(El Mercurio) Desde hace 14 años es un actor silencioso del sector energético chileno. Pero la repentina falla eléctrica de la Línea 5 del Metro de Santiago, que afectó a 400 mil personas este miércoles en plena hora punta, la hizo masivamente conocida. EnorChile, la compañía eléctrica de Carlos Cardoen -que abastece de electricidad desde abril de este año al tren subterráneo-, genera y comercializa 415 megawatts (MW) de energía en todo el país, mayormente de origen no convencional: eólico, solar o biomasa. Además, tiene previstas inversiones por US$ 600 millones para los próximos cuatro años.

El ferrocarril metropolitano es uno de los pocos clientes que tienen en el Sistema Interconectado Central (SIC), donde esperan crecer en los próximos años con proyectos solares y eólicos.

La eléctrica debutó en el mercado en el año 2000, pero recién en 2007 entraron a esta red central. Su desarrollo ha venido principalmente de los llamados «clientes libres», es decir, usuarios no residenciales, casi siempre empresas, principalmente mineras en el Norte Grande. Ahí abastecen a compañías como Collahuasi y Anglo American, entre otras, a través de tres centrales termoeléctricas -Zofri, Estandartes y Mantos Blancos, todas ubicadas en el norte-, y en la zona central tienen la planta Esperanza, en Rancagua. El resto de la oferta la adquieren a terceros y la comercializan a través de Enor Centro de Control.

Rodrigo Sáez, su gerente general, explica que una de las claves del desarrollo de Enor es saber llegar a acuerdo con los generadores o adquirir proyectos de terceros, para operar después esas centrales. De los 415 MW que gestionan para distintos clientes, 65 MW provienen de energía convencional y otros 350 MW de energías renovables no convencionales.

Con los US$ 600 millones que planea invertir, Enor busca incrementar su capacidad de generación en 300 MW en los próximos cuatro años. Su apuesta sigue siendo en el Norte Grande, pero también quiere ampliarse en la zona central.

De ahí que han sido proactivos en aclarar que el apagón del Metro no fue su responsabilidad, «porque no falló ni la generación ni las líneas de transmisión», detalló esta semana Sáez.

Suministrarle energía al Metro es una gran tarea. Chilectra fue el histórico proveedor del ferrocarril subterráneo. Pero a fines de 2013 y tras no llegar a acuerdo, el tren subterráneo licitó el suministro eléctrico para sus operaciones por los próximos tres años.

Debido a los altos precios de la energía -en el mercado se dijo que Chilectra pedía un piso de US$ 80 el MW/h- la firma estatal declaró desierto el primer proceso e hizo una segunda licitación de urgencia, que ganó Enor.

El contrato establece una parte fija y una variable, para así aprovechar los ciclos de bajos precios de energía y poder asumir costos más altos cuando la electricidad se encarece, dicen en Enor.