(La Tercera) Menos de 15 días restan para que el gobierno envíe al Congreso el proyecto de Ley de Presupuesto 2015. Con ese plazo en mente, los ejes del erario ya están siendo examinados en La Moneda, donde la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, y el ministro de Hacienda, Alberto Arenas, toman las resoluciones finales.

Si bien los detalles se darán a conocer recién el 30 de septiembre, en la cartera responsable de las finanzas públicas aseguran que uno de los sellos del proyecto será dar una señal de impulso a la economía. Por eso, y aunque descartan que el gasto público se expanda en dos dígitos, anticipan que anotará el mayor crecimiento observado desde la crisis de 2009 (ver infografía), situándose en torno a 8%.

El objetivo, explican, es que la política fiscal juegue un rol anticíclico, dando dinamismo a la actividad el próximo año. Esto se vería propiciado por los US$ 2.300 millones que proveerá la reforma tributaria en su primer año en vigencia.

La próxima semana, Hacienda y la Dirección de Presupuestos iniciarán una nueva ronda de diálogo con los ministerios. Esta vez, informarán a las carteras el marco presupuestario que, hasta el momento, el Ejecutivo baraja para cada una de ellas en 2015, respondiendo a las peticiones planteadas en la primera fase de elaboración de la ley.

Expectativas

Antes de conocer la decisión del gobierno, los especialistas también calculan que -con los recursos de la reforma tributaria- el gasto podría crecer en torno a 8%.

Sin embargo, el gerente de estudios de Gemines, Alejandro Fernández, advierte que el principal problema de la economía no está en manos de la política fiscal ni monetaria. “El tema es el gasto privado, y este se asocia a la incertidumbre y deterioro de expectativas”, señala. Por ello considera que en 2015 el gasto debería crecer entre 5% y 6%, con un límite de 7%. Eso sí, dice que uno de los aspectos a cuidar es que la ejecución de los nuevos recursos se oriente más bien a inversión pública que a gasto corriente, no como ocurrió en 2009.

“Sin los recursos adicionales de la reforma tributaria, posiblemente el gasto crecería más cerca del 4,5% o 5%. Pero cuando se suman los US$ 2.300 millones que se irán a algunos ítems, el gasto llegará a un nivel cercano a 8% o 9% real”, estima Patricio Rojas, de Rojas y Asociados. A su juicio, si bien el gasto está en línea con una política anticíclica, es clave que se materialice durante la primera parte del año.

Además, como aún no está aprobada la reforma educacional, Rojas cree pertinente que se destinen al menos de manera transitoria los recursos de la reforma tributaria a áreas como obras públicas para la reactivación.

“Lo importante es que se haga lo más temprano, porque la economía está en un proceso bastante lento. Se requiere inversión en proyectos que generen mano de obra. Por ejemplo, impulsar un plan en vivienda, que en 2014 estuvo casi estancado. Además, uno de los sectores más comprometidos hoy es la construcción. Destinar recursos a eso genera resultados más rápidos que en infraestructura”, agrega.

Angel Cabrera, socio de consultora Forecast, cree que el alza del gasto debería estar entre 8% y 10%, con supuestos más optimistas como un crecimiento de 4%.