(Diario Financiero) Si en algo había consenso entre la mayoría de los analistas respecto de la volatilidad que se apoderó de los mercados durante los primeros meses de 2016, era que no se sabía cuándo todo se calmaría. Sin embargo, pareciera que ese momento se está acercando, de la mano de la estabilización económica a nivel global. Eso, al menos, por ahora.

Y es que, el viernes pasado el índice de volatilidad de The Bank of America Merrill Lynch (Market Risk Index), el cual mide las expectativas de volatilidad de las acciones, bonos, divisas y materias primas, cayó a un mínimo desde el seis de enero, al alcanzar los 0,24 puntos.

Entonces, cabe preguntarse a qué se debe esta calma en las aguas. De acuerdo a los especialistas, una de las razones detrás de la caída en las turbulencias a nivel global es que el mercado estaría viendo el vaso medio lleno.

“El mundo se convenció de que las cosas no estaban tan malas en comparación como se veía en enero y febrero. Eso significó una recuperación en los niveles de confianza, en que los precios de los activos riesgosos recuperaron bastante terreno. El emblema de esto ha sido el precio del crudo”, explica Luis Felipe Alarcón, analista de EuroAmerica.

Efecto petróleo

Así, se puede ver una amplia correlación entre el incremento del precio del crudo y la caída en la volatilidad.
El barril de WTI alcanzó su mínimo de 2016 el 11 de febrero, cuando llegó a los US$ 26,24, periodo del año que coincide con los mayores niveles turbulencias en los mercados, de acuerdo al Market Risk Index.

A contar de esa fecha, el precio del barril de crudo WTI ha subido un 52,3%, si se compara con el valor de cierre de ayer, en US$ 39,96 el barril.

“No hay razones para ser optimistas”
Todo este buen momento de ha sido impulsado por los estímulos anunciados por el Banco Central Europeo (BCE) y el anuncio de la Fed de disminuir el número de alzas de la TPM para este año.

Sin embargo, este escenario más calmo no sería augurio de una recuperación económica.

“Esta recuperación es difícil que se sostenga en el tiempo y lo que pasará es que se va a volver a estancar”, dice Alarcón, quien añade que “no había grandes razones para pensar en una recesión, pero tampoco hay grandes razones para creer en una reactivación. El optimismo no tiene grandes fundamentos y se ha visto exacerbado por la acción del BCE y la Fed”.
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