(Pulso) La estadounidense General Electric extendió la fecha límite en su apuesta por la unidad energética de Alstom, de Francia, dándole más tiempo a las conversaciones con los ministros franceses que espera le ayude a conseguir respaldo en el acuerdo.

El grupo manufacturero y financiero está dando concesiones en temas como acceso a la tecnología, propiedad francesa de parte del negocio, y empleo, con el objetivo de aliviar las preocupaciones que hay acerca de darle la mayoría de una de las empresas emblemáticas de Francia a un comprador extranjero.

La fecha límite para que el comité de directores independientes de Alstom tome una decisión formal sobre la oferta de GE, y entre en las negociaciones exclusivas, se ha extendido por tres semanas hasta el 23 de junio por solicitud del gobierno, de acuerdo con lo señalado por GE, “para facilitar las discusiones en curso”.

El retraso le da al rival de GE, Siemens de Alemania -que ha propuesto dar su negocio de trenes a cambio de las operaciones energéticas de Alstom- más tiempo para hacer su propia oferta formal.

Patrick Kron, director ejecutivo de Alstom, ha respaldado la oferta de GE, y dijo que el directorio de la empresa gala también debería apoyarlo.

Sin embargo, el gobierno ha manifestado sus dudas acerca del acuerdo. Arnaud Montebourg, ministro de Industria, le escribió al CEO de GE, Jeffrey Immelt, diciéndole este mes que “como está hecho, desafortunadamente no podemos respaldar las propuestas que ha hecho”.

De esta forma, en la semana el gobierno emitió un decreto en donde solicita una aprobación estatal previa para casi todas las ofertas extranjeras.

Los ejecutivos de GE mantienen sus conversaciones con las autoridades francesas. El viernes pasado, Steve Bolze, jefe de las unidades de energía y agua de GE, se reunió con Montebourg.

La empresa estadounidense ha dicho que su oferta es “buena para Alstom, para Francia y para GE”, prometiendo concesiones que esperan logren convencer a los ministros más escépticos. Estas concesiones incluyen permitirle a Alstom, que quedará como empresa trenes, comprar o formar un joint venture con la empresa de GE, y poner a las operaciones de hidroelectricidad que serían compradas por GE en una subsidiaria separada, que podría ser en parte propiedad de inversionistas franceses.

GE también ha dado certezas de que los generadores nucleares franceses tendrán acceso continuo a la tecnología de Alstom y el servicio de sus turbinas de vapor, prometiendo crecimiento neto de los empleos en el negocio que sea comprado. Ha argumentado que Siemens no ha hecho aún una oferta formal, y que el acuerdo propuesto con la empresa alemana conllevará recortes de empleos en Francia, lo que debería enfrentar objeciones de parte de los reguladores de competencia.

Immelt dijo el miércoles que GE estaba “confiado en el acuerdo” y que había pensado en los problemas que afronta.

“Tienen que confiar un poco en que nosotros sabemos lo que estamos haciendo”, afirmó en una conferencia de Electrical Products Group en Florida.

“Nosotros sabemos como trabajar con los gobiernos, tenemos una reputación impecable en Francia. Somos muy experimentados en esto”.