(Pulso) “Se suele decir que la congestión de la red de transmisión es permanente. Sin embargo, entre 2005 y 2014 la congestión de la red ha sido episódica y solamente afectó a algunas líneas”.

Esa es la principal conclusión de un análisis liderado por Alex Galetovic y en el que participaron los investigadores Fernando Díaz y Cristián Muñoz, como parte del proyecto Breves de Energía que propone introducir elementos de discusión al debate energético nacional.

En el trabajo se señala que, de acuerdo con los datos de operación del sistema eléctrico, la congestión de todas las líneas se mantuvo por debajo del 1% en promedio entre 2005 y 2008, se empina hasta 3,4% en 2011 y luego vuelve a caer por debajo de 1% en 2013 y 2014. Esto equivale a un promedio de apenas 87 horas anuales.

“La mediana es igual a cero durante cada año, salvo 2012, cuando se empina hasta 0,1%. Se puede concluir, por tanto, que la congestión en el sistema troncal no es generalizada”, añade el documento.

Esta conclusión choca de frente con la idea instalada en la Agenda de Energía, instancia en la que no sólo se busca incentivar la expansión del sistema troncal sino que además allana una reforma completa al segmento de transmisión, la que está en pleno proceso de diseño.

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Precisamente, la hoja de ruta del Gobierno en materia energética señala que el sistema troncal del SIC ha mostrado “fallas y restricciones” que ponen en riesgo el abastecimiento de algunas zonas del país, como también encarece los precios finales de la electricidad.

Rol de privados

“La experiencia ha mostrado que la expansión acotada de la transmisión con criterios económicos de corto plazo redunda en sistemas eléctricos poco eficientes”, se añade.

Según Galetovic y equipo, la existencia de alguna congestión es una consecuencia de que no se haya sobre invertido todo el tiempo operando con holguras caras e ineficientes. Así, la tesis anticompetitiva de que los generadores causan congestión permanente para bloquear la entrada no se sostiene, se añade.

El investigador además advierte que la reforma que se está planteando elimina los cargos por localización y los sustituye por un cargo único o estampilla, que traspasará directamente al consumidor todos los costos de transmisión. “Una regulación muy similar a la europea, cuyas redes de potencia enfrentan serios problemas de congestión debido a la dificultad de construir nuevas líneas”, cierra el documento.