(Diario Financiero) Preocupados están los principales desarrolladores de Energías Renovables No Convencionales (ERCN) en el norte chico, ya que las restricciones en el despacho de energía y en la transmisión están afectando sus flujos de ingresos.

El crecimiento del parque de generación en base a ERNC en la zona de Atacama y parte de Coquimbo, la caída en los costos marginales y las restricciones que existen en el sistema de transmisión para evacuar la energía están afectando las operaciones de Enel Green Power (EGP) -filial de renovables del grupo italiano Enel-, las estadounidenses Sun Edison -que hoy está entre las empresas interesadas en adquirir los activos de Pacific Hydro al fondo de inversiones IFM Australian Infrastructure Fund-, Pattern Energy y la colombiana Empresa Pública de Medellín (EPM), que hoy opera el parque eólico Los Cururos.

Según señalan fuentes conocedoras del sistema, el problema se produce en esa zona por el exceso de generación renovable disponible para el despacho durante el día, versus una demanda que no crece a las mismas tasas.

Esto obliga al coordinador del sistema a llevar a centrales de mayor costo variable, esto es, que usan combustibles más caros, como el carbón, a ser declaradas en «mínimo técnico». Aunque esta medida no afecta a las renovables directamente, no se ha producido el espacio para que puedan ser despachadas, en algunos momentos.

Consultas las empresas, tanto Enel Green Power como Sun Edison no estuvieron disponibles para realizar comentarios sobre el impacto en sus ingresos por este tema.

El rol de Gualcolda

La declaración de «mínimo técnico» del complejo termoeléctrico Guacolda, propiedad de AES Gener, es el que estaría dejando fuera del despacho a las centrales ERNC -principalmente solares-, las que producen energía, pero no se inyectan al sistema y, por lo tanto, no reciben ingresos por ello, aunque deben de todas maneras cumplir con sus contratos.

A esto se suman las restricciones de capacidad de transporte de energía que hay en la zona, las que sólo se solucionarían una vez que entre en operaciones el nuevo tendido eléctrico que unirá las subestaciones Polpaico y Cardones, que enfrenta una compleja tramitación ambiental.

Esto ha llevado a que en algunas ocasiones, las generadoras renovables hayan caído en lo que en jerga técnica se denomina «situación de vertimiento», que no es otra cosa que la energía producida debe ser desechada por no tener ni destino ni capacidad para ser almacenada.

Según datos del CDEC SIC (organismo que coordina la operación de las eléctricas en el centro-sur del país), este año han entrado en operaciones en el norte chico proyecto eólicos y solares por 382 MW. A julio de este año, la producción de energía en base a estas tecnologías alcanzó el 10,2% del total, con unos 1.400 GWh, concentrada en Coquimbo y Atacama.

Consultado el organismo coordinador, señaló que la reducción que ha afectado a las ERNC alcanza a 1,7 GWh, un 0,8% de la producción eólica y fotovoltaica durante julio.

En el sector indican que las empresas renovables se han acercado al CDEC-SIC para hacer ver su posición y que luego de varios reclamos, hace algunos meses se instituyó una auditoría -que realiza una empresa internacional- para determinar si los criterios con que Guacolda opera al mínimo son consistentes.

Las dudas apuntan a que, en condición de mínimo técnico, cada unidad del complejo carbonero habría estado operando al 60% de su capacidad (unos 90MW), pero que al momento de que se instruyó la auditoría, esta condición habría cambiado, bajando al 50%.

Los mayores desarrolladores renovables

La estadounidense SunEdison es el mayor desarrollador solar del país. Actualmente tiene unos 300 MW instalados en centrales solares (María Elena, San Andrés y Amanecer Solar), el proyecto Quilapilún (110 MW en construcción), las centrales minihidro CMA (29 MW), y los parques eólicos Totoral (en operación) y San Juan (185 MW, en construcción), y otras dos plantas solares que cubrirán los contratos adjudicados en la licitación de suministro del año pasado. Al 2017, la firma espera triplicar esa capacidad, llegando a unos 1.000 MW.

Por su parte, la colombiana Empresa Pública de Medellín (EPM) es dueña del parque eólico Los Cururos (115 MW). La estadounidense Pattern Energy, que entre sus centrales en operación está el parque eólico El Arrayán (donde controla el 70% y Antofagasta Minerals el 30%) que entrega energía a minera Los Pelambres, pero que también coloca una parte de su producción en el mercado spot. Enel Green Power tiene proyectos por 598 MW (principalmente eólicos) y opera las centrales Pilmaiquen y Pullinque.