(La Segunda) El sector energético nacional se enfrenta hoy a una definición estratégica desde el punto de vista de las fuentes de generación con miras a alcanzar los niveles proyectados de desarrollo económico, social y medioambiental. Estos desafíos se replican a lo largo del orbe y muchos países han desarrollado modelos en la búsqueda de soluciones al problema energético implementando estrategias energéticas locales.

En Suiza, por ejemplo, la herramienta “Energiestadt” o certificación de ciudades energéticas, lleva 25 años en operación, con más de 350 comunas certificadas y otras 300 en proceso.

Debido a su éxito, otras naciones han decidido adaptar esta herramienta a su realidad, existiendo actualmente 21 países de la Comunidad Europea y Asia que han implementado exitosamente la herramienta.

La experiencia ha demostrado que el rol de los municipios es mandatorio para la diversificación de la matriz energética, incorporando las ERNC y los temas de eficiencia energética a nivel local. Debido a ello, la organización suiza Ernst Basler+Partner (EBP) y Fundación Chile han decidido potenciar su experiencia y capacidad trabajando de forma conjunta en la asesoría energética de los municipios chilenos.

Recientemente, la embajada de Suiza, la Cámara Chileno-Suiza, Fundación Chile y EBP organizaron un taller dirigido a alcaldes agrupados en la Asociación Chilena de Municipalidades (ACHM) y sus equipos técnicos para presentar la herramienta de gestión energética y discutir sobre las lecciones aprendidas sobre el tema de las estrategias energéticas locales y la herramienta “Comuna Energética” o “Energiestadt”.

Invitado especial fue el ingeniero forestal suizo Andreas Meyer, de la empresa Novaenergie AG. y miembro de la agencia “Energiestadt”, quien expuso sobre los beneficios de este instrumento, que ha permitido medir la sustentabilidad energética y hacer benchmarking entre 372 ciudades suizas y 1.500 en el resto de Europa, como también disminuir los costos energéticos en la operación a mediano y largo plazo. Tiene como ventaja, además, el ser un modelo proactivo e inclusivo que permite sacar a las comunidades desde un estado de oposición permanente para ser parte de una política descentralizada y participativa.

Suiza tiene como meta tener apagadas sus cinco centrales nucleares en 2050 y que actualmente generan el 45% de la electricidad requerida, representando en costos el 6% del PIB. El objetivo final es que el costo de la energía tenga una incidencia mínima en el PIB. Por ello se creó en 1990 la herramienta “Ciudad Energética”, que incluye medidas a desarrollar en periodos de cuatro años a nivel nacional, regional y comunal, donde se mezclan regulaciones, subsidios, comunicación, formación de profesionales e investigación.

“Esto ha permitido que en los últimos diez años la economía crezca más que el uso de la energía”, destacó Meyer.

“Ciudad Energética” es obligatorio para cada comuna que lo ha adoptado y básicamente se enfoca en seis temas: planificación territorial, donde se desarrolla un concepto y comunicación de identidad visual del municipio; trabajo en edificios, los que pueden ahorrar hasta 70% de energía si están bien construidos; iniciativas de bajo costo en materia de residuos y aguas; movilidad; organización y finanzas, y comunicación y cooperación. Todo ello redunda en ahorro de energía, reducción de emisiones de CO2 y de polución ambiental.

Rol protagónico

Martín Elton director de Políticas, Estrategias y Sociedad del Area de Sustentabilidad de Fundación Chile, planteó que en nuestro país existe un problema de centralización de la matriz; es decir, hay una baja participación de los lugares donde se están desarrollando los proyectos en la toma de decisiones. Debido a ello, “estamos invitando a las municipalidades a tomar un rol protagónico en decidir cómo se debería desarrollar la matriz energética en su lugar, en cuáles son las iniciativas en término de energías renovables y de eficiencia energética en su territorio”, señala.

“Las municipalidades suizas bajo el alero de esta certificación de Ciudad Energética representan el 60% de la población y eso ha sido un cambio en que más municipalidades estén interesadas, les ha permitido un mejor intercambio de buenas prácticas y a la larga un mejoramiento en la calidad de vida de esos municipios”, acota.

Fundación Chile trabaja en una certificación para las municipalidades junto con EBP, sumado al apoyo de los ministerios del Medio Ambiente, de Vivienda y más fuertemente Energía, de la ACHM y organismos suizos como el World Wildlife Fund (WWF) y la embajada Suiza. Esta iniciativa está en etapa de proyecto, para lo cual ya se presentó una primera propuesta a un concurso Corfo. “Estamos convencidos de que puede tener un impacto real y profundo en Chile”, sentencia Elton.