(ELECTRICIDAD 194) Un mejor escenario a todas luces es lo que se vislumbra para el Gas Natural Licuado (GNL) dentro de la matriz energética nacional, debido a la expansión del proceso de regasificación, nuevas inversiones para aumentar la oferta local, la coyuntura de bajos precios a nivel internacional y el cambio de la situación política en Argentina.

Estos factores, según explican a Revista ELECTRICIDAD los actores y especialistas de este mercado, están dando forma al mejor escenario que vive este combustible en los últimos 20 años dentro del mercado local, desde que se inició el desarrollo del GNL en los años noventa con el acuerdo de intercambio entre Chile y Argentina y que terminó abruptamente con el cierre de la llave desde el país vecino en 2008 (ver recuadro).

Y es que actualmente la industria eléctrica observa con optimismo el desarrollo del GNL, no solo por la favorable coyuntura de precios bajos del combustible en el mercado internacional, sino que por la mayor infraestructura de regasificación existente en el país, con los terminales de Quintero y Mejillones.

Precios
El precio actual del GNL en el mercado internacional es uno de los elementos favorables para impulsar el desarrollo del combustible en el país. Andrés Alonso, gerente de Gas y Energía de Enap, destaca la mayor competitividad de la industria mundial, “lo que se reflejará en el mediano plazo en potenciales condiciones de sobreoferta de GNL al mercado impulsando losBANNER-SIGDO-KOOPERS
precios a la baja, lo que siempre representa una buena señal para los consumidores tradicionales y para la mayor velocidad de masificación del GNL en usos no tradicionales”.

Andrés Romero, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Energía (CNE) menciona como antecedente que el año pasado “arribaron a Chile 49 buques de GNL, 40 de los cuales lo hicieron a través de Quintero, por lo que el total importado en 2015 fue de 6,3 millones de metros cúbicos en estado líquido”.

“Los precios del GNL importado están en la actualidad muy bajos, dado que están indexados a los precios internacionales del petróleo Brent y al indicador Henry Hub del mercado de gas norteamericano. Expertos estiman precios del orden de US$10 por millones de BTU puestos en Chile hacia 2020, lo que resultaría competitivo para generación eléctrica”, señala la autoridad.

Carlos Skerk, director de la consultora argentina, Mercados Energéticos, sostiene que “en este último año se ha logrado comprar GNL en la región a precios de US$7 y US$8 por millones de BTU y las proyecciones de largo plazo no muestran precios significativamente mayores a estos. Uno podría esperar que esto aumente en el mediano plazo a un rango entre US$1 a US$1,5 por millones de BTU. Las perspectivas hacia adelante son muy estables y creo que eso estamos viendo en el mercado que se está tratando de atar proyectos que tengan ventas de energía con ingresos seguros al suministro con precios competitivos”, indica el especialista.

Infraestructura
La expansión de la regasificación, iniciada en 2009 en el país es la otra variable que permite entender el positivo escenario que vive el GNL, tal como destaca a este medio el ministro de Energía, Máximo Pacheco: “desde hace poco tenemos la expansión de la planta de regasificación GNL Quintero, de 15 a 20 millones de metros cúbicos al día, que ya está en operación, además de que se encuentra en tramitación ambiental el proyecto de construcción del terminal Penco-Lirquén en la Región del Biobío”.

Andrés Alonso confirma el positivo escenario, comentando que los estudios hechos por la empresa estatal “indican que haber impulsado el Terminal de GNL Quintero ha reducido los costos energéticos en US$5.000 millones”.

En la actualidad el GNL presenta tasas no mayores de 16% en los sistemas eléctricos del país. Mientras en el SING la generación eléctrica con esta fuente durante 2015 llegó a 13,5%, en el SIC registró 16%.

Daniel Salazar, director técnico del CDEC SING, destaca la relevancia del combustible en la zona: “la gestión de este insumo, aún en cantidades reducidas, juega un rol relevante a la hora de buscar flexibilidad en el parque termoeléctrico, lo cual resulta clave para una operación más económica así como para la integración de las Energías Renovables No Convencionales (ERNC)”.

Andrés Alonso pronostica que la complementariedad entre GNL y ERNC aumentará la presencia del primer insumo en la matriz energética, alcanzando “una participación promedio de 17% para el periodo entre los años 2016 y 2019”, mientras que Carlos Skerk asevera que “la convocatoria para suministro de largo plazo que se hará en la licitación de este año ayudará a calzar la importación de gas al pago de la infraestructura con contratos eléctricos”.

