(La Tercera) En promedio, los proyectos de inversión se demoran 14 meses en ser aprobados en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), cifra que va en aumento en los últimos dos años.

De acuerdo a un estudio elaborado por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), con datos del tercer trimestre de este año del SEIA, el sector de infraestructura portuaria es el que ha visto acrecentar más sus plazos de aprobación, pasando en promedio de 7,8 meses a septiembre de 2013, a 33,6 meses en igual periodo de este año.

La demora en la aprobación ambiental de las iniciativas de inversión tiene un claro efecto económico, dicen en la CChC. “Mientras más te demoras en hacer un proyecto, claramente es más caro”, explica Javier Hurtado, gerente de estudios del gremio.

Durante el tercer trimestre de 2013, la aprobación de proyectos en el SEIA demoraba en promedio 11 meses. Al año siguiente, la cifra creció a 12,2 meses en promedio.

En cuanto a otros sectores, los proyectos de energía demoraban, a septiembre de 2013, alrededor de 10 meses en aprobarse. En 2015, la cifra está cerca de 14 meses. En minería, en tanto, pasó de 10 meses hace dos años, a 18 meses a septiembre de este año.

Frente al aumento en la demora de la aprobación de proyectos, surgen varias ideas. Una de ellas consiste en separar en el trámite a los proyectos más sencillos de aquellos más complejos, haciendo una normativa más simple para los proyectos más pequeños o con menos complicaciones.

El gerente de estudios del organismo ligado a la construcción es partidario de que los proyectos que pasen un determinado tiempo en el SEIA sin aprobarse, salgan del sistema. O que se haga un trámite legal, agrega, para que “comiencen a ser contabilizados nuevamente”.

Hurtado hace hincapíe en que el la medición del tiempo utilizado en el estudio de la CChC comprende desde el momento que ingresa el proyecto al SEIA, hasta su aprobación, lo que puede diferir del tiempo legal utilizado en el sistema, que se “cuenta de manera distinta, y que puede que dentro de esa forma de contar los días los proyectos estén dentro del plazo”.

Minería lidera

Durante el tercer trimestre de 2015, la Cámara calculó que 229 proyectos de inversión ingresaron al SEIA, de los cuáles 130 fueron acogidos a trámite, mientras que 99 fueron desistidos o abandonados.

En cuanto a inversión ingresada, durante el periodo este ítem totalizó US$ 13.389 millones, de los cuales US$ 11.161 millones fueron aceptados a trámite, representando, aproximadamente, el 83% del total.

Minería es el sector que lidera las cifras, pues US$ 4.899 millones fueron ingresados a septiembre, lo que representa el 37% de la inversión ingresada durante el trimestre. Pese a ello, dice Hurtado, la “situación de la minería es distinta a la de años anteriores. Ahora no hay más de 20 proyectos”.

Energía, en tanto, registró una inversión durante el trimestre de US$ 4.797 millones, lo que representa el 35,8% del total.

Las iniciativas que se encuentran en proceso de calificación suman 509. Estas comprenden una inversión de US$ 46.725 millones. De este monto, Energía y Minería concentran el 85% del total (US$ 39.717 millones).

Sin embargo, al analizar las cifras de inversión aceptadas a trámite, el sector energético supera al minero, con 41% del total.

El número total de proyectos ingresados durante el tercer trimestre de este año, aumentó 3% en comparación con el segundo trimestre. Versus el lapso julio-septiembre del año pasado, el número de iniciativas de inversión creció 13%.

Si bien la CChC destaca este repunte en comparación a 2014, aclara que la cifra aún conserva una brecha significativa con el periodo 2009-2013. “A partir de 2014 comenzó a caer, cuando inició la discusión sobre las certezas jurídicas que rodean a los proyectos. Este año se ha recuperado, pero en un nivel más bajo”, plantea Hurtado.

“Los inversionistas no están mirando el futuro de la misma forma que lo hacían en 2011 o 2012. Y eso pasa por las expectativas, claramente”, agrega.

El gerente de estudios de la CChC cree que existe una “ralentización” que está ligada a la situación económica del país, y que afecta también al sector de la construcción.

“La caída de la inversión en construcción es en todos los sectores. Este año estamos creciendo cerca de 1%. Esto tiene que ver con que muchos proyectos de construcción se han desplazado en el tiempo o se han caído”, explica.

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