(El Mercurio) Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) de un crecimiento de 3,9% de la economía chilena en 2020 parecen poco factibles de cumplirse, es el planteamiento que hace CLAPES-UC en un estudio macroeconómico que desmenuza los cálculos del organismo multilateral y en donde la expansión de la productividad total de factores (PTF) aparece como el punto de principal discrepancia.

No se trata de un factor que sea medible, sino que se obtiene como el residuo de aquella parte del crecimiento que no es explicado por el capital o inversión ni por el trabajo, y las estimaciones suelen variar entre los analistas.

La proyección de PIB potencial que maneja Tomás Izquierdo contempla un crecimiento de 2% en la inversión, 1% en el factor trabajo y el resto entre 0,5% y 1%.

Los números de Igal Magendzo apuntan a un crecimiento de 2% en la inversión; 1% en el factor trabajo, incluyendo horas trabajadas efectivas, corregidas por capital humano, y 0,5% de expansión de la PTF.

El ex presidente del Banco Central, José De Gregorio, citando cálculos de Magendzo, dijo el jueves que en el período 1992-2002 la PTF crecía un 2% y en los años más recientes cayó 0,1% entre 2011 y 2014. Pero las cifras incluyen a la minería, lo que en su opinión introduce una distorsión porque incorpora la ley de los minerales y si el mineral es de alta ley, eso arroja mucha productividad y viceversa.

Sin la minería, la productividad habría crecido 0,6% en 2011-2014 frente a una expansión de 1,7% en la década de los 90. «Esa caída de un punto porcentual en el crecimiento de la PTF, más un decrecimiento de 0,5 punto de la fuerza de trabajo, explican 1,5 puntos porcentuales menos del crecimiento potencial de la economía chilena», indicó. Si se agrega que una economía más rica crece menos, se podría decir que el país debe tener dos a 2,5 puntos menos de crecimiento potencial que a inicios de los 90.
Manuel Agosín: tras el desarrollo

«Chile debería tener más complejidad y diversificación económica, como lo plantea el informe del FMI, y tener una política de desarrollo de nuevos sectores que sea lo menos invasiva posible», plantea Manuel Agosín, decano de Economía de la Universidad de Chile.

A modo de ejemplo apunta al programa InvestChile de Corfo, que ha atraído al país a unas 120 empresas tecnológicas en diversos sectores de tecnologías de la información y biotecnología, entre otros. Se trata de empresas nuevas que se autoseleccionan para llegar acá y se les da un beneficio por una sola vez. «Es mucho menos invasivo que definir qué industria desarrollar», señala.

Agosín dice que si la reforma educacional fuese bien hecha, mejoraría el PIB potencial de forma importante. Lo hizo Corea, que por 40 años priorizó la educación y ahora tiene a toda su fuerza de trabajo con educación terciaria.

Pero en el caso de Chile, no cree que la política que ha dado a conocer el Gobierno sea la más apropiada para mejorar la educación de la fuerza de trabajo en el largo plazo. «Todavía no se ha atacado el problema principal, que es la muy mala calidad de la educación que recibe la gente más modesta del país que va a los colegios municipales. Ahí es donde hay que poner todo el esfuerzo. Estamos empezando con el cambio en el estatuto docente y eso es una forma de elevar el PIB potencial, pero en el largo plazo. Estamos pensando en décadas, no en años ni en meses», puntualiza.
Clapes-UC sitúa entre 2,8% y 3% posibilidades de crecimiento al 2020

Las reales posibilidades de crecimiento de la economía chilena en el mediano y largo plazo se sitúan entre 2,8% y 3% hacia 2020 y no en 3,9% como lo acaba de proyectar el Fondo Monetario Internacional (FMI), afirma Felipe Larraín, director del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales (Clapes-UC).

En un trabajo realizado conjuntamente con Rodrigo Cerda, ambos economistas tomaron las proyecciones del organismo multilateral y concluyeron que los cálculos del Fondo suponen implícitamente una tasa de crecimiento de 1,2% para la productividad total de factores (PTF) en 2020, lo que, según Larraín, «en el actual escenario de la economía chilena es imposible que se dé».

La PTF es aquella parte del crecimiento que no es explicada por el capital y el trabajo. En 2014 esa variación residual tuvo una caída de 0,9% y no es creíble, dice el ex ministro de Hacienda, que, tras haber sido dañada por la reforma tributaria y la reforma laboral en discusión, la economía vaya a generar un crecimiento de la productividad de 1,2%.

Basado en los datos del FMI, Clapes estimó que el Fondo está proyectando una tasa de inversión de entre 20,8% y 21,8% para el quinquenio, frente a niveles entre 22,3% y 24,4% entre 2010 y 2013, lo que tiene implícita una caída mayúscula de la inversión, mientras que la tasa de desempleo subiría cerca de un punto porcentual en 2015 alcanzando a 7,2% para luego converger a 6,3% en 2020. Considerando estos factores, es que se obtiene como residuo una expansión de 1,2% en la PTF, explica Larraín.

En cambio, las proyecciones del centro de estudios apuntan a un PIB potencial de 3% considerando un crecimiento de la productividad de 0,5% y con una expansión de 0,2% en la PTF, el PIB potencial de 2020 sería de 2,8%. «Estamos hablando de casi dos puntos de caída en el potencial de crecimiento de la economía chilena, que hace un par de años era de 4,8%», advierte Larraín.

