(El Mercurio) Las escasas lluvias en el Sistema Interconectado Central (SIC) y los débiles deshielos que se proyectan hasta la fecha no se han traducido en mayores costos del sistema eléctrico.

Así lo muestra el último boletín de la Asociación de Generadoras de Chile, en el que se señala que esto ha sido compensado por un mayor aporte de la generación termoeléctrica -ya sea carbón o gas-, y también una mayor presencia de centrales eólicas y solares. Lo anterior, sumado a un escenario de bajo crecimiento de la demanda -factor directamente relacionado al crecimiento económico- y a los bajos precios de los combustibles, ha permitido que los costos de abastecimiento no se hayan visto afectados de manera importante, explica Rodrigo Solís, director de Estudios y Contenidos.

Reflejo de esto es la variación de los costos marginales, entendiendo por ello el precio promedio de la energía generada por la central más cara que inyecta al sistema, y que marca las transacciones en el mercado spot o libre, que en la barra Quillota 220 kV mostró un aumento de 5,6% respecto de agosto, y de 20,6% en comparación con septiembre de 2015. Solís dice que en valores absolutos, esto muestra una operación controlada en cuanto a costos de abastecimiento.

Escasez de agua

En septiembre, el aporte de la generación hidroeléctrica en el SIC representó el 34,9% del total de energía generada. Es decir, el mes pasado solo se generaron 1.476 GWh con agua, lo que significó una baja de 6,9% respecto de agosto. Sin embargo, la caída respecto de septiembre de 2015 fue grande: 35,3%.

Esto es consecuencia de la escasez de lluvias ocurridas durante el invierno, en que la probabilidad de excedencia del período entre abril y agosto fue de 91%, lo que significa que el 91% de los años entre los ejercicios hidrológicos 1960-1961 y 2015-2016 son más húmedos que el actual. Como referencia, en la Asociación de Generadoras explican que en el mismo período de 2015, la probabilidad de excedencia fue de 77%.

Además, se proyectan deshielos desfavorables entre octubre de 2016 y marzo de 2017, dado que la estimación para las principales cuencas es de probabilidades de excedencia en torno al 90%. Solís advierte que esto se podría acentuar o bien mantener el bajo aporte hidráulico.