(El Mercurio) A Jorge Rodríguez Grossi le correspondió ser el titular del Ministerio de Energía cuando Argentina cortó el gas natural a Chile en 2004. Hizo dos leyes “cortas” para fomentar inversiones eléctricas con extrema urgencia. Hoy preside empresas que llevan a cabo los únicos dos proyectos de energía a firme que hay en el Sistema Interconectado Central: la central térmica Guacolda V (controlada por AES Gener) y la hidroeléctrica Alto Maipo (de ese mismo grupo en sociedad con los Luksic).

“Si no estuvieran haciéndose (estas plantas), estaríamos en una fase de gran riesgo de desabastecimiento eléctrico”, dice la ex autoridad y actual ejecutivo eléctrico.

-Si uno ve el plan de obras de la Comisión Nacional de Energía, se constata que no se ha solucionado el freno a la inversión. ¿Es así?

“Efectivamente, el freno a las inversiones no se ha solucionado y, como dijo el Presidente Lagos, requiere decisión política de atreverse a pagar costos políticos por llevar adelante estos temas. La inversión se facilitaría muchísimo si se pagaran buenas patentes municipales en donde se va a instalar. Si la ciudadanía viera que para ellas hay un beneficios cuando hay estas inversiones, se resolvería bastante el problema”.

-¿Es factible que bajen los precios, como es la meta del Gobierno?

“Cuando uno ve que la demanda aumenta y la oferta no lo hace más rápido, lo que uno prevé es que los precios van a subir y no a bajar. Veo muy difícil que puedan bajar los precios de la energía eléctrica si uno no genera condiciones para que la curva de oferta avance con mucha mayor velocidad y además con energías a bajos costos. Además, lo que uno observa es que hay inversiones supuestamente amistosas con el medioambiente, pero más caras”.
“Estoy súper preocupado de no ver que estemos en un camino de caída de los precios eléctricos y me preocupa por el impacto negativo que esto tiene en el crecimiento económico”.

-¿Cuánto de la desaceleración se debe al freno de proyectos energéticos?

“Hay un estudio de la Universidad Alberto Hurtado (donde Rodríguez es decano) que se hizo en conjunto con dos consultores de Synex, sobre el impacto que tiene en la economía chilena el atraso de centrales térmicas e hidroeléctricas entre 2007 al 2011. El resultado fue tremendo. Se determinó que al país le estaba significando un menor crecimiento económico del orden de 6% acumulado entre 2012 y 2019, un poco menos de 1% al año. Es enorme”.

-¿A qué se debe?

“La electricidad es un insumo que se usa en todas las producciones, no es un bien final. Lo que nos dice este estudio es que el no dejar que entren centrales que producen barato provoca un impacto en el crecimiento económico muy alto”.

-¿Cómo hacer para que proyectos “baratos” se puedan llevar adelante, sin que la comunidad los pare?
“Nadie quiere obligar a nadie a aceptar proyectos malos con contaminación ambiental, no. Uno tiene que hacer proyectos bien hechos, que respeten el medio ambiente y que hagan que las personas que viven cerca de ellos ganen también”.

-¿Un ” royalty eléctrico”?

“No es eléctrico, sino que valga para cualquier inversión, vidrios o cualquier cosa. Todas las fábricas que generan bienes también provocan molestias y uno debiera pagarles, de alguna forma, a las comunidades que las tienen cerca. Estoy seguro de que hay un montón de comunidades en Chile que estarían felices de tener más fábricas en su territorio en la medida que no contaminen y disfruten de alguna ganancias por ello. En la medida que uno tenga una legislación que reglamente más este tema, va a haber más inversión”.

“No es tan difícil tomar medidas para reactivar las inversiones eléctricas. Por ejemplo, conozco al alcalde de Mejillones (Marcelino Carvajal), quien no tiene problemas en recibir inversiones siempre que se cumplan todas las normas ambientales. Pero también pasa por un cambio en las empresas. Para empezar, debieran pagar las patentes en el lugar en que operan”.

