(Diario Financiero) Pese a los menores precios logrados en las últimas licitaciones de suministro eléctrico, las cuentas de la luz para los hogares seguirían subiendo el próximo año.

Según un estudio de BBVA Research, el alza del dólar y los mayores precios relativos de los nuevos contratos de suministro para los hogares incrementarían hasta en 10% el valor de las cuentas que pagan los usuarios residenciales y comerciales del Sistema Interconectado Central y del Norte Grande, los principales del país, y de donde se abastece el 98,5% de los hogares chilenos.

Fernando Soto, economista senior de BBVA Research, sostiene que en los últimos años, los precios de los contratos que se han licitado para abastecer de energía a los hogares han subido 60%, pasando de una media de US$60 por MWh en 2006 hasta los US$ 110 por MWh en 2014. Asimismo, la depreciación del peso frente al dólar será un factor relevante, pues las tarifas de los contratos están indexadas a este indicador.

“Las tarifas a clientes regulados, que son las que impactan en el IPC, van a continuar con alzas acotadas en 2016. En las últimas licitaciones se han obtenido precios menores, y el tema se ha moderado. Pero no necesariamente las reducciones de precio en las licitaciones van a redundar en disminuciones a los clientes regulados”, dice.

Sostiene que el rango de alzas estará entre el 5% y 10%, dependiendo principalmente de como evolucione el tipo de cambio, hoy en torno a los $700 por dólar.

Estos contratos son el principal componente de la boleta final que pagan los usuarios, y representan cerca del 60% del costo total. El resto se divide entre el Valor Agregado de Distribución (VAD), que es la remuneración de las distribuidoras como Chilectra, Saesa y CGE, y el transporte de energía, que se le paga a las empresas dueñas de las líneas de transmisión.

En lo que va de 2015, las tarifas para los hogares se han incrementado en 15%, y la mitad de esta alza responde, dice el economista, a la aplicación de los decretos pendientes desde la administración Piñera, y que han debido ser tramitados y aplicados por la actual administración.

Soto sostiene que, en todo caso, la aplicación de un nuevo VAD -que se podría dar a fines de este año- ayudará a moderar los incrementos, que de lo contrario serían mayores.

Según el estudio, Chile está entre los 18 países que tienen mayor costo de la energía del mundo.

Mayor competitividad

En todo caso, las condiciones de precios parecen haber mejorado para las grandes empresas. El estudio señala que la introducción de las Energías Renovables No Convencionales (ERNC) en la matriz ha permitido reducir el costo de la energía para los clientes libres, los que son casi en su totalidad corporaciones. A esto se suma la reducción en los precios internacionales del petróleo y el mayor aporte de la hidroelectricidad.

Así, en dos años, la capacidad de generación en base a ERNC aumentó del 6% al 9% en la matriz, mientras que la inyección de energía al sistema creció 244% en el mismo periodo, muy por sobre lo exigido por la ley.

“Este escenario es más beneficioso para las empresas que para los clientes regulados. Están entrando clientes libres a menores precios”, dice Soto, lo que aseguraría una recuperación relativa de la competitividad de la industria, que en los últimos años fue afectada por los altos costos.

La inversión en el sector sigue estando entre las más dinámicas de la economía. Para el quinquenio 2015-2019, las estimaciones apuntan a un gasto de unos US$ 15.267 millones, ocupando el tercer lugar, tras la minería y obras públicas.

“La gran diferencia del sector energético con los otros es que acá, la mayor parte de la inversión es del sector privado”, dice Soto.

En todo caso, indica que en los últimos quinquenios la inversión se ha venido reduciendo, ya que en gran parte está relacionada a proyectos mineros, donde la actividad se ha ralentizado producto de la baja en el cobre.

Licitación con ofertas récord

A mediados de la semana pasada se conocieron las ofertas para la licitación de corto plazo impulsada por la CNE, que marcó un récord, con 38 empresas que competirán por quedarse con el contrato de suministro de 1.000 GWh que deberá ser suministrado desde 2017. Entre las compañías que compiten se encuentran Endesa, Colbún, AES Gener (a través de Guacolda) y nuevos actores como Besalco y KDM.

El economista señala que, en los próximos años, los precios promedio de los futuros contratos se acercarán a los US$ 90 por MW, por sobre lo registrado en los procesos de 2006 y que en varios casos rigen hasta hoy. “Hay una baja probabilidad que los precios promedio caigan de este nivel”, sostiene. En todo caso, la apuesta del gobierno es que, al final de la actual administración, los precios se reduzcan casi 30% desde los registrados en 2013, lo que ya está prácticamente logrado.