(La Tercera) Tu trabajo después del petróleo se acaba”, dice la traducción del árabe de un hashtag que comenzó a circular hace unas semanas por Twitter en Arabia Saudita y que también se ha extendido a las redes sociales de otros países de la zona, como Kuwait. Una etiqueta que los tuiteros usan para expresar su inquietud por los efectos que podría tener la sostenida baja en el precio del petróleo. Paralelamente, en Rusia, el Presidente Vladimir Putin advirtió al país, en su mensaje anual, que se avecinan tiempos difíciles y llamó a la autorresiliencia.

Todo ello revela el temor que ha despertado en los países productores, cuyas economías dependen casi totalmente de este recurso, la baja en el precio del crudo. Y diversos análisis concuerdan que de continuar esta tendencia se va a rediseñar el escenario geopolítico mundial.

Desde el peak que alcanzó a mediados de junio pasado, cuando se cotizó en US$ 107,89 el barril, el precio del petróleo ha descendido cerca de 35% este año, llegando la semana pasada a US$ 65,8 el barril. El desplome se agudizó luego de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) acordara seguir extrayendo a la misma tasa actual (30 millones de barriles diarios). Desde 2010 que el crudo no había llegado a menos de US$ 70 el barril.

Según el centro de estudios norteamericano Stratfor, la primera consecuencia de esta caída es el efecto que tendrá en el conflicto entre Rusia y Occidente, producto de la crisis de Ucrania. Los commodities energéticos dominan la economía rusa, especialmente sus exportaciones, así es que una caída importante en los precios del petróleo va a impactar directamente en los ingresos del país.

Si bien Rusia tiene importantes reservas financieras y puede soportar un déficit presupuestario si fuera necesario, los funcionarios del Ministerio de Finanzas han estimado que los precios más bajos reducirían el PIB ruso en dos puntos porcentuales, un efecto preocupante para una economía que ya prevé una contracción de -0,8% para el próximo año. El lunes pasado, el rublo -que alguna vez fuera un símbolo de estabilidad- sufrió su mayor caída en un día desde 1998.

Los analistas señalan que con una baja sostenida del precio del crudo, Moscú no tendrá un colchón que aliviane las consecuencias de las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea en el largo plazo, por lo que el Kremlin podría moderar su posición en las negociaciones sobre el futuro de Ucrania.

Otras consecuencias ya son evidentes. Esto, porque Estados Unidos aprobó en agosto nuevas sanciones contra Irán, país cuyos hidrocarburos suponen hasta el 60% de sus ingresos de exportación. Los expertos plantean que si la caída sigue su curso, incluso se podría llegar a un acuerdo sobre este tema, cuyas negociaciones se postergaron hasta junio de 2015.

Por su parte, Arabia Saudita, que tiene muy claro el rol que juega el petróleo como su recurso más estratégico, en la última reunión de la Opep forzó a que se mantuvieran los actuales niveles de producción. Según la cadena BBC, la influencia de Irán en Medio Oriente preocupa a Riad, incluso más que el programa nuclear. Asimismo, también buscan dañar a Moscú, un aliado del líder sirio Bashar Assad.

El analista de la cadena, Michael Stephens, señaló que los sauditas pueden costear los efectos de esta caída, ya que el reino se asienta sobre unas reservas de divisas de US$ 741 mil millones y un superávit de US$ 15 mil millones al cierre del último año fiscal.

En América Latina, Venezuela será la más afectada, ya que según cálculos de Stratfor, teniendo en cuenta la complicada situación económica del país, el gobierno de Nicolás Maduro necesita que el precio del petróleo se encuentre en un mínimo de US$ 110 el barril para poder cumplir sus compromisos. Por ello, el estudio no descarta que el país deba vender sus activos extranjeros, como Citgo, o quizás sus reservas de oro del Banco Central. En los últimos días, Maduro ha anunciado una serie de medidas para contener la situación que ya ha debilitado fuertemente su popularidad, que cayó de 67% a comienzos de año a sólo 24% en noviembre pasado.

En medio de este panorama, Fadel Gheit, uno de los principales expertos mundiales en el mercado del petróleo, advirtió que muchos de los grandes productores han desperdiciado su oportunidad de construir economías fuertes, sustentándose en un alto precio del petróleo. El analista de la consultora estadounidense Oppen-heimer & Co brokerage sostiene que los altos precios de este recurso permitieron a los países tener sólo una prosperidad temporal y no consideraron el ciclo natural del precio de los commodities. “La mayoría de los países de la Opep no ha diversificado sus economías y tampoco las han manejado bien, debido a la corrupción y la incompetencia”, dijo Gheit en diálogo con La Tercera.

El experto, que fue ejecutivo de Mobil Oil, sostiene que la mayoría de estos países son estados benefactores y dependen de los altos precios del petróleo, sin tener una industria manufacturera real o de cualquier otro tipo, incluso no han desarrollado el turismo. “Debieron planear su vida para cuando el petróleo se haya ido, pero no lo hicieron”, añadió a La Tercera.