(El Mercurio) Los bancos estadounidenses deben responder la pregunta de los US$ 147 mil millones: ¿usarán las empresas de energía el total de sus líneas de crédito?

Cuando los grandes bancos empiecen hoy a dar a conocer sus resultados trimestrales, la atención de los inversionistas estará puesta en las gigantescas carteras de préstamos a empresas de petróleo y gas sobre las cuales hasta hace poco aquellos tenían muy poca información.

Estas líneas crediticias todavía sin utilizar han sido prometidas a las compañías de energía, que aún no han tomado el dinero. Tradicionalmente, los bancos no revelaban esta clase de financiamiento, pero últimamente lo han empezado a hacer ante la prolongada caída de los precios del crudo y el gas natural.

Durante el primer trimestre, un puñado de deudores del sector energético anunció reducciones de más de US$ 3 mil millones en esta clase de préstamos. Se prevé que estos compromisos empiecen a afectar paulatinamente los resultados de los bancos y los dejen con una mayor exposición al sector energético en los precisos momentos en que tratan de reducirla.

“Seamos francos, estos no son necesariamente préstamos que los bancos quieren otorgar a estas alturas”, dice Glenn Schorr, analista de Evercore ISI.

Los precios del petróleo han repuntado en las últimas semanas. La cotización de referencia en EE.UU., el WTI, cerró el martes en US$ 42,17, pero los analistas advierten que a estos precios los préstamos sin efectivizar a empresas de energía siguen siendo un dolor de cabeza para los bancos.

En los últimos meses, los bancos han provisionado miles de millones de dólares para protegerse de posibles pérdidas en sus carteras de energía, una tendencia que probablemente continuará a medida que una mayor cantidad de préstamos pase a la categoría de incobrable.

La calificadora de riesgo Fitch Ratings Inc. se apresta a publicar un informe en el que estima que cerca del 60% de las empresas energéticas con una calificación especulativa, es decir por debajo del grado de inversión, tienen probablemente préstamos “clasificados” o en riesgo de caer en cesación de pagos, según las normas regulatorias.

Los bancos usan a menudo las reservas comprobadas de una empresa de hidrocarburos como garantía y ajustan el valor de estas reservas dos veces al año, habitualmente durante el segundo y el cuarto trimestre.

Los préstamos efectivizados hasta el momento se hicieron antes de la evaluación del segundo trimestre, en la que se espera que los bancos reduzcan las líneas de crédito a las energéticas en promedio en más de 30%, según una encuesta de la firma de abogados Haynes & Boone LLP.

Bonelli y otros analistas señalan que los bancos han pasado a ser una fuente crítica de financiamiento para las firmas de energía, que han agotado el acceso a otro tipo de fondos.

La suma de US$ 147 mil millones de préstamos sin efectivizar fue divulgada por los 10 mayores bancos estadounidenses, según datos del cuarto trimestre recopilados por Barclays PLC. Los cuatro más grandes, J.P. Morgan Chase & Co., Bank of America Corp., Citigroup Inc. y Wells Fargo & Co., concentran la mayor cantidad de los fondos prometidos.

Entidades estadounidenses más pequeñas y grandes bancos internacionales han hecho miles de millones de dólares adicionales de esta clase de préstamos.

“Con el petróleo a US$ 60 el barril, no sería algo tan importante. Pero con el crudo a US$ 40, pasa a ser una preocupación”, señala Jason Goldberg, analista de Barclays, sobre esos créditos.

Los bancos habitualmente ofrecen esta clase de líneas de crédito a empresas industriales. En el caso de la energía, los préstamos fueron prometidos antes de que los precios iniciaran su prolongado descenso, y ahora enfrentan una singular serie de presiones.

James Dimon, presidente ejecutivo de J.P. Morgan, dijo en febrero que estos créditos son “la parte más impredecible de nuestros supuestos” sobre la exposición del banco al sector energético. Agregó que no preveía que una cantidad importante de esas líneas de crédito fuera utilizada, puesto que la mayoría de estos préstamos se otorgaron a compañías con grado de inversión que, en su opinión, no necesitarían efectivo adicional.

Los bancos provisionan tanto contra los préstamos sin efectivizar como contra los préstamos ya tomados.

No obstante, un número importante de firmas de energía en aprietos ha retirado dinero de esta línea financiera.

Por ejemplo, Bonanza Creek Energy Inc., de Denver, estado de Colorado, anunció en marzo que retiró US$ 209 millones de una línea de crédito concedida por un consorcio de bancos encabezado por KeyCorp. El presidente ejecutivo de Bonanza calificó la decisión como una “medida de gestión de riesgo”. Un portavoz de KeyCorp no quiso referirse al tema.

Tidewater Inc., proveedor de buques a las empresas de perforación petrolífera en el mar, dijo en marzo que hizo efectivo el máximo de US$ 600 millones de una línea de crédito liderada por Bank of America.

Para atenuar este tipo de retiros, algunos bancos negociaron disposiciones antiacaparamiento de efectivo cuando las empresas de energía les solicitaron modificar sus líneas crediticias en los últimos meses.

A cambio de las modificaciones, las nuevas cláusulas requieren que las empresas utilicen el dinero extra para pagar el saldo de sus líneas de crédito, según surge de presentaciones regulatorias.

No obstante, para las empresas en dificultades que enfrentan la posibilidad de bancarrota y que tienen aquella alternativa, “uno tiene que considerar seriamente un plan de juego para reducir los retiros (de los préstamos)”, dice Ian Peck, director de la práctica de bancarrota en Haynes & Boone.

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