(Pulso) El potencial de energía solar disponible en el norte daría abasto para energizar varias veces la demanda latinoamericana. Es la opinión categórica de Samir Kouro, investigador del Solar Energy Research Center (SERC Chile). “Uno podría soñar por ejemplo en interconectar el norte de Chile con Brasil con una línea de transmisión en alta tensión HVDC, y de esa manera poder aumentar la penetración de energía solar, usando como respaldo el sistema hidroeléctrico Brasileño. Pero claro, ese sueño depende de muchos factores más”.

Justamente, la visión del SERC Chile, es que nuestro país se puede convertir en una “potencia de energía solar” a nivel mundial, aprovechando su condición de laboratorio natural que reúne una serie de condiciones únicas: radiación, espacio, localización central dentro de Sudamérica y minería relacionada con tecnologías solares, entre otras.

Para tal objetivo se requiere de diferentes músculos y cerebros. Por eso, esta entidad, creada por iniciativa del Gobierno (a través del Conicyt), incluye  a las universidades de Chile, de Tarapacá, de Antofagasta, Técnica Federico Santa María, Adolfo Ibáñez y de Concepción, más la Fundación Chile.

Desafíos

Lógicamente, el área de trabajo es el desierto de Atacama, debido a su gran potencial para la producción de electricidad, calor y luz en base a energía solar y para la aplicación de soluciones tanto fotovoltaicas como térmicas. “Además, en una zona excepcional para el estudio, desarrollo y ensayo de nuevas tecnologías solares”, explica  Rodrigo Palma, director de SERC Chile.

Sin embargo, existen varias barreras para este gran potencial. Las más relevantes se relacionan con el ámbito tecnológico, legal, económico e institucional. “Así, el desconocimiento de las tecnologías, la lenta adaptación a reglamentos y normas, el poco acceso a financiamiento y los vínculos débiles ente la universidad y la industria, se plantean como los principales elementos que podrían afectar el desarrollo de la energía solar en el país”, agrega Palma.

Por otro lado, la energía que se obtiene debe ser “acumulada”, lo que genera un problema de espacio no menor.

Corredores

Se espera crear corredores energéticos a lo largo de la costa del océano Pacífico, Sao Paulo, Río de Janeiro y Buenos Aires; sumado a una capacidad instalada en torno a los 200.000 MW. paar esto, se requeriría una superficie cercana a los 4.000 km2, dividida por ejemplo, en 10 secciones de 20 x 20 km2. Asimismo, convertirse en polo de la energía solar requiere de un desarrollo paralelo en sistemas de almacenamiento que permitan compensar la energía a través del día.

“Transformarnos en una potencia solar sería algo parecido a nuestro ‘viaje a la luna’ por lo que los desafíos son enormes, como por ejemplo: crear el capital humano necesario, formar alianzas estratégicas con centros de primer nivel en el mundo, atraer empresas del rubro y posicionar a Chile en la región como un país atractivo para convertirse en un exportador de energía. Es un bonito desafío”, concluye Palma.