(El Mercurio) Hace poco más de dos semanas entró en vigencia la Ley de Generación Distribuida (o net billing ), que establece que quienes tengan paneles solares en sus casas podrán no solo ahorrar en sus cuentas de luz, sino también inyectar sus excedentes a la red y recibir un pago por ello. ¿Cómo funcionará? Las casas con paneles solares cuentan con dos fuentes de electricidad: la distribuidora (en Santiago es Chilectra) y el sistema solar.

Ambas, por lo tanto, se complementan automáticamente para cubrir el consumo. Por ejemplo, si una casa tiene una demanda de 5 KW y en ese momento el sistema solar está entregando dos KW, entonces, los tres KW que faltan los entrega la distribuidora. “Como la residencia consume menos de la red, porque el sistema solar cubre parte del consumo eléctrico, el medidor gira más lentamente y la cuenta de la luz será más baja que antes”, explica el director de la Asociación Chilena de Energía Solar, Gabriel Neumeyer.

El sistema de net billing entra a operar si el sistema solar genera más de lo que requiere el usuario para cubrir su demanda. Por ejemplo, si se consumen cuatro KW, pero el sistema solar entrega seis KW, entonces los dos KW de excedentes se devuelven a la red automáticamente.

“Gracias a este método se puede aprovechar al máximo la producción del sistema solar para cubrir parte del consumo eléctrico y reducir los costos de electricidad. Además, permite devolver los excedentes a la red”, explica Gabriel Neumeyer, director de Acesol. Si bien estos excedentes se pagan a una tarifa menor, igualmente ayudan a bajar la cuenta adicionalmente.

Para los clientes residenciales (tarifa BT1) el valor que se les pagará estará entre los $50 y $60 por KWh (kilowatt hora) de energía eléctrica. El monto generado por excedentes se descontará de la cuenta de la luz, y si hay un saldo a favor del cliente, este se considerará en la cuenta siguiente. Solo si hay un saldo a favor durante seis meses seguidos, se hará un pago por parte de la compañía distribuidora.

“El usuario podrá verificar fácilmente cuánta energía se ha entregado a la red, ya que el medidor tradicional se cambia por unobidireccional. Es decir, el medidor registra el consumo eléctrico y los excedentes por separado”, señala Neumeyer.

Los costos y tiempos de instalación

Es importante señalar que todo diseño de un sistema fotovoltaico, conectado o no a la red, no depende de la cantidad de personas, sino del consumo familiar. “Este se ve reflejado en la cantidad de kilowatts/horas mensuales consumidos y se refleja en la cuenta de la luz”, indica Peter Horn, CEO de la firma Heliplast.

Con todo, una familia chilena en promedio consume dos mil KWh de energía eléctrica al año. Instalando tan solo cuatro paneles con una potencia de un KW en total, se generan 1.600 KWh cada año. Es decir, el equivalente a un 80% de su consumo. El ahorro dependerá del perfil de demanda de cada familia. Sin embargo, en Acesol aseguran que este puede estar entre $140 mil y $200 mil al año. Con ese ahorro, los expertos coinciden en que la inversión de instalar paneles solares en la vivienda se recupera en un plazo de nueve a 12 años, en lugares con tarifas altas. Si la ubicación es de mayor radiación, el retorno puede ser aun más corto. Hay que tener en cuenta que se si trata de equipos de calidad y bien instalados, estos tendrán una vida útil de por lo menos 25 años.

En cuanto a la instalación del sistema solar, Tomás Milnes, gerente general de Calder Solar, explica que ha habido una importante baja en los costos y que para una vivienda tipo de cuatro personas se puede considerar un presupuesto desde los $2,5 millones hoy en día, lo que antes estaba cerca de los $3,5 millones.

“La instalación misma es bastante sencilla y en un día el sistema puede quedar listo, sin embargo, es necesario considerar los períodos de tramitación que exige la ley, lo que puede hacer que el proceso tarde varios meses”, señala Milnes.

Por otro lado, Horn de Heliplas indica que no se puede y no se debe reemplazar toda la energía de una casa con paneles solares, pues este sistema solo funciona cuando hay sol. “En la noche habría que almacenar la energía en baterías y estas son muy caras, más que todo el mecanismo”, dice.

Para una óptima mantención, se deben revisar las conexiones de los paneles, evitar la existencia de elementos que puedan proyectar sombra y mantenerlos limpios del polvo y la suciedad en todo momento, ya que afectan el rendimiento.

Los expertos coinciden en que para favorecer la generación de electricidad, los paneles deben mirar hacia el norte con una inclinación equivalente a 33° en la Región Metropolitana, por lo que si el techo tiene esa orientación, será ideal para la implementación.

En caso de no tener esta dirección, se utilizan atriles para favorecer la mejor captación. Esta instalación puede llegar a costar un 50% más del valor del proyecto, según Heliplast. “Estamos hablando de una estructura completa autosustentable y que soporte el peso adicional de los módulos, vientos, nieve y sismos, montada sobre la estructura del techo normal”, dice Horn.

Durante el invierno, los rendimientos decaen por haber menor radiación y menor cantidad de horas de sol, sin embargo, igualmente captan radiación y la transforman en energía, por lo que también hay aportes relevantes. Los niveles de aporte dependerán del diseño y tamaño del mecanismo solar.

En un día completamente nublado, por ejemplo, los módulos generarán aproximadamente solo el 10% con su capacidad y potencia. Por lo tanto, el secreto es contar con especialistas y con experiencia en el diseño de sistemas fotovoltaicos para que en invierno se tenga una generación razonable, y en verano un fuerte excedente, de tal manera que en el promedio anual uno compense al otro.

$55 es el valor promedio del kilowatt que se pagará a clientes residenciales (tarifa BT1) que inyecten energía. El monto generado por los excedentes se descontará de la cuenta de la luz; y si hay un saldo a favor del usuario, este se considerará en la cuenta siguiente. En Acesol dicen que solo si hay un saldo a favor seis meses seguidos se hará un pago por parte de la distribuidora.

La mantención

De acuerdo a los expertos, la mantención de los paneles debe realizarse directamente en los módulos fotovoltaicos para que estos mantengan su capacidad máxima de generación de electricidad, la que no solo depende de las condiciones climáticas, sino también de la contaminación por polvo, sal, esmog y fecas de pájaros. La frecuencia de limpieza puede variar, pero deberá ser al menos una vez al año. Por norma, el vidrio de un módulo de calidad es más resistente al impacto y abrasión. Un paño común debería ser suficiente, pero dependiendo del tipo de contaminante, hollín por ejemplo (pegajoso), se requiere de hidrolavadora. “Se recomienda aplicar agua con un paño o un sistema de agua a presión. Lo puede hacer cualquier persona que tenga la noción y habilidad de cómo lavar ventanas, ya que el vidrio que recubre los módulos es el mismo de una ventana, solo que con un factor de transparencia mayor”, explican en Heliplast.

Como los paneles en general están en el techo y el acceso es difícil, han aparecido empresas de limpieza especializadas.