¿Jugada de la filial del holding Enersis o movida del Grupo Matte? A estas alturas es un dato cómo se gestó el acuerdo que cerrarán antes del 31 de agosto Endesa Chile y Colbún, alianza que busca desarrollar en conjunto el proyecto hidroeléctrico más relevante del Sistema Interconectado Central (SIC) de los últimos años, el cual supone la instalación de cuatro centrales por un total de 2.430 MW y una inversión cercana a los US.500 millones.

La iniciativa, en estos momentos, sigue avanzando según lo previsto, mientras un equipo formado por ejecutivos de ambas generadoras afina los detalles de lo que será la sociedad encargada de construir y operar dichas unidades.

Al mismo tiempo, la última semana de abril, fecha en la que se dio a conocer la firma del Memorando de Entendimiento, ejecutivos de Endesa se reunieron con la ministra de Minería y Energía, Karen Poniachik, para explicarle los alcances de la alianza, y se espera que en estos días, Bernardo Matte y el gerente general de Colbún, Bernardo Larraín, hagan lo mismo.

Pero qué hay detrás de este acuerdo, el cual ya despertó ciertas preocupaciones de parte de la autoridad en lo relativo a la competencia.

Negocio Redondo

Si bien aún no hay números respecto a lo que reportará para las eléctricas poner en marcha las cuatro centrales, y los implicados tampoco quieren referirse a este punto, es un hecho que tanto Endesa como Colbún se benefician.

Por ejemplo, y teniendo en cuenta datos de mercado, es posible establecer de manera preliminar que a 2018, cuando estén operando las cuatro unidades, estas producirán una energía media anual superior a los 10.918 GWh, unos 10.917.391 MWh. Si dicha producción es vendida al actual precio de nudo, el que bordea los 60 US$/MWh, los ingresos que generarían estas centrales ascenderían al menos a US55 millones al año, monto que se incrementa a US87 millones si se considera el promedio de los costos marginales máximos que se han registrado en la zona central en los últimos 12 meses, el que llega a los 81,2 US$/MWh.

Con esto, siempre y cuando se den las variables antes mencionadas, Endesa Chile percibiría a 2018 ingresos adicionales por US73,5 millones al año, considerando que a la eléctrica le corresponde el 57% de la energía que se produzca, mientras que Colbún, los restantes US81,5 millones.

Sin embargo, lo anterior está supeditado a las políticas comerciales de cada una de las empresas, ya que la sociedad que construirá y explotará el Proyecto Aysén no venderá directamente la energía al sistema, sino que la entregará a cada una de las empresas, las que posteriormente comercializarán los aportes que haga cada una de las centrales.

Pero esto no es todo. Las cuatro hídricas cubrirán el 13% de la demanda a 2018, la que llegaría a unos 85.000 GWh al año, absorbiendo 22% del incremento que exhiba el consumo en los próximos 12 años.

Al mismo tiempo, Endesa, que actualmente posee 4.027 MW de capacidad instalada en el SIC -según datos del Centro de Despacho Económico de Carga del SIC a marzo pasado-, lo que corresponde a 49,3% del total del sistema, pasará a tener una potencia aproximadamente de 6.497 MW a 2018, considerando el desarrollo de las centrales de Aysén (las que aportarán 1.500 MW a la eléctrica) y la serie de iniciativas que mantiene en carpeta, entre ellas, San Isidro II (377 MW) y Neltume (403 MW). Con esto, el principal operador del país alcanzará una cuota de 43%, teniendo en cuenta que a esa fecha la capacidad del SIC llegaría a unos 15.085 MW, de acuerdo a proyecciones de la misma industria.

Colbún, en tanto, pasará de los actuales 2.364 MW a una capacidad final de 4.364 MW, manteniendo con esto su actual participación en la capacidad instalada del sistema, la que llega a 28%. De los 2.000 MW nuevos que sumará a su parque generador, 1.000 MW provendrán de Aysén, mientras que los restantes 1.000 MW, de desarrollos propios, entre ellos, 350 MW de una central carbonera que instalará en la VIII Región y 500 MW en centrales hídricas que desarrollará en el mediano plazo.

Detalles del Pacto

Bernardo Matte, director de Colbún, detalló que los costos de construcción, los que consideran US.500 millones sólo en lo relacionado al desarrollo de las centrales, se repartirán en 51% para Endesa y 49% para la filial de los Matte, es decir, la primera colocará en la mesa unos US.275 millones, mientras que la segunda los restantes US.225 millones. Pero estos no serán los únicos gastos, ya que la nueva sociedad deberá absorber “todos los aportes de capital o todo lo que se irá haciendo, no sólo para la construcción, sino que para hacer los estudios de impacto ambiental, y para todo el trabajo que hay que hacer a partir de ahora”, precisó el ejecutivo.

En concreto, y según detallaron a la SVS ambas eléctricas, el MDE supone que las compañías constituirán una sociedad anónima, en la que Endesa Chile tendrá una participación accionaria de 51% y Colbún de 49%. “En consideración a parte de sus aportes al proyecto, Endesa recibirá en contraprestación 12,3% de la energía que produzcan las distintas centrales del Proyecto Aysén, por un plazo de 30 años contados desde el sexto mes de la entrada en operación comercial de cada una de las centrales que conforman el Proyecto. El remanente de la energía producida, tras la contraprestación antes señalada, se entregará en un porcentaje de 51% para Endesa y 49% para Colbún”, detalló en su oportunidad Rafael Mateo, gerente general de Endesa Chile.

Matte explicó sobre este punto, que la “razón de que Endesa tenga el 51%, es que necesita consolidar esta filial en sus estados financieros. Pese a esto, la administración de la compañía será par y par”.

Respecto a la operación misma de las centrales -la primera unidad se construiría a partir de 2008, según el cronograma de Endesa-, el ejecutivo precisó que la primera unidad, es decir, Baker I (680 MW), inyectará su producción a partir de 2013. “No hay en este minuto aún un cálculo afinado de costo por central, ya que en definitiva este proyecto recién está empezando. Primero hay que hacer los estudios de base, los estudios de impacto ambiental, recién en ese momento se va a determinar la apreciación exacta de cada central, falta aún mucha ingeniería”, aseguró Matte.

En cuanto a los cuestionamientos hechos por la autoridad por el tema de la competencia, explicó que a la compañía le parece normal y razonable que se preocupe en torno a este punto. “Nosotros tenemos que responderle y explicar el porqué creemos que esta asociación no afecta la libre competencia”, recalcando que “esta es una sociedad formada para construir y operar las centrales no para comercializar energía, y eso, por sí solo, implica que la energía que produzcan se va a vender independientemente por cada una de las compañías, y obviamente vamos a competir, como lo hemos hecho siempre en el mercado”.

Antes del 31 de agosto, ambas sociedades cerrarán el acuerdo que vienen gestando desde hace seis meses, oportunidad en la que la misma administración de Endesa invitó a Colbún a sumarse a este proyecto, iniciativa que, de paso, le permitirá a la filial del holding Enersis mantenerse como el principal operador del SIC, mientras que a la eléctrica del Grupo Matte consolidarse como el segundo actor de la zona central.
Fuente: Estrategia.