Lentamente se aclaran las intenciones de la canadiense Brookfield Asset Management (BAM) en Chile, pues trascendió que parte de los US$ 4.000 millones que la firma tiene previsto invertir en el país, se destinarían al desarrollo de proyectos en el sector de infraestructura.

Cercanos a la compañía señalaron que BAM, que llegó al país en 2006 tras pagar –junto a tres fondos de pensiones- US$ 2.800 millones por la transmisora eléctrica Transelec, mira a Chile como “un mercado atractivo e interesante” y aunque todavía no tienen un proyecto concreto, están muy interesados en invertir en otros sectores.

En una reciente reunión con inversionistas, el CEO de Brookfield, Bruce Flatt, anunció que la empresa invertiría unos US$ 4.000 millones en Chile. Ya está claro que de esa cifra US$ 1.000 millones serán inyectados a través de Transelec, así lo reconocieron en la transmisora.

En tanto, los US$ 3.000 millones restantes serían destinados por BAM a planes en áreas distintas a la transmisión eléctrica.

Sin embargo, aún no hay claridad respecto de si esta última cifra contempla el presupuesto para la construcción de la línea de transmisión continua de 2.000 kilómetros que traerá directamente a la Región Metropolitana la energía que Endesa y Colbún producirán en el complejo hidroeléctrico de Aysén (2.750 MW).

Ello, porque Transelec aún no logra cerrar la negociación con HidroAysén, la sociedad que conformaron las dos generadoras, ya que persistirían las diferencias entre la cifra de inversión propuesta por la canadiense y el monto que resulta adecuado para las eléctricas, ya que este es uno de los factores que influye en la fijación del peaje que éstas pagarán por usar ese tendido.

Aunque en la empresa no entregaron mayores detalles de las actividades que estarían sondeando, cercanos a la canadiense indicaron que el sector de infraestructura sería uno de los que ofrece un mayor potencial.

Las oportunidades no serían pocas, ya que según la información proporcionada por el Ministerio de Obras Públicas (MOP), en 2008 tiene previsto concesionar obras por un monto que iría entre los US$ 1.000 millones y US$ 1.300 millones.

Al mismo tiempo, la ejecución presupuestaria de la cartera contempla otros US$ 1.200 millones en infraestructura de diversa índole, como vialidad, aeropuertos, obras hidráulicas e instalaciones portuarias.

Precisamente, además de los activos que gestiona en generación y transmisión electrica en Canadá, Estados Unidos, Brasil y Chile, Brookfield también tiene presencia en el área inmobiliaria, forestal y de infraestructura. Todo ello representa un total de US$ 50.000 millones.

Además y tal como ha sucedido con otras firmas canadienses, como Ontario Teacher’s Pension Plan (OTPP), al llegar a Chile, Brookfield manifestó su interés por ingresar en la propiedad de empresas sanitarias, para lo cual sondeó varias alternativas.

Inversiones a través de Transelec
Si bien parte de los US$ 1.000 millones que Brookfield Asset Management tiene previsto invertir en Chile a través de Transelec, corresponden a las obras adicionales (US$ 246 millones) que la CNE definió para asegurar la estabilidad y permitir que el Sistema Interconectado Central (SIC) absorba el crecimiento de la oferta y demanda eléctrica, los planes de la transmisora apuntan a hacia otros proyectos.

Entre ellos figuran obras de subtransmisión para inyectar a la red troncal los nuevos proyectos de generación que entrarán en los próximos años y los consumos de grandes usuarios de energía, como las mineras.

En esta línea, la canadiense suscribió recientemente con Endesa un contrato que contempla la construcción de la línea de transmisión y la subestación que, en 2010, conectará la central termoeléctrica Bocamina II (350 MW) al SIC.El proyecto costará US$ 65 millones.
Fuente: Diario Financiero.