(El Mercurio) Una serie de empresas con consumos medianos de energía -todos aquellos usuarios con una potencia conectada entre 0,5 y cinco MW que pueden elegir ser cliente libre o regulado-, evalúan convertirse en clientes libres para negociar sus contratos con las generadoras y ver reflejada de inmediato la baja de los precios de la última licitación de suministro.

Este concurso promedió una tarifa de US$ 47,5 por MWh, que se verá en las cuentas a partir del año 2021.

Los riesgos

Esta situación podría complicar tanto a las generadoras que se adjudicaron contratos en la última subasta como a las distribuidoras, pero aún así el mercado pone en duda la conveniencia para las empresas de modificar su estatus. Aquellos que opten por trasladarse de categoría deben hacerlo por al menos cuatro años. Rodrigo Solís, director de estudios de la Asociación de Generadoras, explica que el riesgo para aquel cliente que opte por cambiarse a libre es «amarrarse a un contrato por un plazo determinado y que, en parte de ese lapso, el precio de su nuevo contrato empiece a ser mayor a la tarifa que podría pagar como regulado».

Asimismo, fuentes de las distribuidoras -tal como lo indicó el consultor Sebastián Bernstein ayer en «El Mercurio»- señalan que si bien el cambio obedece al factor precio, podría ser difícil conseguir valores similares a los alcanzados en la última licitación. Esto, porque las distribuidoras ofrecen contratos de largo plazo en las subastas, factor que reduce el riesgo a las generadoras para suscribirlos a menores precios. No ocurre lo mismo con clientes libres que buscan contratos de cuatro o cinco años.

Por otro lado, empresas como Gener o Colbún que producen hoy energía, pero que no ganaron contratos en las licitaciones pasadas, tendrán su electricidad disponible recién en 2019 o 2020, cuando se les venzan los actuales contratos con distribuidoras por concursos de suministro anteriores.

Ajuste de oferta

Nuevas licitaciones de suministro para clientes regulados vienen en los próximos meses. Producto de esta migración de clientes, podría existir un ajuste en los volúmenes de energía a licitar. Andrés Romero, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Energía (CNE), señala que los suministros a subastar se van ajustando de acuerdo con las proyecciones futuras de demanda y eso se revisa año a año. «No hay mayor problema en que haya una liberación continua de un sistema a otro de los clientes, cumpliendo los tiempos mínimos establecidos en la ley», agrega. En cada informe las distribuidoras dan a conocer los eventuales cambios proyectados respecto de clientes libres que optaron por traspasarse a la condición de regulados y viceversa.

La ley de licitaciones promulgada por el actual gobierno estableció un nuevo rango de potencia para los clientes que quisieran optar entre ambas alternativas: antes era entre 0,5 y dos MW y ahora es hasta cinco MW. Romero explica que producto de esto, se estima que los mayores cambios podrían darse en 2019.

[Empresas optan por negociar de forma directa sus contratos y complican mercado eléctrico]