Las cartas están sobre la mesa: el nivel de los embalses, la planta de Gas Natural Licuado (GNL), el desarrollo de centrales de ERNC (Energía Renovables no Convencionales) y la puesta en marcha de 1.042 MW entre 2006 y 2008. Todo esta batería de acciones, con el objeto de hacer frente a los incrementos de demanda del SIC (Sistema Interconectado Central), sistema que crece a una tasa anual de 7%, y que requiere de la entrada de al menos 350 MW cada ejercicio.

Pese a esto, es un dato que hasta 2009 el abastecimiento eléctrico de más del 90% de la población del país estará apretado y dependerá, en gran medida, de la bondad de San Isidro, y del aumento o no de las restricciones de gas natural argentino. Un año seco combinado con una alza de los cortes del hidrocarburo trasandino colocaría en serios aprietos al SIC. Sin embargo, la autoridad energética tiene un par de ases bajo la manga, cartas que buscan asegurar sí o sí el normal abastecimiento de la zona central y, de esta manera, no vivir otra vez el escenario de fines de los 90, cuando el Gobierno debió recurrir al temible racionamiento eléctrico.

Las Jugadas

En primer lugar, y teniendo en cuenta que hasta 2009 es difícil que se construyan nuevas centrales de base -distintas a los 1.042 MW que están en carpeta-, la Comisión Nacional de Energía (CNE) baraja la alternativa, que de presentarse un año seco, se instalen turbinas de emergencia, es decir, en operación diésel, las que tardan seis meses en entrar al sistema.

Pero hay un problema. Este tipo de unidades despertaría la oposición de grupos ambientalistas, negativa que ya sufrieron los proyectos de AES Gener (Central Los Vientos) y Pacific Hydro (Central Colmito). Por ello, la CNE llevará a cabo un catastro de las zonas donde podrían instalarse este tipo de plantas, recolectando información de base, por ejemplo, monitoreo de aire; de modo que si hay algún interesado, este cuente con la información necesaria para acelerar la presentación del respectivo Estudio de Impacto Ambiental y su posterior aprobación.

“Este año y el próximo no habrá problemas de suministro. En estos momentos, estamos solicitando recursos al Ministerio de Hacienda para contratar el estudio, y esperamos hacerlo este año para tenerlo en 2007. Aun así, hemos visto que empresas privadas por su propia cuenta han empezado a hacer este tipo de estudios, vemos bastante responsabilidad en los actores en términos de irse preparando por si se diesen las condiciones, es decir, no habrá ninguna inversión en turbinas diésel si los años son lluviosos”, detalló a Estrategia Pablo Serra, secretario ejecutivo de la CNE.

La segunda carta que baraja la autoridad se vincula al manejo de los recursos hídricos del sistema. Esto, a través de dictar el reglamento del Artículo 102 bis de la Ley Corta II, el que permite a la CNE requerir al CDEC-SIC un manejo conservador del agua embalsada en momentos críticos. De hecho, la entidad próximamente entregará a los actores relevantes del sector dicho documento, con el objetivo de que realicen comentarios al mismo.

Otra alternativa en la que trabaja el Gobierno tiene que ver con la reglamentación del Artículo 90 bis, el cual permite a los generadores realizar ofertas a clientes regulados para que estos bajen su consumo cuando los precios estén altos (costos de generación del sistema).

Sobre este tema, Serra explicó que hay formas mucho más eficientes, si hay una situación de estrechez, que hacer cortes programados, ya que estos “son un desastre”, recalcando que si se presentan años normales en términos hídricos no habrán problemas, pero si se ocurre el fenómeno de La Niña “por supuesto va a haber que instalar turbinas diésel y creemos que eso va a ser suficiente. Si no, vamos a tener mecanismos para que las propias personas disminuyan su consumo y uno de esos es el Artículo 90 bis, que permite a los generadores compensar a aquellos consumidores que están dispuestos a bajar su consumo en forma voluntaria”.

Este reglamento entrará a Contraloría en un par de meses, con el fin de tener dicho mecanismo operando lo antes posible.

Y 2007…

Actualmente, 56,8% de la potencia instalada del SIC (unos 4.695,3 MW) está en manos de San Isidro, por lo que dicha energía presenta una gran variabilidad dependiendo de la cantidad de lluvias que se den en cada ejercicio, o de la nieve que caiga en la alta cordillera. Es más, entre un año seco y uno lluvioso la diferencia de generación es más de dos veces.

Teniendo esto en cuenta, y que por ejemplo, de los cerca de 5.300 MW que se demandaron el pasado mes, 63% provino de centrales hídricas, resulta de vital importancia monitorear constantemente el nivel de los embalses, considerando, además, que los cortes de gas se mantendrán en los próximos años. Lo anterior es tan significativo, que el propio Serra acotó que “si tenemos años lluviosos de aquí hasta 2009 no hay ningún problema, ahora si hubiesen años secos, vamos a tener una situación de mercado muy ajustado, pero contamos con una serie de medidas para afrontar ese escenario, una de las cuales es la instalación de turbinas diésel”.

Este año está prácticamente cerrado para el sector eléctrico, en lo que se refiere al menos, al suministro del SIC. Esto, porque según detalló el informe Electroconsultores al Día del pasado mes, la energía embalsada alcanzó a fines de mayo los 5.898 GWh, cifra que significó un aumento de 58% en relación a la de igual mes de 2005. “La estadística de energía embalsada de los últimos 20 años muestra que los actuales niveles sólo han sido superados en los años 1985,1987-1988 y 1993-1995 y posteriormente 2002-2003, lo que nos da tranquilidad para enfrentar con buenas reservas los desafíos que vengan”.

Dicho esto, todas las fichas están puestas para 2007, ya que todo dependerá de las lluvias de los próximos meses y de los deshielos que comienzan en septiembre. Pero hasta el momento, todo indica que este año será, al menos, normal.

Una fuente del sector detalló, al respecto, que pese a que el pasado 21 de mayo los embalses Ralco, Rapel y Colbún anotaron sus cotas mínimas, durante la primera semana de junio aumentaron de manera considerable su nivel, aunque durante estos últimos días han vuelto a descender.

Sin embargo, la reserva más importante del SIC, el Lago Laja (embalse del cual dependen las centrales El Toro, Antuco, Abanico y Rucúe, las que suman 1.006 MW de capacidad), se encuentra actualmente en 1.336,1 msnm (metros sobre el nivel del mar), cifra que significa una alza de 0,6% respecto a los 1.328 msnm anotados en igual mes de 2005. Igual situación vive la Laguna del Maule, la que exhibe 2.174,9 msnm, 0,3% más que los 2.167,6 msnm del año pasado.

A esto se suma, que a la fecha, en la VII y VIII regiones -donde se encuentran la mayoría de las centrales hidroeléctricas, sumando unos 3.434,9 MW de potencia- han caído entre 40% y 45% del total anual de lluvias de un año normal, lo que resulta positivo considerando que aún faltan los meses de julio y agosto.

Bajo este escenario, y tal como aseguró Serra, la autoridad energética trabaja intensamente para que no existan cortes y evitarlos a toda costa, “ya que las restricciones en el suministro tienen un alto costo social y político”.
Fuente: Estrategia.