(comunicae.es) La energía nuclear, con un 29% sobre el total, fue la tecnología que más aportó a la producción neta doméstica de electricidad en la Unión Europea en el año 2012, según los datos publicados por Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea.

A la nuclear le siguieron las renovables con un 22 por ciento, los combustibles sólidos con un 21%, el gas (17%) y el petróleo (10%).

En cuanto al índice de dependencia energética, que muestra la extensión en que un área geográfica depende de las importaciones, en el 2012 fue del 53% a lo largo de la Unión Europea.

Según Eurostat, los cinco mayores consumidores de energía en 2012 en la Unión de los veintiocho fueron Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España. Por lo que respecta a la dependencia energética de estos países, encabeza el ranking Italia con un 81%, seguida de España con un 73%, Alemania (61%), Francia (48%) y Reino Unido (42%).

El único país exportador neto de energía y que por tanto tuvo un índice de dependencia negativo (-3%) fue Dinamarca. En el lado opuesto se situaron los países de la Unión Europea con mayor dependencia energética, Malta con un 100%, Luxemburgo y Chipre con un 97% e Irlanda con un 85%.

Los datos publicados por Eurostat revelan que los cinco principales productores de energía en el año 2012 fueron Francia, Alemania, Reino Unido, Polonia y los Países Bajos, con una aportación sobre el total del 64%. Por lo que respecta a la energía nuclear, Francia y Alemania se situaron a la cabeza.

Actualmente en la Unión Europea son catorce los países que cuentan con energía nuclear sumando un total de 131 reactores en operación según datos del Organismo Internacional de la Energía Atómica.

En el caso de España, la energía nuclear ayuda a reducir la dependencia energética exterior ya que, aunque importamos el 100% del uranio, todo el abastecimiento de combustible nuclear se considera de carácter nacional. Esto se debe a que la seguridad de tener el combustible a disposición cuando se necesita, es comparable a la del combustible nacional, evitando la vulnerabilidad que se puede encontrar en otras materias primas.