-Si es tan claro este impacto, ¿por qué las eléctricas son impopulares?

“Acá estamos adquiriendo gustos muy legítimos, de sectores medio-altos, y no es extraño que las oposiciones a las hidroeléctricas provengan de gente muy rica, dueña de latifundios, en un país que no es muy rico todavía. Uno debe subir los estándares ambientales en la medida que aumente el ingreso per cápita, pero cuidado de mejorar lo ambiental de tal manera que nos quedemos pobres”.

-¿Es solo un tema de “buen gusto” estético?

“Hay varios factores. Europa pagó por muchos años miles de millones de euros a productores de electricidad eólica y solares, pero entró en crisis a finales de la década pasada y dejó de pagar estos subsidios y los fabricantes de estas empresas han venido a países como Chile a vender este tipo de tecnología y hacer propaganda en contra de las otras tecnologías”.

-¿Hay un lobby de las renovables no convencionales?

“Absolutamente. Acá nos hemos llenado de vendedores de renovables no convencionales que han hecho una campaña tremenda en contra de otras tecnologías. En Alemania, que es campeona de las solares, se siguen construyendo centrales a carbón. Allá han sido más razonables”.

-¿Y el GNL, que es la gran apuesta del Gobierno?

“Yo dudo que el GNL llegue a un precio más barato que el que tenemos hoy y no antes de 2017. Esta apuesta por un combustible, que es muy bueno, no la veo sólida. Si no dejamos que haya plantas a carbón y va a llegar GNL caro, los precios van a subir. Las centrales que usan viento (eólicas) o sol son baratas en el momento en que producen, pero cuando se cortan hay que usar centrales térmicas más caras todavía. Me cuesta mucho imaginarme el futuro con precios más baratos si no vemos hartas hidroeléctricas y hartas plantas que usen carbón”.

Alto Maipo: “No afecta el agua del río”

En Alto Maipo, AES Gener está asociada al grupo Luksic, que comprará un tercio de la energía de la central para su minera Los Pelambres.

Rodríguez Grossi responde a los detractores del proyecto quienes cuestionan que desde esa zona cordillerana se abastezca a la minería del norte. “Los Pelambres ya existe, ya consume electricidad; Alto Maipo va a entregar electricidad a todo el sistema eléctrico y vamos a hacer un aporte que equivale al 5% del consumo del SIC”, dice.

El ex ministro destaca que la iniciativa “no le quita agua al río Maipo y la central ni siquiera se ve”, porque el agua va en un túnel de 67 kilómetros. El proyecto está en construcción y se prevé que opere en 2018.

Sobre la oposición a la iniciativa, el ex ministro dice que “salvo algunos terratenientes y a gente que está acostumbrada a que cuando se hagan proyectos les llegue plata, hay poca oposición al proyecto. Queremos ser buenos vecinos, ayudar a la comunidad, pero no andar comprando voluntades que no tienen ningún mérito para recibir apoyo. Hay algunos latifundistas en la zona que han quedado muy disconformes con el fallo de ‘comité de hombres buenos’ que fijan las tarifas de expropiación y que están muy activos en la oposición a este proyecto”.

“El atraso de centrales eficientes le estaba significando al país un menor crecimiento económico del orden de 6% acumulado entre 2012 y 2019, un poco menos de un 1% al año”.”Estoy súper preocupado de no ver que estemos en un camino de caída de los precios eléctricos y me preocupa por el impacto negativo que esto tiene en el crecimiento económico de Chile”.

“El atraso de centrales eficientes le estaba significando al país un menor crecimiento económico del orden de 6% acumulado entre 2012 y 2019, un poco menos de un 1% al año”.

“Estoy súper preocupado de no ver que estemos en un camino de caída de los precios eléctricos y me preocupa por el impacto negativo que esto tiene en el crecimiento económico de Chile”.