En el ambiente energético cayó como luz el nombramiento de Marcelo Tokman como ministro de Energía. Más aun, cuando el panorama es de estrechez de aquí al 2009 y hay un rezago en las inversiones por diferentes razones.

Como dice un industrial, no creemos que se vaya a modificar la política energética, pero el cambio de jinete permitirá que sea un ministro, con contactos políticos, el que defienda las decisiones técnicas ante la Presidenta.

Karen Poniachik, la ministra de Minería, no obstruyó inversiones ni el desarrollo del sector, coinciden los expertos, pero le falta el conocimiento que tiene el nuevo ministro, con la experiencia de ser el coordinador de asesores del ministro de Hacienda, Andrés Velasco, y de haber trabajando antes con su antecesor. Un dato relevante es que este doctor en Economía de la U. de California era el vínculo de Hacienda con Minería y Energía y elaboró el proyecto de ley de energías renovables.

Además, fue la propia Karen Poniachik, recuerda Jorge Rodríguez, quien fue ministro de Economía y Energía, la que planteó en un seminario «que era necesario colocar un personero que se abocara a un fast track con los proyectos eléctricos, porque al 2009 o 2010, si no se inician inversiones hoy, podemos tener problemas».

Tokman, añade Rodríguez, debiera imprimir velocidad a la aprobación de los proyectos eléctricos pendientes, con respeto al medio ambiente, por supuesto, y me parece importante que venga de Hacienda, un ministerio que tiene claro que el país sin energía no tiene ninguna posibilidad de seguir creciendo en el futuro».

Cree que le tocará un trabajo del tipo que hizo él como ministro, cuando tuvo que pedirles a las regiones apurar evaluaciones de impacto ambiental para poder colocar turbinas chicas de emergencia.

Expectativas

¿A qué debiera apuntar el nuevo ministro?

«Yo creo que tendrá que pedirles a las regiones que resuelvan rápido, porque para los inversionistas es un gran costo no sacar sus proyectos a la velocidad necesaria», dice Rodríguez.

Coinciden los analistas en que Tokman deberá facilitar y apurar los proyectos a carbón, el de GNL, los hidroeléctricos de Aisén y procurar resolver las dificultades que ha habido para abastecer de diésel a las empresas eléctricas de ciclo combinado que han sufrido los cortes de gas de Argentina y tienen que funcionar transitoriamente con diésel.

Ello, porque el panorama con Argentina se ve peor este año que en 2006, y empeorará más en 2008.

Y, además, el ajuste con la escasez de oferta se pensó que iba a ocurrir en 2009, pero ahora se proyecta que será en 2010, por el atraso que se ha producido en las inversiones.

En el corto plazo, los expertos ven al ministro solucionando los problemas logísticos con el diésel que usan las centrales de ciclo combinado y las turbinas de emergencia, para que se pueda ajustar la sobredemanda impredecible frente a los cortes de gas argentino.

Y en el largo, están las grandes centrales, que debieran estar listas en 2009, 2010 y 2011, señala Renato Agurto, socio director de Synex.

«Hay que atender que estos proyectos se puedan desarrollar, lo que implica fast track para las barreras administrativas y ambientales. No se trata de echarlas abajo, sino que de aceitar la maquinaria», aclara el consultor.

Proyectos con retardo

Explica Agurto que de los proyectos en carpeta, los más importantes son los de Aysén (las cuatro centrales de Endesa-Colbún en el río Baker y el río Pascua, y la central en el río Cuervo de Xstrata).

Pero sumados, prosigue, aportarán en la próxima década del orden de 3 mil MW y se requieren 500 MW adicionales al año. «De manera que en los próximos 10 años, aparte de Aysén, se requerirán otros 2 mil MW con carbón, hidroelectricidad y otras centrales a gas licuado asociadas al terminal de GNL que se instalará en Quintero y que se construirá este año, para poder contar con gas natural licuado a mediados de 2008.

A su vez, las centrales de Aysén no están atrasadas, pero éste es el año clave para HidroAysén (la firma conjunta de Colbún y Endesa), porque en el último trimestre debiera presentar el estudio de impacto ambiental (EIA), contratado en diciembre a un grupo de expertos.

Pero el proyecto enfrenta una fuerte ofensiva ambientalista, potenciada por figuras extranjeras, lo mismo que el de la central Cuervo. Ésta presentó el EIA y recibió más de 500 observaciones de organizaciones ambientalistas ante la Conama este mes.

Las centrales a carbón también tienen dificultades. Se pensó que las nuevas estarían listas a fines de 2008, pero los nuevos proyectos se ven para 2009, porque además se ha producido la escasez en el suministro de equipos.

Por último, el ministro tendrá que enfrentar que si llueve poco, todo será peor.

Desafíos para Tokman

Jorge Rodríguez, ex ministro de Economía y Energía

«Siento que las autoridades han sido en extremo cuidadosas para no manifestar entusiasmo con las inversiones eléctricas, por temor a los medioambientalistas. Creo que es bueno que un ministro de Energía se muestre a favor de las inversiones, con respeto al medio ambiente, y además, sería un mensaje para que la regiones apuren la marcha».

Claudio Tenreiro, físico nuclear, miembro de la Comisión de Energía Nuclear, U. de Talca.

«Su desafío a corto plazo es preocuparse de que haya suficiente abastecimiento energético durante los tres próximos años. Y a largo plazo, que se haga, por alguna vez en la historia, una planificación energética a un plazo decente, por lo menos 50 años, donde el país diga con qué energía quiere crecer».

Hugh Rudnick, doctor en Ingeniería, profesor de la UC y director de Systep

«Tener a una persona dedicada a este ministerio me parece muy importante. Creo que el Estado no tiene que tomar un rol empresarial en el desarrollo energético, pero sí tiene que tomar un rol más activo en ir definiendo las reglas del juego y claridad frente al desarrollo en Aisén, al Biobío, a las centrales a carbón».

Renato Agurto, socio director de Synex Consultores

«Debiera controlar que funcione la aprobación ambiental de los proyectos conforme a la institucionalidad, en materia de concesiones y servidumbres para construir líneas, que requieren muchas resoluciones administrativas. En el caso de Aisén, son más de 2.000 los propietarios por los que pasarán las líneas de transmisión».
Fuente: El Mercurio.