(Pulso) Duke Energy, la segunda mayor generadora eléctrica de Estados Unidos, decidió poner fin a su aventura en Chile.

La compañía anunció el 4 de febrero su intención de vender “todo o parte” de su negocio internacional, que opera a través de su filial Duke Energy International (DEI). Esta incluye una capacidad instalada total de 4.400 MW distribuidos en Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala y Perú.

Del total, dos tercios corresponden a centrales hidroeléctricas y la mitad de ellas está instalada en Brasil. En Chile, la potencia instalada alcanza los 380 MW. La inversión en compra de activos en el país acumula un total de US$501, 2 millones.

“Duke Energy anuncia que está evaluando la venta de todo o una parte de su segmento de negocios Energía Internacional. Los cuarteles centrales de la compañía en Houston, Texas, poseen plantas de energía en Centro y Sudamérica”, precisó la empresa en un comunicado difundido la semana pasada.

Según una nota publicada ayer por Bloomberg, la medida obedece a las malas condiciones del negocio en Brasil, producto de la sequía y la recesión económica.

Duke Energy precisó que por ahora el proceso está en una etapa preliminar y se han solicitado ofertas vinculantes o no vinculantes. “No se puede asegurar que cualquier oferta recibida vaya a resultar finalmente en una transacción”, aclaró.

Pero los planes han tenido avances en los últimos días. Según Bloomberg, la eléctrica ya contrató asesores para vender estas operaciones, aunque se aseguró que recién se está avanzando en las primeras etapas del proceso de enajenación.

“Creemos que los activos son muy valiosos”, señaló Lynn Good, CEO de Duke-Energy, en declaraciones recogidas por Bloomberg, respecto a las centrales puestas a la venta.

Negocio en Chile

De concretarse, marcaría el fin de una corta aventura de Duke Energy en Chile.

Luego de competir mano a mano con la española Endesa para quedarse con los activos de Endesa Chile a comienzos de la década pasada, la estadounidense intentó por varios caminos concretar su arribo al país. Lo lograría finalmente en junio de 2012, al presentar una oferta de US$86,2 millones por la ex central Campanario, que pertenecía a Southern Cross y a Gasco, y que posteriormente rebautizaría como Yungay.

El gran golpe lo daría meses después, al quedarse, previo pago de US$415 millones con el complejo hidroeléctrico Duqueco a CGE. Aunque posteriormente se nombró permanentemente a Duke como candidato en varias operaciones, aunque finalmente decidió quedarse como un actor menor en el mercado local.