El nuevo panorama energético que enfrenta el país podría reimpulsar la explotación de las reservas carboníferas locales. Y es que las nuevas reglas del juego que rigen para la inversión en el sector eléctrico, que permiten el uso de tecnologías más caras, han reflotado la posibilidad de volver a construir centrales termoeléctricas a carbón.

Así lo demuestran los últimos proyectos de inversión que manejan las generadoras AES Gener y Guacolda. La primera tiene en carpeta una ampliación de la central Ventanas de 250 Mw, con una inversión estimada en US$ 317 millones. En tanto, su coligada Guacolda planea instalar una nueva turbina por US$ 250 millones en el complejo termoeléctrico que posee en la ciudad de Huasco (III Región).

Frente a este nuevo escenario, el gerente general de Guacolda, Sergio del Campo, ve una oportunidad de reflotar la explotación de yacimientos carboníferos, principalmente, en la zona de Magallanes, donde existen reservas que podrían superar los 200 millones de toneladas.

“El poder calorífico del carbón chileno es menor al que se puede encontrar en Australia, Colombia o Indonesia, pero si las calderas de las centrales termoeléctricas tienen la capacidad de procesar un amplio rango de carbones, el carbón chileno puede ser un buen aporte para el desarrollo de proyectos termoeléctricos basados en este combustible”, explicó Del Campo.

Como contrapartida, el ejecutivo puntualizó que una de las ventajas del carbón nacional es su rápida disponibilidad. “Uno de los puntos a favor es que los embarque desde el sur del país hasta las zonas de consumo demoran cerca de 7 días, versus los 30 días de navegación de las importaciones de carbón desde Asia”.

Ventajas de precios

A juicio de Del Campo el alza de cerca de 30% que han experimentado los precios de venta de energía para clientes regulados en el Sistema Interconectado Central es hoy en día un fuerte aliciente para invertir en plantas a carbón. Aún más, su valor de inversión podría ser más competitivo que la construcción de centrales que operen con el futuro Gas Natural Licuado (GNL) con el que contaría el país a partir de 2009.

En términos de números y considerando un precio de importación de US$ 60 la tonelada de carbón, la puesta en marcha de una central que opere con este combustible estaría en torno a los US$ 50 a US$ 53 el Mw/h; En cambio, una central con GNL tendría un valor de US$ 70 el Mw/h, en caso de que el combustible llegue al país a un precio de US$ 6 a US$ 7 el millón de BTU, valor que se encuentra en el rango medio que han ofertado las empresas participantes del proceso de licitación de la planta de regasificación que lleva adelante la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP).

El proyecto de Guacolda

El gerente general de Guacolda, Sergio del Campo, explicó que el proyecto de instalación de una tercera turbina de 152 Mw de potencia en el complejo termoeléctrico en la III Región está a la espera de que se obtengan los permisos ambientales para comenzar a tomar las decisiones de inversión.
Paralelamente, la compañía está en negociaciones con clientes mineros de la zona para abastecer las faenas de algunas expansiones o nuevo proyectos que se están desarrollando en la zona. Esta opción también está siendo complementada con la posibilidad de participar en algún proceso de licitación de suministro eléctrico para alguna de las distribuidoras.
“En la medida que podamos reunir clientes y de que se apruebe el proyecto medioambientalmente, estaremos en condiciones de pedirle al directorio que apruebe esta inversión”, concluyó Del Campo.

Fuente: El Diario.