Según consigan EMOL, científicos en el noreste de Alemania están preparados para encender un experimento que esperan logre avances en su búsqueda por una fusión nuclear, considerada una energía nuclear más limpia y barata.

Investigadores en el Instituto Max Planck de Greifswald tienen previsto inyectar una pequeña cantidad de hidrógeno a un dispositivo con la forma de una rosquilla para producir un gas súper caliente conocido como plasma, que simula las condiciones al interior del sol.

El experimento es parte de un esfuerzo mundial para lograr una fusión nuclear, un proceso en donde los átomos se unen a temperaturas extremadamente elevadas y liberan enormes cantidades de energía.

Aunque la tecnología podría demorarse décadas, los científicos esperan poder sustituir algún día la necesidad de combustibles fósiles y plantas convencionales de fisión nuclear.

En el sur de Francia ya comenzó la construcción del ITER, un enorme reactor internacional de investigación que utiliza una fuerte corriente eléctrica para captar plasma al interior de un dispositivo con forma de rosquilla suficientemente largo para que se lleve a cabo la fusión. El dispositivo, llamado tokamak, fue concebido por físicos soviéticos en la década de 1950.

El equipo de Greifswald se enfoca en una tecnología rival inventada por el físico estadounidense Lyman Spitzer en 1950. Llamado un «stellarator», tiene la misma forma de donut, pero utiliza un complicado sistema de resortes en lugar de una corriente para obtener el mismo resultado. El dispositivo de Greifswald debería mantener el plasma en el lugar más tiempo, dijo el director del proyecto Thomas Klinger. «El stellarator es más calmado», dijo en entrevista telefónica.

«Es mucho más difícil de construir, pero más fácil de operar». Conocido como Wendelstein 7-X stellarator, o W7-X, y con un costo de 400 millones de euros (435 millones de dólares), se activó por primera vez en diciembre empleando helio, que es más fácil de calentar. Aunque los críticos dicen que la búsqueda de una fusión nuclear es un desperdicio de dinero que podría utilizarse en otros proyectos, Alemania ha financiado el proyecto Greifswald, cuyos gastos han alcanzado los 1.060 millones de euros en los últimos 20 años, incluidos los sueldos del equipo.

Se espera que la canciller alemana Angela Merkel, con un doctorado en física, asista al evento.

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