John Wilson, miembro de la Comisión de Energía de California, llegó hasta nuestro país para un seminario organizado por la Comisión de Energía sobre el futuro energético en Chile, pero el año pasado vino a Chile del «otro bando». La organización ecológica Natural Resources Defense Council (NRDC) -encabezada por el abogado Robert Kennedy Jr.-, le financió su viaje hasta la Patagonia para ver los riesgos de la construcción de los megaproyectos hidroeléctricos en Aisén.

Un año más tarde haría noticia el viaje de Kennedy a Chile. De hecho, el abogado norteamericano envió una carta a The New York Times en abril donde afirmaba que la propia Presidenta Bachelet le había confesado que se oponía a este tipo de proyectos, lo que generó una ácida polémica con La Moneda. El Gobierno lo desmintió tajantemente y hoy espera que las empresas presenten los proyectos y sus detalles para el estudio de impacto correspondiente, lo que determinará su aprobación (o rechazo). Por eso el ministro Tokman afirma que en la actualidad cualquier crítica es especulación y que las plantas no se construirán sin un adecuado estudio de sus costos y beneficios.

Pero Wilson tiene su visión personal: «La Patagonia es uno de los lugares más hermosos del mundo, por lo que construir una planta allí definitivamente sería una cicatriz en ese paisaje». Aunque como experto en políticas energéticas, coincide con el ministro Tokman y con John Loughead, director ejecutivo del Centro de Investigación de Energía del Reino Unido, en que lo importante es promover un proceso racional que mire todas las opciones y escoger la mejor de acuerdo a sus costos económicos y ambientales.

«No hay alternativas mágicas»

En el Senado están preocupados de la estrechez energética. Por eso Andrés Allamand (RN) y Eduardo Frei Ruiz-Tagle, entre otros, presentaron un proyecto de acuerdo en la Cámara Alta para apoyar la alternativa hidroeléctrica en Chile, lo que se interpretó como una clara defensa de los megaproyectos de Aisén y, de paso, una crítica a las acciones de ambientalistas como Robert Kennedy Jr. y Douglas Tompkins. Este se encuentra en analisis en la Comisión y pasará esta semana a la sala.

«Pero la opción hidroeléctrica no es la única opción para Chile. No existe tal cosa como la alternativa mágica en energía», afirma Loughead. El experto señala que cada opción se debe considerar dentro de un sistema y que la diversidad siempre es importante. Además, afirma que hay que ser muy cuidadoso, ya que nunca se sabe lo que el futuro puede traer y puede ser que las hidroeléctricas parezcan muy atractivas hoy, pero no mañana. Tokman no quiso referirse a un proyecto que no ha visto, pero coincide con el experto: «Si hay una lección que hemos aprendido es que no se pueden poner todos los huevos en el mismo canasto».

Por eso mañana martes, la Presidenta y el ministro Tokman llegarán a California para conocer las prácticas que allí han resultado más baratas. Según Wilson, la eficiencia es la primera, la que ha permitido reducir significativamente el aumento anual de la demanda a sólo 2% – en Chile crece 6% al año-, y la segunda es la generación de energía renovable, donde California ha logrado reducir efectivamente sus costos de generación.

Plantas nucleares: largo plazo

La energía atómica no debe ser el centro del debate hoy, ya que es un tema de largo plazo y nada tiene que ver con la crisis actual, coincidieron las tres autoridades.

La Agencia Internacional de Energía Atómica señala que una planta requiere al menos 15 años para estar lista, etapa que considera tres años de estudio. Por eso el ministro Tokman repite que la política de gobierno sigue siendo consistente con la promesa que hizo la Presidenta Bachelet en su campaña de no tomar ninguna decisión sobre este tema en su mandato.

Y para los que temen que el país puede estar atrasado en el tema, John Wilson puede tranquilizarlos: «Todo lo contrario, creo que Chile se está anticipando». Explica que en Estados Unidos recién el año pasado se aprobaron grandes subsidios para que empresas construyan nuevas plantas nucleares y hasta ahora no se han mostrado muy inclinadas a invertir porque es muy riesgoso. Por eso cree que hay que esperar a ver si funciona en su país, y ahí recién Chile podría querer imitarlo, aunque las empresas privadas estarán dispuestas a invertir en Chile.

Fuente: El Mercurio.