(Pulso) Suena casi absurdo que el país con las reservas de petróleo más grandes del mundo esté pensando importar crudo. Pero así es. El petróleo extra pesado que se extrae en Venezuela, por sí solo, no es exportable. Por lo mismo, Petróleos de Venezuela (PDVSA) está evaluando comprar crudo liviano desde Argelia para mezclarlo con el extra pesado. ¿Cómo llegó Venezuela a esta situación? Una mala administración, menor inversión y el desgaste natural de los pozos complican a la compañía que produce el “sueldo” de ese país.

En 2002 la producción era de 3,2 millones de barriles diarios. Luego vino el paro cívico en donde PDVSA también participó y tras dos meses de inactividad, la producción cayó a alrededor de 2,1 millones de barriles diarios. Hasta ahora, sólo se han logrado recuperar entre 200.000 y 400.000 barriles por día. Actualmente, la producción está en 2,3 millones de barriles diarios.

La caída del crudo ligero en Venezuela tiene que ver con la maduración de los campos petroleros y la falta de construcción de mejoradores de crudo en la faja petrolífera del Orinoco.

Los socios minoritarios de PDVSA en la faja, tienen detenidas sus inversiones. Según el analista venezolano de IHS, Diego Moya-Ocampos, esto se debe a que el gobierno no da las garantías para que se sigan haciendo las inversiones que se necesitan en infraestructura.

“El ambiente de negocios no es el más favorable, con todo el tema de la expropiaciones y de las renegociaciones de contratos que hubo en 2007. Hay muy poca confianza en el gobierno venezolano para invertir”, dijo a PULSO el experto. Moya-Ocampos agregó que, por consiguiente, la importación de petróleo liviano es otra señal de la pérdida de capacidad técnica y operativa de la empresa . “Lo que lo que necesita el estado es crear las condiciones necesarias para atraer la inversión a través de estabilidad contractual y liberar el control de cambio”, argumentó.

“Una administración desastrosa”

Fue en 2003 que el gobierno de Hugo Chávez que despidió a cerca de 18.000 técnicos de la empresa. Los puestos los ocuparon personas más ligadas a la política y nunca se recuperó la capacidad operativa que PDVSA tenía.

Gustavo Coronel fue uno de los que tuvo que salir de la petrolera en esos años. Ahora, radicado en EEUU, dice que la importación de crudo ahora suena “apocalíptica” y “absurda”. El ex ejecutivo de PDVSA explica que “el trasfondo de todo este asunto es que la gerencia y planificación de PDVSA ha sido un verdadero desastre en los últimos quince años… Ahora se ven enfrentados a una situación en donde ya no tienen tiempo para la construcción de de plantas refinadoras profundas. Si empezaran a construir mañana, recién en cinco años las plantas estarían operativas”.

Según el socio director de la consultora venezolana Datanálisis, José Antonio Gil Yepes, el gobierno ha comenzado a hacer cambios. “El estado cada vez tiene el agua más al cuello, en cuanto a déficit fiscal que se mantiene cercano a 15% del PIB, y la capacidad de endeudamiento también se viene complicando. Entonces el gobierno ha venido soltando un poco las condiciones y se sabe que a las compañías mixtas les han dado más permisos, están explorando y perforando más”, explica.

Para Diego Moya-Ocampos, la mala situación de la empresa es una bomba de tiempo. El analista explica que durante el gobierno del presidente Nicolás Maduro el problema se ha acentuado, pero que se arrastra desde los días de Chávez.

“Todo indica que el gobierno va a seguir aplicando una política nacionalista a la industria petrolera que no es real y que no se condice con las necesidades de atraer inversión extranjera que requiere Venezuela. Y si no se atrae inversión extranjera no va a aumentar la producción. Si no aumenta la producción no se va a poder seguir manteniendo el gasto público. Si no se aumenta el gasto público, el gobierno no va a poder seguir financiando sus políticas sociales. Si no las financia, va a incrementar el descontento, comenzarán las protestas, y comenzará a afectar la estabilidad política del gobierno”. ¿El tope límite? Moya-Ocampos dice que a fines de este año, la situación comenzará a verse insostenible.