México exportó energía eléctrica por un valor de US53 millones en 2005, un alza del 304% frente al año anterior, influenciada por el incremento en los precios de la energía y una mayor demanda de Estados Unidos.

«El mercado del suroeste de Estados Unidos funciona mediante subastas; entonces, cuando hay necesidad de electricidad, ésta es más cara y se le puede vender a un mejor precio», dijo Eduardo Andrade, presidente de la Asociación Mexicana para la Energía y el Desarrollo Sustentable (Amedes).

Del total de la energía eléctrica exportada, el 96,9% fue enviado al mercado estadounidense, el 2,9% a Belice, y el resto a Canadá y Guatemala.

Las exportaciones fueron realizadas por la empresa paraestatal Comisión Federal de Electricidad (CFE), División Golfo Norte, y por las empresas privadas Energía de Baja California y Termoeléctrica de Mexicali.

Julio Rodríguez, presidente de la consultoría en comercio exterior AJR, destacó que el suroeste de Estados Unidos continuará requiriendo de un creciente suministro de energía, una demanda que puede ser satisfecha en parte desde el territorio mexicano.

En la primavera de 2001, México, Estados Unidos y Canadá crearon el Grupo de Trabajo de Energía para América del Norte (GTEAN), entre cuyos objetivos está incrementar sus interconexiones y el comercio energético, considerando las metas de desarrollo sustentable en beneficio de los tres países.

En el artículo 603 del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se establece que Estados Unidos, México y Canadá podrán administrar un sistema de permisos de importación y exportación para bienes energéticos y petroquímicos básicos.

Apertura a privados

En 1992, en México se reformó la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica, abriendo algunas actividades a la participación privada, como autoabastecimiento, cogeneración, exportación e importación para usos propios.

«Hay un gran potencial», dijo Andrade, con referencia a las necesidades de electricidad de Estados Unidos. Esas oportunidades están dirigidas hasta ahora a las empresas privadas.

«La función de la CFE no es exportar electricidad, sino producir en México, de modo que lo que le sobre lo pueda vender en el extranjero. No le falta vocación, sino mandato legal», agregó.

Sin límite para la capacidad de energía a instalar, las empresas cogeneradoras y autoabastecedoras compiten contra las tarifas del servicio público, prestado por las paraestatales CFE y Luz y Fuerza del Centro. Sólo la energía nuclear está reservada al estado.

La CFE genera poco más del 80% del total de energía, cuenta con el 96% de la red nacional de transmisión y atiende a 22.9 millones de usuarios. A su vez, Luz y Fuerza del Centro proporciona el servicio en la zona centro del país a más de cinco millones de usuarios.

A finales de 2005, la Comisión Reguladora de Energía (CRE) había autorizado 54 permisos para la generación de energía eléctrica a partir de fuentes renovables, bajo la modalidad de autoabastecimiento, cogeneración y exportación, de los cuales 37 ya están en operación.

Se espera que en 2007 hayan entrado en operación los restantes proyectos, con lo que se incorporarán a la red más de 1.400 MW de capacidad de energías renovables y una generación de más de 5.000 GWH/año.

Energía limpia

El gobierno federal iniciará un programa para incentivar inversiones privadas por US00 millones en proyectos de generación de electricidad basada en energía eólica, en una región comprendida principalmente por el estado sureño de Oaxaca.

Las inversiones se detonarían con incentivos fijos por cinco años a los productores independientes, obtenidos de una donación, a fondo perdido, de US0 millones por parte del Banco Mundial, una cantidad de dinero nunca antes aportada a ningún otro país, excepto China.

«Con ese fondo, se podría incentivar la generación de 500 MW en parques eólicos, mayoritariamente en Oaxaca, donde hay un potencial de más de 3.000 MW», dijo Juan Mata, director general de Desarrollo Tecnológico y Medio Ambiente de la Secretaría de Energía.

El gobierno federal licitará la primera fase, al incentivar la generación de un parque eólico de 100 MW, que se llamará La Venta III y que involucrará una inversión privada de alrededor de US20 millones.

El gobierno planea realizar cuatro proyectos de aproximadamente 100 MW cada uno, a través de licitaciones.

El incentivo se dirigirá no al capital, sino a la generación de electricidad, en una cantidad que aún está por definirse, pero que se calcula en alrededor de un centavo de dólar por KW hora.

«Puede ser más o menos, dependiendo del avance de la tecnología y de cómo se abaraten los costos», dijo Mata.
Fuente: La Opinión.