Tras la jugada que le permitió al Grupo Matte tomar el control del 49% de Colbún, la que de paso se convirtió en el segundo actor del Sistema Interconectado Central (SIC), con 2.359 MW de capacidad instalada y 28% del mercado, la “mano” de Bernardo Larraín Matte, gerente general de la eléctrica, comienza a sentirse. A menos de seis meses de asumir la dirección de la compañía, la generadora tomó una decisión crucial para su futuro: no ir dentro del Pool de Consumidores del Gas Natural Licuado (GNL) y abocarse 100% a sus propios proyectos, los que suponen el desembolso de nada menos que US.300 millones y la incorporación de 995 MW de potencia a su actual mix de generación.

De esta nueva capacidad, 645 MW corresponden a desarrollos hídricos, de los cuales 145 MW entrarán en operaciones a partir de 2007 (Quilleco, Hornitos y Chiburgo), mientras que los restantes 500 MW se vinculan a proyectos que se instalarían en las VII, VIII y X regiones, pero después de 2010. Los otros 350 MW vendrán del desarrollo de una unidad carbonera, diversificando de esta manera, a partir de 2009, la componente térmica de la empresa, la que actualmente depende casi en su totalidad -1.136 MW de los 1.237 MW que posee- del suministro de gas natural de Argentina.

Camino Propio

Larraín, hijo de Jorge Larraín y Patricia Matte, se ha desempeñado en los últimos 10 años en diversas empresas del conglomerado local, destacando la vicepresidencia de Puerto Lirquén, y desde su regreso de la Universidad de Stanford en Estados Unidos -donde realizó un máster en Administración-, como responsable del negocio eléctrico del Grupo, a través de la presidencia de Cenelca e Hidroeléctrica Guardia Vieja (HGV), compañías que se fusionaron el año pasado con Colbún.

El ejecutivo, tras llegar a la gerencia general en diciembre pasado, marcó el ingreso en pleno del conglomerado en la nueva dirección de la compañía, teniendo en cuenta que el segmento eléctrico, como aseguran al interior del Grupo, pasó a ser el “core” de los negocios que poseen los Matte. De hecho, uno de los hombres clave que tenían en el sector, el ex gerente general de HGV, Carl Weber, pasó a desempeñarse en la Gerencia de Operaciones de Colbún, apoyando con esto, la gestión de Larraín a la cabeza de la generadora.

Si bien no se prevén cirugías mayores al interior de la administración, debido a que existe una buena evaluación de esta, la idea de fondo, sin embargo, es reforzarla con la integración de los ejecutivos de las sociedades fusionadas, y de esta manera, potenciar el desarrollo de la compañía en el sector eléctrico, donde los Matte poseen más de 30 años de experiencia.

Por ello, y dada la basta trayectoria en el negocio, no sorprendió el pasado 31 de marzo cuando la eléctrica hizo oficial su decisión de no ir dentro del grupo de empresas que empleará como suministro el gas de la regasificadora que se instalará en la V Región, señalando simplemente que “tras un detallado análisis, Colbún ha resuelto no suscribir el letter agreement acordada con British Gas (BG Group) y, en consecuencia, no seguir participando del Pool de Consumidores del proyecto GNL”.

La eléctrica, según comentan en el sector, desde un primer momento se mostró reticente a suscribir la carta de entendimiento, debido a que la oferta de BG Group no cumplía con los objetivos y términos que se habían establecido, entre estos, “los plazos (la inglesa ofrece un contrato cerrado de suministro por 20 años) y detalles a los que el abastecimiento de GNL queda entregado a ellos en exclusiva”, precisó un ejecutivo.

En concreto, la apuesta de la eléctrica es buscar o perfeccionar las alternativas de abastecimiento de gas, como por ejemplo, los contratos swap con transportistas o eléctricas argentinas que ya posee, y de esta manera, sortear, tal como lo ha hecho hasta la fecha, los próximos tres años, periodo más crítico en cuanto al suministro del hidrocarburo argentino.

Sin embargo, la compañía está abierta a analizar nuevamente, y cuando la planta regasificadora esté operando, la posibilidad de adquirir ese gas. Es más, la propia eléctrica detalló que “seguiremos atentos a los movimientos del mercado internacional y a las condiciones de suministro que se puedan obtener y si lo ameritan, volver a analizar la posibilidad de participar en este u otro proyecto para el suministro de gas natural”.

