La multinacional anglo-holandesa Shell anunció que está negociando la venta de su 50% en la propiedad de Refinería Dominicana de Petróleo, una empresa distribuidora de combustible y 137 estaciones de servicios.

Según un comunicado oficial, “todo esto es parte de una política de reinmersión de operaciones en América Latina, que tiene como propósito invertir en grandes negocios”, con lo que negó los motivos extraoficiales que culpaban a los problemas internos de República Dominicana, donde ha operado por más de 75 años.

Shell ya vendió todos sus negocios en Colombia, pero negocia con el gobierno venezolano explotar una amplia franja del Orinoco.

Tras el anuncio, la subsidiaria dominicana reconoció haber recibido ofertas de compra de sus activos en ese país. El jueves, el gobierno dominicano anunció la designación de una comisión para estudiar la venta de las acciones de Shell, ya que puede supervisar las transacciones que se puedan producir en la empresa y velar por los intereses del Estado, propietario de la otra mitad.

La empresa está en un proceso de desinversión en América Latina, para concentrase en la explotación de petróleo y distribución mayorista de combustibles. No obstante, en febrero anunció que Chile, Brasil y Argentina, estarían excluidos del plan de desprendimiento de activos iniciado en 2004.

Reservas sobrevaloradas

A comienzos de 2004, Shell reconoció por primera vez que sobredimensionó sus reservas. La noticia causó revuelo entre los accionistas, pero la molestia se transformó en indignación cuando la petrolera anunció nuevos recortes. Tuvo que hacer cinco correcciones consecutivas.

En medio de crecientes críticas Shell debió reorganizar sus prioridades. Terminó con su estructura de doble directorio, y resolvió abandonar sus negocios minoristas en Latinoamérica.

En diciembre de 2005, vendió sus filiales de distribución de combustibles y lubricantes en Paraguay, Colombia y Uruguay a la estatal brasileña Petrobras, por US40 millones. A su vez vendió sus negocios minorista en Ecuador a un joint venture formado por la peruana Primax y la estatal chilena Enap, acuerdo que incluía el 60% de las estaciones de servicio de ese país.
Fuente: Diario Financiero.