(La Tercera) Para Luis Lizama, abogado de Lizama y Cía., y experto en negociaciones laborales, principalmente en la minería, la reforma propuesta por el Ejecutivo es una verdadera “revolución” que pone en jaque el sistema de relaciones laborales propuesto por José Piñera en 1978. Critica aspectos de la titularidad sindical y la eliminación de la posibilidad de reemplazo en huelga, pero valora la propuesta de adaptabilidad laboral y las reglas que evitan abusos sindicales. Al mismo tiempo, vaticina que la reforma tendrá como efecto el aumento en el número de huelgas.

¿Cuál es el punto que más llama la atención de la reforma?

El modo que el empleador pueda entregarle beneficios al personal no sindicalizado es un tema especialmente complejo.

¿Por qué?

Tengo la impresión que el proyecto de ley por esta vía lo que está haciendo es propiciar que todos los trabajadores tengan como única opción el estar sindicalizados. Me parece complejo porque nuestro sistema jurídico reconoce la libertad de afiliación.

¿Existe una contradicción entre el proyecto y el marco jurídico existente?

Sí. Estimo que hay una contradicción también con la OIT. La OIT ha dicho que no es posible que la ley plantee el goce automático de beneficios por estar afiliado a un sindicato. Lo que va a ocurrir es que los trabajadores no van a tener más opción que ser parte del sindicato. Eso, me parece a mí, va en contra de la OIT y va en contra de nuestra Carta Fundamental, que justamente contempla que un trabajador tiene derecho por la Constitución Política a ser parte o no de un sindicato.

¿A qué atribuye esta situación?

Entiendo que forma parte de las exigencias que formuló la CUT. Indudablemente es un guiño a la CUT.

¿Qué otros aspectos le llamaron la atención?

El de la huelga sin reemplazo. Esto que se imposibilite el reemplazo con trabajadores propios va en contra de la OIT y en contra de legislaciones de países desarrollados.

¿Y qué plantea la OIT?

La OIT permite el reemplazo interno. Lo que prohibe es que se traten de rompehuelgas, pero que el empleador pueda organizar su capacidad productiva para poder enfrentar una huelga. Me parece que es una medida un poco dura.

¿Se encarecen los costos laborales?

No tengo ninguna duda de eso. En Chile hay pocas huelgas por año. Son cerca de 200 por año, duran cerca de 13 días en promedio. La excepción es que exista huelga. Con esta regla, en la que el empleador no tiene posibilidad de reemplazo, ni con personal propio ni externo, indudablemente creo que será un incentivo a que exista mayor conflictividad laboral, en consecuencia que haya muchas más huelgas en Chile. Esto va a tener un costo económico y también social.

¿Considera que se trata de una reforma sindical más que laboral?

Me parece que hay un par de reglas que no han sido muy divulgadas, que evitan un sindicalismo que no es genuino, por ejemplo, trabajadores que formaban sindicatos para poder ser reinstalados en su puestos de trabajo. Hace más difícil que hayan delegados sindicales de interempresas que eran claramente delegados sin haberse efectuado elección alguna. Creo que el gobierno apunta en esta materia correctamente a que exista una actividad sindical genuina.

¿Hay otros aspectos positivos?

Los pactos de adaptabilidad. Me parece que es una buena idea la de tener la posibilidad que se pacte colectivamente flexibilidad en materias de trabajo, horas extraordinarias, turnos pasivos. El uso de la mediación y el arbitraje también me parecen buenas ideas.

¿Qué puntos faltaron?

Tengo la impresión que esta es una verdadera revolución en nuestro sistema de relaciones laborales. Esta es una reforma mayúscula. Indudablemente altera el plan laboral de José Piñera del año 78. No hay ninguna duda de que esta es una reforma que significa una suerte de refundación del derecho colectivo del trabajo chileno del modo que lo hemos entendido los últimos 30 años. No es sólo un proyecto que busca equidad. Acá el gobierno busca otorgar mayor poder sindical, para que puedan negociar con más fuerza, y puedan mejorar su renta. La verdad es que están todos los temas del derecho colectivo. Creo que la reforma plantea un desafío suficientemente grande como para agregarle más temas.

Usted participa de procesos de negociación en empresas mineras ¿Cómo las impacta esta reforma?

Creo que el impacto va a ser relevante. Las buenas noticias para la minería están ligadas a los pactos de adaptabilidad. La mala es que se le da más poder a sindicatos que ya son poderosos.