(La Tercera) Un actor chileno es hoy el principal generador térmico de Colombia y el tercer mayor productor eléctrico en Perú. Y no se trata de Endesa o Colbún, los principales protagonistas del sistema eléctrico nacional. El responsable a cargo es SCL Energía Activa, sociedad creada en 2008 entre la administradora de fondos de inversión LarrainVial y ex ejecutivos de la eléctrica AES Gener. En nueve años, la sociedad logró captar US$ 600 millones a través de dos fondos de inversión.

La empresa está presidida por Juan Alberto Fernández, ex gerente de desarrollo y de la división Internacional de Gener, y en la vicepresidencia está José Antonio Jiménez, socio de Activa SpA, brazo de private equity de LarrainVial. Ellos, junto a otros 18 ejecutivos, han logrado atraer a inversionistas institucionales de Perú, Colombia, family offices locales y extranjeros, además de organismos internacionales como CAF o IFC para desarrollar los proyectos.

Con una cartera de 1.400 MW, el primer fondo se focalizó en centrales generadoras de ciclo combinado (gas natural), una pequeña incursión en biomasa en Concepción (16 MW) y un plan hídrico en Rancagua, donde tienen derechos de agua del río Cachapoal para generar 30 MW, que aún no usan.

La meta que se trazaron cuando se reunieron y crearon SCL Energía Activa, explica Jiménez, era “convertirnos en un player regional importante en términos de la capacidad para desarrollar un portafolio de proyectos en el ámbito de la energía”. Y lo están logrando. “Hoy somos el operador térmico más grande de Colombia y en Perú estamos entre las tres generadoras más grandes”, cuenta Fernández.

Rentabilidad y timing

La idea central para invertir es poder obtener altos retornos en el corto y mediano plazo, precisan los ejecutivos. Por eso, la apuesta es comprar proyectos que requieran de un mayor capital para desarrollarse. También partir desde cero, punto en el que se diferencian de las generadoras. “Un fondo de inversión no es como Endesa, que se puede pasar 10 años tratando de levantar un proyecto. Nosotros no podemos hacer eso”, afirma Fernández.

Agrega que en este tipo de inversiones tiene en promedio entre tres a cinco años para desarrollar sus planes. “Acá los plazos no se pueden ampliar. Este mercado es muy riguroso. El fondo tiene una década de vida: cinco años para invertir y otros cinco años para desinvertir. Solamente puede haber extensiones de un año, previo acuerdo con los aportantes del fondo. El private equity es un negocio acotado en el tiempo”, detalla.

Fernández agrega que cuando salieron en busca de inversionistas, les prometieron importantes rentabilidades de vuelta, “por lo menos más altas de las que tienen las utilities hoy”, dice.

Añade que en Chile se están comprando activos con un dígito de rentabilidad y que en el caso de SCL Energía Activa la rentabilidad mínima que se exige es de dos dígitos.

Una prueba de los resultados es el dividendo de 20% que este año y, por primera vez, pagaron a sus aportantes. “Es algo muy bueno, porque aún no iniciamos la desinversión del primer fondo y ya tuvieron un aporte”, celebra Jiménez.

El primer fondo ya está cerrado y durante este año sus proyectos están en fase de maduración. Para las próximas semanas esperan iniciar la venta del primer activo de este paquete. Se trata de una central a gas que tienen en Perú.

Renuentes a entregar detalles, Fernández acota que ya contactaron el banco de inversión y que esperan hacer público el proceso en los próximos días. Está seguro de que habrá interés: “En Perú hay varios actores que están tratando de seguir creciendo. Está Enersur, de GDF Suez; Endesa y la estadounidense Duke. Y también está Kallpa, de Inkia, empresa que también está en Chile. Por tanto, hay interés. Esperamos que lleguen entre cinco a 10 interesados”, destaca.

Un “Quintero” en Colombia

En la actualidad, la sociedad está impulsando su segundo fondo de inversión, por un total de US$ 400 millones. De ese monto, US$ 250 millones fueron adquiridos por compromisos directos y los restantes US$ 150 millones como una coinversión.

En esta nueva incursión, los socios de SCL Energía Activa están impulsando la construcción del primer terminal de gas natural licuado de Colombia, la iniciativa más relevante de esta nueva fase. Se trata de Sociedad Portuaria El Cayao, con sede en Cartagena de Indias. En este proyecto, que está en fase de construcción, la chilena tiene el 49% de participación y el 51% restante está en manos de la distribuidora de gas colombiana Promigas, el fondo local Barú investment y el Estado local.

La obra tiene una capacidad de almacenamiento de 160.000 metros cúbicos de gas, suficiente para abastecer un parque de alrededor de 1.000 MW. “El alcance que puede desarrollar este proyecto es relevante. Es un terminal para abastecer a las centrales de gas natural que respaldan el sistema eléctrico de Colombia, pero las reservas de gas natural han ido escaseando y esto podría generar un déficit permanente de gas en ese país”, aclara Jiménez. Si eso ocurre, añade Fernández, “este terminal se transformaría en nuestro Quintero”.

La puesta es que su primera fase, que contempla operar con un barco regasificador, esté en marcha hacia mediados de 2016. La inversión total del proyecto es de US$ 560 millones, pero los chilenos invertirán US$ 50 millones. El resto del financiamiento será levantado a través de bancos u otras entidades.

En Colombia también compraron la central Termovalle, de 200 MW, ubicada en Cali, donde invirtieron US$ 20 millones y en la que también están con otros fondos de ese país como socios.

SCL Energía Activa también participa en procesos de licitación en Perú para comprar proyectos. “Estamos tratando de comprar varios proyectos hidroeléctricos que son una mezcla entre iniciativas construidas y otras por hacer. También estamos trabajando para adquirir una distribuidora de gas. Estos procesos aún no están cerrados. Junto con eso, además, estamos tratando de desarrollar proyectos desde cero”, relata Fernández.

En Centroamérica también están mirando opciones, pero ahí la idea es adquirir compañías que requieran capital. Los países que les interesan son Costa Rica, Panamá y República Dominicana.

¿Ya están listos para un tercer fondo? Fernández es cauto: “No antes de dos años”. Esto, explica, porque no se puede levantar un fondo nuevo mientras no se haya invertido un porcentaje relevante del fondo anterior. “Salimos a levantar el fondo dos cuando ya teníamos invertido el 80% del fondo uno. En este nuevo fondo recién llevamos el 30%”, dice.

Mientras, esperan lograr una cartera de proyectos parecida a la de su primera incursión, es decir, con entre siete a 10 iniciativas.
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