(Diario Financiero) Decepción hay en el mercado tras las cifras sectoriales de marzo, con rubros como comercio, industria y minería que mostraron una debilidad en la actividad que llevaría al Producto a crecer 1% en dicho lapso, menos de la mitad de lo observado en los dos primeros meses del año.

Este contexto macro tiene preocupado a Sebastián Cerda. El director ejecutivo y de Estudios Económicos de CorpResearch sostiene que los denominados «brotes verdes» que planteaba el gobierno se han ido diluyendo y que hacia adelante el escenario no se ve muy auspicioso.

Por lo mismo, el departamento de estudios recortó de 2,7% a 2,5% su estimación de PIB para este año.

– A la luz de las cifras, ¿entramos a un período de estancamiento?

– La muerte de los brotes verdes fue mucho más rápida de lo esperado de acuerdo a los datos recientes. Estamos en un período de debilidad que durará un tiempo prolongado. Los brotes verdes duraron dos meses (diciembre y enero), a partir de ahí las cifras han sido muy débiles y no veo nada que plantee que en los próximos meses veremos algo mejor.

Además, esos brotes verdes fueron bastante particulares: asociados a minería y al sector público.

El Fisco seguirá presente durante el año, pero no ha tenido hasta ahora el efecto reactivador sobre el sector privado y me parece un error ampliar al 2016 el estímulo fiscal, ya que pone en riesgo la meta de equilibrio estructural. Este año volverá a ser de crecimiento pobre y no veo cuándo podría repuntar.

– O sea, no se han alineado con lo que espera la banca de inversión extranjera, que subió a 2,9% su estimación en el LatinFocus.

– Los extranjeros supongo que comparan más a Chile con el resto de la región. Y en Latinoamérica hay situaciones bastante más complicadas. Cuando se mira la realidad de Chile y de Brasil, uno se da cuenta de que son muy distintas.

Cuando nos comparamos contra nuestra propia historia, ahí es cuando aparecen las decepciones y nos damos cuenta de que no somos capaces de volver a lo que éramos antes.

[En América Latina, sólo Chile y Perú verían un repunte del crecimiento en 2015]

– ¿Qué generó este vuelco en la actividad? Ya estaba aprobada la reforma tributaria y hace mucho presentada la laboral.
– Primero que nada, la reforma tributaria ha tenido un período de absorción mayor que lo anticipado. Segundo, la discusión laboral en nada ha ayudado.

– ¿Cuál es el clima que perciben en el sector privado? ¿Hay decepción con las últimas cifras?

– Sí, absolutamente. Y algo de eso tiene que ver con el ambiente externo, pero mucho de eso tiene que ver con la sensación ambiente interna de que hemos transitado hacia un problema permanente de regulación más excesiva, de miedo a la interferencia política, de que haya desajustes importantes en el mercado del trabajo. Todo eso ha generado un ambiente poco propicio para la recuperación en el corto plazo.

– Entonces, ¿se está cumpliendo el escenario de riesgo del IPoM de que las expectativas no se están recuperando?

– Claro, eso no se ha dado. Esto nace de una sensación de que las economías automáticamente se ajustan al crecimiento potencial y que volverán tarde o temprano a eso. Como estar en piloto automático. Lamentablemente, todo indica que eso no es tan cierto para el caso de Chile, llevamos un período bastante prolongado de crecimiento bajo el potencial. Todo este clima aporta a prolongar ese período.

– ¿Cuál debiera ser la receta para salir de este contexto?

– Hay que volver a la receta tradicional de Chile: tener los incentivos para que el sector privado invierta y contrate trabajadores, darle confianza a la iniciativa privada. El tipo de reformas en las que se busca avanzar ha tendido a deshacer esos incentivos históricos que ha tenido Chile.

– Suena bastante simple…

– Es bastante simple, pero lamentablemente no vamos hacia allá.

– También ha habido escándalos a nivel político-empresarial que afectan la confianza.

– Sí, pero aquello es mucho más difícil de cuantificar. Eso no está en la primera línea y la caída en confianza se debe más a los efectos prolongados de la reforma tributaria y la discusión de la laboral. Lo otro difícilmente tendrá efectos persistentes en lo económico.

– A esto hay que agregarle el debate por la nueva Constitución.

– En este punto, me parece arriesgado cuantificar aún el impacto macro. Creo que hay que esperar bien a ver qué sale de ahí. En todo caso, me parece que el efecto en la actividad será más bien en el largo plazo.

«El mercado laboral está más débil»

– ¿Cuál es el análisis que han realizado de las indicaciones ingresadas a la reforma laboral?

– Sería muy malo que la reforma laboral tuviera un impacto similar o mayor a la tributaria. Que va a tener un impacto negativo, absolutamente. Cuantificarlo dependerá de cómo resulte finalmente la reforma.

Pero lo que está haciendo hoy es atribuirle costos a la contratación de empleo bastante más importantes de lo que hay hoy. Va a tener un efecto sobre el empleo y el crecimiento.

– También se anticipa que el mercado laboral tenderá a deteriorizarse en los próximos meses.

– Hoy ya tienes un mercado laboral más débil. El empleo está creciendo muy poco, con mucha participación de cuenta propia. Y, por alguna razón, eso no se ha traducido en un alza de la tasa de desocupación.

– El gobierno se abrió a cambios en el proyecto, por ejemplo al carácter de las huelgas y no incluir la negociación ramal. ¿Se modera el proyecto?

– Podría haber sido mucho peor. La negociación ramal habría empeorado el proyecto. Pero lo que se está haciendo aquí es que el sector público intervenga más en el sector privado, darle más poder negociador a un sector de la mesa, introduciendo cortapizas a la iniciativa privada en el mercado laboral. Eso debería tener efectos negativos, aunque no tanto como algunas cosas que se conversaron previo a las indicaciones.