Para Susana Jiménez, coordinadora de Políticas Públicas del Instituto Libertad y Desarrollo, el mayor desarrollo de la generación a gas debiera profundizarse con el próximo proceso de licitación de suministro para clientes regulados: “Es esperable que ingresen nuevas centrales, que se sumarían a las actualmente en construcción (Kelar) o en proceso (Campesino), lo que significará una expansión importante del parque generador basado en gas natural. Las licitaciones debieran además gatillar inversiones en terminales de GNL, siendo probable que se concrete la ampliación adicional de GNL Quintero y se construya el Terminal GNL de la Región del Biobío”.

Mauricio Olivares, académico e investigador del Centro de Energía de la Universidad de Santiago, indica que la regasificación “ayudaría a optimizar criteriosamente el gas natural, o los atracos de las naves. Vale decir, sería posible utilizar la misma dinámica de los embalses, localizando la generación a gas natural temporalmente donde más se necesite, algo así como una coordinación del uso eficiente del gas, pudiendo incluso generar un ahorro virtual de agua cuando esta esté valorizada por precios cercanos al diésel”.

Impactos
El proceso de regasificación ha producido un positivo impacto en el mercado local, donde los principales actores resaltan varios hitos. Andrés Alonso señala que Enap “está siendo un actor relevante en el mercado energético, pues hemos impulsado la ampliación del Terminal de Quintero, lo que realizamos a través de un Open Season de GNL Chile. El resultado fue muy satisfactorio pues tanto Colbún como AES Gener confirmaron la aceptación de la capacidad de regasificación ofrecida”.

Rafael González, gerente de Desarrollo de GNL Chile sostiene que el proceso de Open Season consistió en poner a disposición de potenciales clientes “una capacidad de regasificación de 3,2 millones de metros cúbicos diarios resultantes de la segunda expansión del terminal de Quintero, que esperamos esté listo en 2021”.

“Tras un año y cuatro meses de proceso, Colbún y AES Gener suscribieron finalmente contratos de regasificación con GNL Chile, con lo cual se suman al actual pool de clientes compuesto por Enap Refinerías, Metrogas y Endesa. De esta capacidad disponible, Colbún se adjudicó 1,65 millones de metros cúbicos diarios y AES Gener 1,45 millones de metros cúbicos diarios”, precisa el ejecutivo.

Esteban Rodríguez, gerente de Grandes Clientes de Lipigas, señala que la mayor disponibilidad de gas natural en redes de distribución mediante gasoductos virtuales que operan en Calama, Viña del Mar, Valparaíso, Santiago y Concepción permitió que la empresa haya cerrado el año pasado con 10 industrias consumiendo GNL entre la regiones de Coquimbo y Los Lagos.

Como perspectiva, Rodríguez adelanta que “en el mediano plazo ya tendremos un país con el gas natural culturalmente incluido en diferentes rubros y nichos, como industrias, redes domiciliarias, transporte pesado y vehículos livianos, llegando a todo Chile tanto vía gasoductos como en camiones”.

Conclusiones

  • El escenario nacional del GNL ha cobrado un nuevo impulso a partir del proceso de regasificación iniciado en 2009, lo que ha permitido una mayor disponibilidad del combustible en el mercado local.
  • A nivel internacional los precios han bajado debido a la sobreoferta de EE.UU., lo que abre posibilidades de importar mayores cantidades del combustible en el país, aprovechando la infraestructura disponible.
  • La expansión de la regasificación va de la mano con mayores inversiones en las redes de distribución de GNL en el país, lo que se suma a nuevos proyectos de generación como Kelar y El Campesino.

Recuadro
La exportación de GNL a Argentina
El crecimiento de la infraestructura en Chile, sumado al déficit energético que vive Argentina son variables que han permitido el acuerdo entre ambos países para vender 5,5 millones de metros cúbicos al día al país vecino, lo que supone una serie de beneficios.

Carlos Skerk, director de Mercados Energéticos, afirma que “como la matriz está tomando un carácter más renovable, con la entrada de proyectos a precios competitivos, esto puede llevar a que la firmeza en el suministro se haga con generación térmica a gas, siendo una forma de optimizar la existencia de instalaciones regasificadoras, que pueden ser desarrolladas de la mano de los contratos de suministro de largo plazo y que tienen la oportunidad de vender excedentes a Argentina, debido a la presencia de la energía renovable, con lo que se puede aumentar la rentabilidad para el desarrollo de más infraestructura”.

Sin embargo, según Sebastián Bernstein, director de Synex, este acuerdo debería ser coyuntural,
“porque dependerá cómo Argentina desarrolle sus propios recursos de gas. Si Argentina desarrolla sus recursos de shale gas, no hay ninguna posibilidad de que Chile les siga exportando en el largo plazo”.

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