(Diario Financiero) Que las acciones chilenas están “baratas” en comparación a sus promedios históricos dejó de ser sorpresivo desde hace por lo menos, un año. Y la caída que ha experimentado el IPSA en los últimos años lo demuestra claramente.

Sin embargo, lo que llama la atención es que pese a que bancos de inversión como JP Morgan, llevan un tiempo recomendando Sobreponderar al mercado de nuestro país, la respuesta de los inversionistas ha sido nula.

Según su último reporte, la entidad norteamericana señala que, pese a que mantienen su recomendación, “los clientes no están dispuestos a aumentar (su ponderación) ya que el beta que ofrece el país es bajo”.

¿A qué se refiere ese beta? En términos simples, tiene relación con qué tan riesgosa puede ser la apuesta para quien quiera invertir.

Entonces, con un beta igual a 1, lo que se quiere decir es que la acción se mueve en la misma dirección que lo hace el mercado, mientras que si la cifra es superior, el cambio es superior que al registrado por el referencial que se aplique.

“La historia macro (de Chile) se mantiene positiva”, destaca JP Morgan, detallando luego que “sus fundamentos macroeconómicos son los más fuertes de la región, la valorización de equity se encuentra en niveles históricamente bajos, a lo que se suma las expectativas de crecimiento a tasas de dos dígitos en los ingresos por acción según las estimaciones 2016”.

Además, menciona la exposición a Argentina, economía cuyas proyecciones tuvieron un impacto positivo tras la llegada de Macri a la Casa Rosada, y ahora es un factor que juega a favor.

De hecho, el reporte destaca que Macri está avanzando a buen paso en los pilares clave para mantener un mayor crecimiento sostenible, lo cual ha disminuido la incertidumbre de los inversionistas en relación al giro hacia una política macroeconómica liberal.

Y pese a todo lo descrito, los inversionistas aún no enganchan con nuestro país.

Región es más atractiva

Con lo anterior, hay dos lecturas posibles: una mala y otra menos mala.

La menos mala se refiere a que la economía, según estiman en el mercado, no debiera sufrir mayores vaivenes; sin embargo, el lado negativo es que el mercado no ve una mejora en el corto plazo, o al menos en el período que demore otro país latinoamericano en repuntar.

Esto porque así como el banco norteamericano recomienda sobreponderar al mercado local, también ha destacado su positiva visión de los mercados emergentes, junto a la mayor estabilidad de las monedas debido a las señales que ha entregado la Reserva Federal , lo cual ha facilitado un sesgo de la política monetaria.

Brasil en el otro extremo

Aunque para el sentido común suene ilógico, la tormenta política que se vive en Brasil -que amenaza incluso con que el gobierno de Dilma Rousseff termine anticipadamente- tiene una lectura positiva para los inversionistas.

Porque el escándalo de corrupción de Petrobras bajó su ponderación, al ser prácticamente una “noticia antigua”, por lo que las preguntas del mercado ya no apuntan a qué tan profunda es la crisis, sino a qué tan alto puede ser el upside para los instrumentos de compañías radicadas en la mayor economía sudamericana.

Eso sí, JP Morgan alerta que tanta volatilidad también puede pasar la cuenta, ya que es difícil para quienes no se encuentran en ese país, seguir las noticias sobre los últimos acontecimientos, y por ende traducirlas a precio.

Por otro lado, un país que preocupa a la entidad -y que antes estaba entre los favoritos a la hora de invertir- es Colombia, ya que advierte que se ha instalado una tendencia bajista en sus fundamentales.

“La fuerte correlación de esa economía con la volatilidad del precio del petróleo, hace que las posiciones muy a corto plazo sean demasiado riesgosas”, dice el documento, agregando que a mediano plazo la “narrativa” se mantiene bajista, y los clientes se muestran cada vez más preocupados por la baja en la producción de crudo y las pocas reservas de las mayores petroleras.

Entre sus principales preocupaciones inmediatas, el informe destaca la necesidad de aumentar los impuestos a lo que se suman mayores costos de deuda, todo en un contexto en el que la mayoría de los inversionistas perciben que la respuesta del gobierno ha sido muy lenta.