Preocupación existe en los sectores empresariales en relación a las consecuencias que, en sus respectivas actividades productivas, podrían experimentar durante 2006 las dificultades energéticas del país. La inquietud apunta a eventuales incrementos en el precio de los insumos, a raíz, por ejemplo, de los nuevos recortes al suministro de gas natural argentino que afectan al sector industrial desde la semana pasada y que los obligan a optar por combustibles de mayor costo, como derivados del petróleo o carbón.

“Tenemos que acostumbrarnos a la idea de que los costos de energía son más elevados”, señaló ayer, en una entrevista radial, el secretario ejecutivo de la CNE, Luis Sánchez Castellón , quien ratificó que las restricciones de gas se mantendrán por los próximos tres años, mientras se diversifican las fuentes de importación de gas natural.

Esta situación es una de las que hoy influyen en el temor empresarial ante futuros aumentos de costos. Y así lo recoge el Indice de Confianza Empresarial (ICE), que ayer difundió el Centro de Investigación en Empresas y Negocios (CIEN) de la Universidad del Desarrollo en conjunto con la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC). Según dicho informe, correspondiente a febrero, las respuestas de empresarios que proyectan incrementos en el precio de los insumos para los próximos tres meses subió de 24,1 % -anotado en enero- a 39,5 %, mientras que la proporción de quienes pronosticaron que estos no cambiarán cayó de 62,2% a 48,8%.

Incidencia variable

En los últimos tres años, de acuerdo con cifras del Banco Central, la importación total de petróleo diesel creció 109 %, desde US87,4 millones en 2003 a US10,8 millones en 2005. En el mismo período, el precio promedio por tonelada subió de US93,8 a US56,6, equivalente al 47,5 %.

Carlos Diez, analista de Fitch Ratings, señala que el precio industrial de la energía es aproximadamente 2 a 3 veces más cara, si se usa petróleo en vez de gas natural, agregando que, por ahora, nada indica que la incertidumbre en el suministro argentino terminará en 2006. No obstante, afirma que el precio final en que se vería afectado cada producto o servicio dependerá de la importancia de la energía en los costos asociados. Según Diez, en el caso de la energía eléctrica, sus precios regulados y libre han subido consistentemente en los últimos meses, situándose sobre los US$ 54 por MWh en el caso de los clientes industriales y distribuidoras. Este precio está ligado a lo que suceda con los costos de las fuentes de energía y tanto los precios regulados como libres se irán ajustando a estas variaciones.

Llamado Sofofa

En la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) estiman que el desarrollo energético debe ser prioritario, porque el país vive una crisis de abastecimiento importante derivado del aumento en los precios internacionales del petróleo y por la inestabilidad en el suministro de gas natural argentino. De mantenerse este escenario, en 2006 no sólo se prevén restricciones de abastecimiento, sino también costos más altos de generación y aumento de los costos de producción en las industrias por sustitución. No obstante, el problema podría agravarse en los años 2007 y 2008, de no avanzar en el desarrollo de nueva infraestructura de generación. “Lo más importante es facilitar el trámite de las autorizaciones que se requieren para construir proyectos de inversión que permitan expandir la oferta eléctrica en el país”, afirma el secretario general de Sofofa, Andrés Concha, quien aseguró que todavía es prematuro pronosticar variaciones relevantes en los niveles de precios de los insumos.
Fuente: El Diario.