(Estrategia) Colbún, generadora del Grupo Matte, reconoce ante la SVS que la crisis hídrica ha encarecido sus costos, en un escenario que se torna complejo si se suma los retrasos existentes en la obtención de aprobaciones ambientales, lo que pone directamente en riesgo la construcción de los proyectos que tiene en carpeta.

Así la empresa informa que el 55% de su potencia instalada corresponde a centrales hidroeléctricas y térmicas eficientes que permiten suministrar los compromisos de la empresa a bajos costos, pero que ante la crisis hídrica que afecta al país se ha visto en la necesidad de usar combustible, lo cual lleva a encarecer inevitablemente los costos.

Más compleja es la situación que vive la central Nehuenco en la región de Valparaíso, que ante la escasez hídrica la empresa se ha visto a firmar acuerdos por derechos de aguas para asegurar el funcionamiento de esta planta.

Esta crisis ha llevado a un cambio en la política de la empresa, perfeccionando los acuerdos en la compra de gas natural, para operar los ciclos combinados, permitiendo flexibilizar las operaciones, usando este combustible en otras centrales.
Pero sin duda lo que más preocupa a la empresa es el riesgo de la paralización en la construcción de los proyectos en carpeta, principalmente por el retraso en la obtención de aprobaciones ambientales, lo que sumado a la judicialización de casos han llevado a situaciones poco deseables, como que proyectos en paralelo tengan distintos niveles de avance.

En la actualidad Colbún se encuentra construyendo el proyecto de Angostura, de 316 MW, el cual se encuentra en su última fase, y que fue cuestionado por la comunidad de Lo Nieve en la región del Biobío, quienes presentaron un recurso de protección. A estos se suman los proyectos San Pedro (hidroeléctrico 150 MW), La Mina (hidroeléctrico 34 MW), Santa María II (carbón 342 MW), un terminal flotante de regasificación, e HydroAysén.
Fuente / Estrategia