(El Mercurio) Un análisis pormenorizado han estado realizando los accionistas minoritarios de Endesa Chile, tras la renuncia de la eléctrica a derechos de agua en varios proyectos hidroeléctricos, que suman 2.151 MW de capacidad instalada. Algunas AFP indican que estos anuncios ya no sorprenden, puesto que afirman que el grupo energético siempre está informando decisiones que contradicen compromisos anteriores, pero otros minoritarios ponen paños fríos a esta renuncia.

Pese a que en esta decisión destaca la renuncia en el río Futaleufú (1.330 MW) y el río Puelo (750 MW), hay minoritarios que consideran que esta medida va en línea con transparentar el poco espacio para crecimiento orgánico que existe en energía hidroeléctrica en Chile, principalmente por la oposición de las comunidades.

Además, plantean que esta determinación se asemeja a lo que han hecho otros generadores globales, que han enfocado su portafolio a energía renovable no convencional (ERNC), sin descuidar su portafolio de generación convencional.
Puntualizan que ninguna de las iniciativas desechadas era parte de las estimaciones de flujos futuros de la compañía, dada la poca o nula probabilidad de que se realizaran los proyectos. Por lo anterior, no afectarían la valorización de la eléctrica.

Con todo, el castigo a la inversión que realizará Endesa Chile por la renuncia a los derechos de agua es de US$ 52 millones este año, pero el ahorro en pago de patentes es de US$ 20 millones anuales.