(La Tercera) La Presidenta Michelle Bachelet y el ministro de Energía, Máximo Pacheco, lo dejaron claro tras lanzar la agenda energética hace una semana: el gas es un combustible fundamental para el desarrollo del sector, por lo que el gobierno trabajará en aumentar los volúmenes de importación del hidrocarburo y buscará bajar sus precios y regular la rentabilidad de la industria.

Pero ese fuerte espaldarazo que dio el Ejecutivo a la expansión del gas natural, deberá salvar un escollo: la capacidad ociosa en centrales de ciclo combinado que existe en los principales sistemas, el Sistema Interconectado Central (SIC) y el Norte Grande (Sing).
La agenda energética busca reducir en 30% el costo marginal en el SIC a 2017, para lo cual se debe reemplazar la generación en base a diésel -la más cara del sistema- por un mayor uso del gas natural.

Según la Asociación de Generadoras, la capacidad instalada en base a gas natural en el SIC es de 2.750 MW, de los cuales en torno el 30% cuenta con acuerdos de suministro de GNL de largo plazo proveniente del Terminal de GNL de Quintero.

Las mayores centrales son los complejos San Isidro I y II (732 MW) y Quintero (257 MW), ambas de Endesa. Gracias a que la eléctrica es accionista de GNL Chile, las unidades cuentan con hidrocarburo para operar en la medida que son despachadas por el Cdec-SIC.

De manera esporádica, y en la medida que cuentan con contratos de gas, también han operado centrales como Nueva Renca (379 MW, AES Gener), Nehuenco I, II y III (Colbún, 874 MW) y Candelaria (270 MW, Colbún). Ante la falta de GNL, estas centrales han debido operar también con diésel.

En el caso del Norte Grande, la situación es aún más holgada. De los 2.100 megawatts instalados, unos 1.300 no cuentan con suministro permanente del hidrocarburo, en un sistema donde el combustible predominante es el carbón. A estos se sumarán los proyectos Kelar (500 MW, de BHP) y Luz Minera (760 MW, de Codelco).

René Muga, de la Asociación de Generadoras, señala que la infraestructura que Chile tiene hoy con esta tecnología fue instalada en la década del 2000, cuando aún se contaba con suministro de desde Argentina.

“Contratar gas a largo plazo, implica compromisos a 15 años de un producto que no es tan fácil conseguir en el mercado”, dice.
En este sentido, agrega que el precio al que se acceda al combustible será clave, ya que Chile deberá competir con consumidores como Japón y Corea del Sur, que hoy demandan más del 40% del gas natural a nivel mundial.

Una de las soluciones para contar con mayor flujo estaría dada por los nuevos proyectos de ampliación del terminal de Quintero, a 20 millones de metros cúbicos al día: de Mejillones, inaugurado la semana pasada, y el nuevo proyecto que estudia Enap para la zona de Concepción. A esto se suman iniciativas privadas como el proyecto Octopus y el terminal que estudian AES Gener y Colbún en la V Región.