De hecho, el propio Enrique Dávila, gerente general de Enap -empresa que lidera el Pool de Consumidores- aseguró la semana pasada que “la explicación que dieron, es que ellos (Colbún) esperan tener gas desde Argentina para sus ciclos combinados, con todos las dificultades que ello significa, y que se van a dedicar a proyectos hídricos y a carbón, pero que en el futuro cuando llegue el gas natural ellos estarán disponibles para comprar”.

Pero la posición del Grupo Matte es clara respecto al GNL. A juicio del conglomerado, hay que tener presente que la generación de electricidad basada en gas natural licuado, carbón o diésel, necesariamente será más cara que la con gas natural argentino. “Por otro lado, si consideramos los precios actuales del GNL y de los combustibles alternativos, también se puede indicar que la generación en base a gnl no sería competitiva con tecnologías alternativas como es el carbón, por lo que sólo servirá como un respaldo más económico que el respaldo con diésel”.

Al mismo tiempo, y tras producirse la fusión, la compañía decidió no seguir adelante con el proyecto que mantenía en carpeta HGV, Central Esperanza (100 MW), unidad de respaldo que emplearía diésel para su operación y que demandaría US5 millones. Es más, Colbún optó por no apelar a la decisión de la Corema de la V Región, la que en noviembre pasado rechazó la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) de la iniciativa.

Los Primeros Efectos

Si bien han pasado pocos meses desde que Larraín, ingeniero comercial de la PUC -quien comenzó su carrera en la Gerencia de Estudios del holding Enersis-, tomó la riendas de la eléctrica, ya comienzan a verse los primeros efectos de la fusión.

Por ejemplo, de los ingresos por 64.157 millones anotados en 2005, 0.984 millones corresponden a la incorporación de los activos hídricos que poseía el Grupo Matte en Cenelca y HGV, mientras que del resultado antes de impuesto, que sumó 2.389 millones, .928 millones provienen de dichas empresas.

Pero esto no es todo. Si se consideran los resultados obtenidos en años anteriores, la nueva Colbún sumará este ejercicio ingresos adicionales por al menos US2 millones, exhibiendo en 2006 ventas por nada menos que US80 millones. A esto, se agrega que la operación le dio un Ebitda casi libre de deuda cercano a los US00 millones.

Los beneficios de la fusión, sin embargo, van más allá, el propio Grupo detalla que la operación “disminuye de manera significativa la volatilidad de los resultados consolidados de Colbún ya que las sociedades aportadas (Cenelca y HGV) a esta por tener centrales fundamentalmente hidráulicas y diversificadas en cuencas complementarias, sostienen un flujo muy parejo independiente de las variaciones estacionales y de los racionamientos de gas”.

De hecho, el presidente de la eléctrica, Emilio Pellegrini, aseguró en su oportunidad que la “jugada” le da mayor estabilidad a la generadora y aminora los riesgos en caso de sequías extremas. “Colbún estaba sólo en la VII y VIII regiones. Pero hoy, está en la V, VII, VIII y en la X regiones (…) logrando un equilibrio en la generación”.

Lo anterior resulta fundamental considerando que al interior del Grupo aseguran que el sistema eléctrico mantiene un riesgo de desabastecimiento debido a la falta de inversión y a la dificultad que significa construir centrales hidráulicas ante las crecientes demandas de los grupos ambientalistas. “La seguridad de abastecimiento en el SIC se ha visto además crecientemente afectada por la inestabilidad del suministro de gas desde Argentina agravado por el hecho que la demanda continúa creciendo a tasas superiores a la de los últimos años. Por ello, será necesario agregar capacidad de generación a la brevedad posible ya que existe la probabilidad de que ya en 2007 sea necesario racionar esporádicamente el suministro de energía si coinciden un año seco con indisponibilidad de gas. Esa fragilidad se acrecienta a partir de 2008 y el riesgo de racionamiento se hace más alto aun en condiciones hidrológicas normales”.

Bajo este escenario, Bernardo Larraín Matte deberá jugar sus mejores cartas con el objeto de consolidar al Grupo como el segundo generador del SIC, sistema que abastece a más de 90% de la población del país. Y de paso, incrementar la actual capacidad instalada de la compañía para después de 2010 en cerca de 40%, sumando nada menos de 3.354 MW de potencia.
Fuente: Estrategia.