Desde Venezuela están llegando nuevas noticias preocupantes para la economía boliviana: Argentina y Brasil tienen interés en el gasoducto con Venezuela; es decir, quieren construir un megaducto, no solamente por lo largo sino por lo ancho, para traer gas desde Venezuela y abastecerse de ese energético y abastecer a toda la región, dice Radio Panamericana en su análisis económico Siglo XXI.

En efecto, Argentina y Brasil ratificaron ayer su interés en la propuesta de construir un gasoducto desde Venezuela que una a los tres países, entre otros puntos de los documentos firmados en Puerto Iguazú al cumplirse el 20 aniversario de la integración argentino-brasileña.

El Compromiso de Puerto Iguazú, firmado por los presidentes argentino, Néstor Kirchner, y brasileño, Ignacio Lula Da Silva, dispone que continúen con Venezuela los estudios para construir el ducto en coordinación con otros países interesados.

La tarea fue encomendada a los ministros de Planificación de Argentina y de Minas y Energía de Brasil con vistas a celebrar una reunión de delegaciones técnicas de esos dos países y de Venezuela el 5 de diciembre en Caracas.

Argentina, que el año pasado sufrió una crisis energética, acaba de ampliar los acuerdos de integración económica con Venezuela, que compró bonos de la deuda argentina por US50 millones.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, es el impulsor de la construcción de un gasoducto que una a los yacimientos de Venezuela con Argentina y Brasil, uno de los asuntos que analizó en una reunión que mantuvo con Kirchner la semana pasada.

Argentina está a la espera de ampliar su acuerdo con Bolivia para la provisión de gas desde sus yacimientos con el fin de abastecer a un gasoducto que se propone construir en el noroeste del país.

¿Qué puede significar toda esta situación para la economía boliviana? En primer lugar significa que se pone a disposición de nuestros vecinos, que son nuestros clientes que nos compran el gas, un volumen que es tres veces mayor a todas las reservas del gas boliviano.

Bolivia tiene 49 TCF»s y Venezuela tiene 150 TCF»s de gas, eso significaría, por supuesto una caída del precio del gas que se vende a esos países. Esos países tendrían un segundo ofertante, por lo tanto podrían pedir rebajas del precio del gas boliviano y eso significaría que algunos países vecinos que estaban interesados en el gas boliviano -nos estamos refiriendo a Chile- lo pensarían dos veces ahora y dirían que van a preferir comprar el gas de Venezuela.

En fin, que desde Caracas siguen llegando noticias preocupantes para la economía boliviana. No solamente está la decisión del Gobierno de ese país de no comprar soya boliviana, sino también ahora el anuncio de que ese país será nuestro rival en la venta de gas a la Argentina y Brasil.

Todos los proyectos para crear una infraestructura, para además tener excedentes económicos e invertirlos en el desarrollo nacional a partir del gas natural, todos esos proyectos quedan ahora un poco en duda. Bolivia se convierte a partir de este anuncio en un país secundario en la provisión de gas natural a Brasil y la Argentina.

Si se concretará ese proyecto, que ya habíamos mencionado que tendrá ocho mil kilómetros de longitud, costará más o menos unos US2.000 millones; pero como hay dinero, hay interés integracionista en la región y también hay intereses geopolíticos de por medio, todo esto podrá avanzar. Además, se trata de los dos países más grandes de Sudamérica, que son Brasil y Argentina, con el país más rico, el nuevo rico de Sudamérica, que es Venezuela, que se ha llenado de petrodólares debido al incremento del precio del petróleo en los últimos meses y además que tiene un Presidente que está decidido a hacerse de un liderazgo político en toda la región.

Las autoridades de Venezuela estaban esperando este proyecto para cumplir de esa manera de llevar sus influencias a través de los hidrocarburos hasta el sur del continente. Venezuela es a partir de ahora un rival muy serio, para el gas boliviano.

Brasil acababa de anunciar a través del Presidente de Petrobras que iban a duplicar la demanda de gas boliviano; es decir, de 30 a 60 millones de metros cúbicos diarios. La Argentina acababa de decir que iba a comprar 20 millones de metros cúbicos diarios y la perspectiva era de que Bolivia tenga importantes ingresos por el precio especial que podría pedirles; pero ahora todo eso podría cambiar.

Fuente: HoyBolivia.