Según el Reporte Mensual correspondiente a Octubre que realiza la consultora Systep, es necesario desarrollar una nueva Ley de distribución energética que sea capaz de permitir cambios en el funcionamiento de la red y la aparición de nuevos actores con el fin de seguir promoviendo la eficiencia económica, la confiabilidad y la sustentabilidad del sistema.

El estudio plantea que la nueva legislación debería “incluir un método de remuneraciones para las inversiones requeridas para mejorar la calidad de servicio, y contener un proceso transitorio para enfrentar los cambios del modelo de negocio”.

Además, el reporte apunta a que la Ley sea proactiva promoviendo la innovación frente al cambio de la naturaleza del negocio, y señala que “debe ser flexible para poder integrar los desafíos futuros como medición inteligente, tarifas flexibles (aprovechando mejoras tecnológicas), almacenamiento, vehículos eléctricos, etc”.

Asimismo, se debe estudiar la necesidad de incluir incentivos a la eficiencia energética y a una mejor calidad de servicio, con el fin de cumplir con las mejoras propuestas por la Política Energética 2050, que pretende una reducción del índice promedio de tiempo de interrupción del sistema (SAIDI por sus siglas en inglés), a niveles de 4 horas/año para el año 2035 y a 1 hora/año al 2050.

Altos tiempos de interrupción de suministro

Como parte del diagnóstico que realiza el reporte de Systep, se señala que “llegar a la meta propuesta por Política Energética 2050 plantea un gran desafío considerando los actuales valores del índice promedio de tiempo de interrupción del sistema (Ver gráfico).

Índice promedio de tiempos de interrupción (Fuente: Banco Mundial)

Respecto al gráfico, “Considerando que esta meta es ambiciosa, se debe también analizar si es socialmente rentable garantizar los mismos niveles de interrupción en todas las localidades. En este sentido, algunos clientes pueden tener diferentes requerimientos de calidad del servicio y estar dispuestos a pagar por ello”, afirma el Reporte.