Advierte que no entrará en detalles acerca del proyecto de las megacentrales en Aysén, con el argumento de que participan en el proyecto a través de una sociedad con Endesa «que se llama Hidroaysén, que tiene su equipo». Pero al final el gerente de Colbún, Bernardo Larraín, asume que es imposible entrevistarlo sin tocar el tema.

-¿El espaldarazo del Gobierno ha sido lo oportuno y contundente que requiere un proyecto como éste?

«La posición del Gobierno es la institucionalidad y será la que resuelva el proyecto. Obviamente, dada su complejidad ingenieril, magnitud (el más grande del ámbito energético en la historia de Chile, 2.400 MW y US$ 2.400 millones de inversión) y visibilidad (considera una línea de transmisión que atravesará siete regiones), generará reacciones a nivel país, por lo que debe haber opinión de autoridades nacionales».

«El Gobierno ha dado las señales que debe dar, en el sentido que el proyecto no sobra. Y que es mejor que muchas otras opciones desde el punto de vista de estabilidad y sustentabilidad, al abastecer el crecimiento de la demanda energética con independencia del precio de los commodities y de coyunturas de otros países».

-¿No teme que las diferentes visiones en el gabinete respecto de estas iniciativas los dejen en medio de tiras y aflojas ideológicos que indispongan a la opinión pública?

«Hay distintas visiones, no sólo en el Gobierno, sino en los grupos ambientalistas, en la región y el Congreso. Siempre estuvimos conscientes de que sería un proyecto complejo, tanto por su tamaño como por estar ubicado en una zona emblemática como la Patagonia».

«Por eso decidimos que la etapa de preingreso a tramitación fuera extensa. Probablemente ingresemos el estudio de impacto ambiental a principios del próximo año. Nuestra obligación es hacer un trabajo largo de difusión y elaborar una línea de base ambiental extensa: tenemos 15 consultores midiendo distintos aspectos».

-¿Han hecho una ronda de reuniones con ambientalistas?

«En un sector como el energético no sería razonable no tener un contacto permanente con estos actores».

– ¿Cómo contrarrestarán a los opositores con nexos internacionales, que han reclutado estrellas de cine y rockeros?

«Como nuestra estrategia ha sido partir trabajando sin publicidad en el área de influencia inmediata al proyecto, que son las comunas de Cochrane, Villa O»Higgins y Caleta Tortel, y desde ese núcleo ir a la región completa y al país, el trabajo se nota menos y a nivel nacional puede aparecer un contraste con la exposición pública de los críticos. Sin embargo, éstos finalmente tendrán que lograr el respaldo de quienes están ahí para sustentar sus posiciones».

-La ministra de Medioambiente dijo que no le ha mandado ningún antecedente ni le ha solicitado reunión…

«El proyecto va a ser conocido por todos los actores antes de que se ingrese a tramitación ambiental, para recabar todo el feedback posible».

– ¿La estrategia de Colbún y Endesa es desmarcarse del proyecto?

«Lo que hay es un interés de las partes de que ésta sea una sociedad independiente, porque hay un equipo mandatado para ejecutar el proyecto».

-¿Reducirán hasta 40% la superficie de inundación?

«Esa definición es reponsabilidad de Hidroaysén. Pero el proyecto debe tener cierta magnitud para que justifique la inversión en infraestructura. Por ejemplo, la línea de transmisión tiene un costo relativamente insensible a su tamaño. Por eso el desafío es disminuir los impactos ambientales, manteniendo la capacidad de generación».

-¿Conoce la disposición de los virtuales nuevos dueños de Endesa, Enel y Acciona, hacia la iniciatiava?

«Nuestra contraparte es Endesa Chile. El cambio de propiedad en Endesa España no es tema para nosotros «.

-¿Qué le pasó a Colbún con la Central San Pedro, que enfrentó resistencia de la comunidad de Valdivia y tuvieron que retirarla de la Corema?

«Hubo muchas observaciones de los servicios. No fuimos lo suficientemente explícitos en la descripción del proyecto y sus impactos. Esperamos reingresarlo este mes».

Minicentrales: «Buen negocio»

-¿El plan de energías no convencionales que acaban de lanzar es una decisión de negocios o una forma de simpatizar con una iniciativa del Gobierno?

«Es un buen negocio desde todo punto de vista. Como en Chile los proyectos de energía renovable no convencional por excelencia son las centrales minihidro, lo que hizo Colbún fue diseñar dos vehículos. En la Dirección de Proyectos Especiales de la empresa, que creamos el año pasado para estudiar minihidros propias, identificamos nueve proyectos que suman 100 MW (van de entre 3 a 30 MW), los que están en distintas etapas. El primero es la central San Clemente, de 6 MW, que ingresó a tramitación ambiental hace algunos días y esperamos que esté operando a fines de 2008».

«Les dimos fast track porque como en los próximos tres años los costos marginales de operación van a estar bastante elevados, si entran en el corto plazo reemplazarán energía más cara».

«El segundo instrumento es el fondo de inversión por US$ 100 millones, que se va a conformar con capital y deuda, para desarrollar proyectos de terceros. El problema que enfrenta el dueño de un derecho de agua es que no tiene el expertise para desarrollarlo y nosotros le ofreceremos acceso a ingeniería, proveedores de equipos y a negociar con el transmisor. Después Colbún les va a comprar esa energía y la comercializará a través de su portfolio de activos, lo que les permitirá obtener mejores precios».

«Les damos viabilidad técnica y económica. Contamos con el apoyo del administrador de fondos Independencia, donde son socios Fernando Sánchez y Felipe Larraín».
Fuente: El Mercurio.