El estudio también aborda el cuello de botella que se observará en el mercado laboral, debido al bajo crecimiento de la población en edad de trabajar en los próximos años.
FMI bajó de 4,3% a 3,9% las perspectivas para Chile

El Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo una importante revisión a la baja del crecimiento potencial de todas las economías de la región, que en el caso de Brasil fue de 4,2% a 2,5% y de Chile, desde 4,3% a 3,9%.

Durante la reciente presentación del informe Perspectivas económicas de Las Américas en la Facultad de Economía de la U. de Chile, el director para el Departamento Hemisferio Occidental del Fondo, Alejandro Werner, señaló que aunque en los foros plantean que la solución para ampliar la capacidad de crecimiento está en la parte estructural, luego se han dado cuenta de que cuando los países comienzan a discutir por dos años reformas estructurales que van a cambiar el marco regulatorio de sectores claves en la economía, eso claramente tiene un efecto sobre la inversión.

Se dio en México en el sector de telecomunicaciones, donde, explicó, probablemente el nuevo marco constitucional va a ser bueno para la inversión porque va a abrir la competencia, y también con la discusión de una reforma tributaria para financiar los proyectos. «La sola discusión de diferentes opciones genera una actitud de wait and see por parte de los principales actores económicos», comentó Werner.

La visión del FMI hoy es que si bien las reformas estructurales van a contribuir al crecimiento, no van a alcanzar para compensar la revisión a la baja del crecimiento potencial.

Consultado al respecto, el jefe de Misión del FMI para Chile, Roberto Carderelli, afirmó que el crecimiento de la PTF que están considerando para el país es de 0,4% a 0,5% y que si bien es modesto, no va a ser tan bajo como el 0,2% de expansión que tuvo en la última década.

Explicó que tiene problemas para interpretar la proyección de 3,9% de crecimiento del PIB en 2020 como potencial porque hay reformas estructurales que van a tener efecto después, como la reforma educacional, así como cambios demográficos. En el caso de la inversión, dado el menor precio del cobre, ve muy probable que la acumulación de capital sea menor que en el pasado. Efectos positivos podrían estar en un aumento de la participación de la mujer en el mercado laboral, indicó.
Tomás Izquierdo: énfasis en educación técnico-profesional

El crecimiento potencial de Chile debe estar hoy entre 3,5% y 4% y si tuviera que elegir, dice Tomás Izquierdo, socio de la consultora Gemines, se quedaría con 4%. «Creo que uno tiende a sobrerreaccionar respecto a las circunstancias puntuales y eso lo puede llevar a castigar excesivamente un horizonte más largo», señala.

Ya terminó el período de alta inversión en el sector minero, que aportó más de un punto al crecimiento de la economía en los últimos ocho años, y no se prevé que vaya a reaparecer. Retomar un crecimiento mayor, dice, pasa por mejorar la participación laboral para hacer frente al envejecimiento de la población. Facilitar la incorporación masiva de la mujer con flexibilidad horaria y apoyo a la crianza; en los jóvenes, facilitar que combinen educación y trabajo; y generar incentivos para que la gente alargue su período de trabajo terminando con el estigma de los 60 y 65 años.

Estabilidad en las reglas del juego o estabilidad institucional es otro elemento para mantener un ritmo alto de inversión privada. Aparte del tema educación, piensa que hay que vincular la investigación y desarrollo de las empresas con los institutos de educación superior, abordando los requerimientos productivos del país y cambiar el sesgo hacia las ciencias básicas; vincular la educación técnico-profesional a los requerimientos de las empresas, y fortalecer la educación técnico-profesional con controles de calidad y subsidio al estudiante.

Y un tema crítico que en su opinión se está abordando y donde está empezando la inversión es el costo de la energía.
Magendzo: el Estado se tiene que poner al día en eficiencia

Un 3,5% es el potencial de crecimiento actual de la economía chilena sin generar presiones inflacionarias, según los cálculos de Igal Magendzo, socio de Pacífico, Macroeconomía y Finanzas.

Piensa que el país tiene la capacidad en el mediano plazo de crecer entre 4% y 5%, lo que no depende de un factor, sino de una conjunción de elementos, algunos muy obvios y con resultados más rápidos y visibles, como el desarrollo de la infraestructura a todo nivel, desde carreteras y puertos, hasta comunicaciones.

También ve importante reducir los costos de entrada a nuevos competidores con medidas como la protección al consumidor, facilitar el crédito a pequeñas y medianas empresas que están en fase de crecimiento y reducir los costos de los trámites.

Un tercer eje que considera fundamental es la modernización del Estado. «Tal como lo tenemos hoy, el sector público pareciera no tener las herramientas y la estructura necesaria para hacer frente a las reformas estructurales que se han propuesto. Necesitamos instituciones más modernas y eficientes relacionadas con la educación; un Servicio de Impuestos Internos (SII) más profesional y con más recursos; un INE que muestre mejor la situación del país. En la Dirección del Trabajo y muchos lugares el Estado tiene que ponerse al día, en especial cuando se le está dotando de más recursos y responsabilidades», puntualiza.

El costo de la energía para mejorar la competitividad hace necesario también mejorar las relaciones con los países vecinos, agrega.

[En América Latina, sólo Chile y Perú verían un repunte del crecimiento en 2015]