(Pulso) A toda marcha avanza el plan de expansión de Energía Llaima y su socio, la danesa ArconSumark. La eléctrica nacional, cuyos accionistas principales son Juan Claro, José Antonio Garcés y Gonzalo y Salvador Said, cerró la semana pasada la venta de la infraestructura de una planta solar térmica a la mexicana Industriales Peñoles, para que este último levante una planta de 6.000 m2 en el país azteca. Peñoles es un grupo minero con operaciones integradas para la extracción, fundición y afinación de metales no ferrosos y la fabricación de productos químicos. La idea es que la planta a desarrollar logre una generación de 12 MW. El monto involucrado en la transacción se mantiene en reserva.

Los planes de Energía Llaima no se reducen sólo a esa operación. Según cifras del Servicio de Evaluación Ambiental, la eléctrica prevé invertir en torno a US$400 millones en el mediano plazo.

Hoy está en conversaciones avanzadas con tres interesados para desarrollar tres proyectos de inversión, los cuales rondan entre los US$8 millones y los US$35 millones.

¿La receta del éxito? En 2012, Codelco adjudicó a la compañía la construcción y operación de una planta solar térmica como fuente de calor para el proceso de electro-obtención de Minera Gaby. En aquella oportunidad el proyecto consideró la generación de 32 MW. Los resultados fueron positivos. De hecho, gracias a este desarrollo la estatal logró la certificación de procesos, tras una mejora en la calidad de sus cátodos de cobre.

El modelo de gestión del negocio para Llaima es simple. Al interior de la compañía han entendido que la mejor forma de elevar la gestión de sus proyectos es a través de la venta de un PPA (Acuerdo para Compra de Energía).

Al no ser parte del core business de la industria minera, las plantas de la eléctrica de capitales chilenos ha logrado encontrar cabida en el mercado. Esto, puesto que desarrollan cada proyecto en línea con las necesidades de cada minera.

Más allá de lo anterior, uno de los principales potenciales de la compañía está radicada en el desarrollo de la calefacción distrital en Europa, lo que podría replicarse en Chile. En los años setenta, Dinamarca estaba afectado por los niveles de contaminación de la leña -tal como ocurre en el sur del país-, por lo que decidió impulsar la calefacción distrital, que se traduce en una red de calefacción domiciliaria. Hoy, de hecho, Austria construye una planta diez veces más grande de la que tiene Gaby.

Al interior de Energía Llaima sostienen que si bien aún no existen planes concretos para involucrarse en este negocio, sí podría ser una solución perfecta para ciudades como Coyhaique. Esto, considerando que los socios de Llaima poseen amplia experiencia en calefacción distrital. ArconSumark del grupo VKR, ya ha comenzado su expansión en China con esto.

Al interior de Llaima admiten que les genera interés acoplarse a un sistema de integración distrital. De alguna manera sería un trabajo conjunto, facilitador de este mercado.

Próximo destino. Durante las últimas semanas, ejecutivos de Llaima han sostenido conversaciones con firmas peruanas ligadas a la minería para eventuales acuerdos.

A fines de noviembre del año pasado, la eléctrica sometió a evaluación ambiental su proyecto más ambicioso: Central Hidroeléctrica Frontera, el cual se ubicará en la región del Biobío, entre las comunas de Los Ángeles y Mulchén, apenas 5,7 kilómetros aguas abajo del puente sobre el río Biobío.

Según informó la compañía, la iniciativa considera la construcción y operación de una central hidroeléctrica de pasada con un área menor de inundación y de baja caída, que aprovechará los caudales del Biobío para la generación, con una potencia de 109,3 MW.

La futura central Frontera se conectará al Sistema Interconectado Central (SIC) a través de una línea en 220 kV hasta la línea Charrúa-Temuco, de propiedad de Transelec, en un punto que deberá ser definido por el CDEC-SIC.

[Aprueban permiso ambiental para central hidroeléctrica ligada a Said y Claro]