(Estrategia) El black out que se produjo el lunes de la semana pasada en Venezuela, después del que tuvo lugar el 3 de septiembre y pocos días antes de las elecciones municipales que se celebraron el domingo, ha abierto un debate en el país sobre la vulnerabilidad del sistema eléctrico venezolano y quiénes son los responsables.

“Venezuela tiene históricamente un sistema eléctrico muy dependiente de las centrales hidroeléctricas que se concentran en el sureste del país. El hecho de que se tenga que transportar esta energía desde un solo punto de generación al resto del país, hace vulnerable al sistema entero”, dijo en exclusiva a ESTRATEGIA el presidente de Derwick, Alejandro Betancourt López, al ser consultado por las causas de los problemas eléctricos que ha enfrentado ese país.

“A fin de mejorar el mix de generación y paliar esa dependencia de la hidroelectricidad –añadió Betancourt- desde hace ya varios años, se está trabajando en construir un sistema eléctrico más redundante y robusto a través de la instalación de plantas de generación termoeléctricas ubicadas a lo largo del territorio nacional”.

Derwick es una compañía privada venezolana especializada en proyectos eléctricos ‘llave en mano’ (EPC) que entre 2009 y 2010 se adjudicó la construcción, entre otras, de cinco plantas termoeléctricas que, junto a otras, integran el llamado ‘blindaje eléctrico de Caracas’. Este fue el que permitió que la capital venezolana pudiera restablecer la semana pasada el servicio en un tiempo de entre 30 y 50 minutos.
”Somos plenamente conscientes de que el crecimiento económico de un país, de su actividad productiva y empresarial, está estrechamente ligada con la capacidad de generación eléctrica y, como empresa abierta a nuevas oportunidades de negocio, Derwick estará allá dónde se requiera de nosotros”, concluyó Alejandro Betancourt.