(La Segunda) Ejecutar un proyecto de inversión no es lo mismo que hace diez años. Pese a que la normativa es similar, el peso de las comunidades se transformó en un factor clave. Bien lo saben en la industria eléctrica que ha debido enfrentar la judicialización, nuevas demandas de la ciudadanía o la inclusión de la consulta indígena reglamentada en el Convenio 169 de la OIT. Por eso, las mismas compañías cambiaron sus “recetas” de acercamiento con las comunidades. Para el gerente general de Colbún, Ignacio Cruz, hay dos aspectos fundamentales en la nueva relación: realizar una consulta temprana y, también, horizontal

“Que la comunidad se involucre tempranamente en los proyectos y que tenga una oportunidad de participar y opinar en los procesos de decisión”, dice.

Aunque aclara que no espera que sean las comunidades las que diseñen los proyectos, “pero que sí puedan participar y tengan una injerencia en el proceso de decisión, de diseño, de manera de que los proyectos se diseñen compatibles con los intereses de la comunidad”.

Agrega que “tiene que ser lo más horizontal posible, no se trata de la pelea entre David y Goliat, eso tiene que quedar absolutamente fuera. En la relación con las comunidades hay que plantearse en una cancha pareja, en un plano absolutamente horizontal”

¿Ya no basta con construir la cancha de baby fútbol? “Absolutamente. Pienso que todas las contribuciones son buenas, pero cuando sólo entregas un bien que dura un ratito, no. Debe ser una relación de largo plazo, convivimos juntos y la idea es que nos desarrollemos juntos”, responde Cruz.

El presidente de Endesa Chile, Jorge Rosenblut, opina que debe existir una nueva forma de relacionarse con las comunidades, y para eso han trabajado con el equipo de relación con comunidades del Ministerio de Energía -a cargo de Javier Zulueta- para mejorar .

Si bien comenta que para una empresa “dedicada a los fierros” y donde su especialidad es la ingeniería esto no necesariamente era lo natural, “pero hoy día lo estamos convirtiendo en algo central en nuestro quehacer”.

Eso sí, apunta que “eso no puede ocurrir si no hay una legislación que arbitre y entienda los impactos que causan estas centrales en las comunidades, pero estamos contentos que la Agenda de Energía contemple un proyecto de ley que va a enfrentar ese tema”

Para Rosenblut es central definir cómo funcionan las compensaciones que tiene que realizar una empresa en una región específica. Pese a eso, Endesa ya ha propuesto la creación de un fondo por $13.000 millones para el desarrollo de Coronel, zonas en la que se emplaza el complejo térmico Bocamina.

“Se están buscando modelos nuevos que se puedan aplicar en general en Chile. Estamos trabajando con el ministerio de Energía de manera de buscar un modelo”, explica.

En la misma línea el CEO en Chile del grupo GDF Suez dice que “debiera haber una forma común de enfrentar la relación de las empresas con las comunidades y que todo el tema de los aportes se regulara de tal manera que no existan inequidades, no puede ser que el aporte de las empresas llegue a algunos grupos mientras que a otros no, ese es un cambio que debiera hacerse en la legislación”.

Para Clavería el mundo, pero especialmente Chile, ha cambiado enormemente en los últimos 20 años, por lo que “la forma en la que se deben enfrentar los proyectos es con mucho más contacto con las comunidades y que entiendan realmente los beneficios que traen los proyectos y que parte de los beneficios queden en las localidades”.