El proyecto emblemático para dar seguridad al sistema energético chileno ya entró a su fase final y definitiva.

El plan liderado por la petrolera estatal Enap para construir una planta de regasificación de gas natural licuado (GNL) en Quintero ya está comenzando a recibir las propuestas vinculantes de las compañías que están en la «lista corta» para su construcción y abastecimiento.

Así lo asegura el gerente general de Enap, Enrique Dávila, en entrevista con «El Mercurio», quien afirma que la elección definitiva en la licitación estará lista en diciembre, luego que el «pool de consumidores» -el grupo que integra la estatal junto a las generadoras Colbún, Endesa y AES Gener, además de la distribuidora de gas Metrogas-, tome la decisión.

«No hay retraso, estamos de acuerdo a nuestro cronograma. La fase tres considera la negociación con los contratos vinculantes que nos van a entregar ahora las compañías que quedaron en lista corta, y esto va a estar listo ahora en diciembre de 2005, por lo tanto estamos dentro de los plazos», afirma el ejecutivo.

En esta lista corta, que fue seleccionada el 28 de septiembre pasado, son cinco las empresas que están compitiendo para abastecer de gas y cuatro para construir el terminal -entre las que están empresas como Suez Energy y Repsol YPF-, y éstas ahora tendrán que presentar sus ofertas vinculantes.

Según Dávila, éstas deberán contener la oferta de gas natural, con los precios y sus fórmulas, y también tienen la oferta de la inversión en el terminal de almacenamiento y regasificación, pero advierte que el factor clave será el «timing» para el proyecto, el que implica invertir entre US$ 300 y US$ 500 millones.

«Estamos pidiendo que sea lo más corto posible. Vamos a privilegiar a quien esté en condiciones de entregarnos gas en los tiempos más cortos posibles», sentencia Dávila, quien comenta que «a fines de diciembre vamos a estar decidiendo» y que «cada compañía está en estos momentos elaborando sus ofertas».

Pero otro elemento clave a la hora de decidir la licitación será el factor precio, vale decir, el valor al que llegará finalmente el gas hacia 2008, el que deberá quedar indexado en los contratos que finalmente se adjudiquen el proyecto.

«Todas las proyecciones que hay apuntan a que el precio tenderá a bajar. Estamos en una coyuntura alta, pero tú no haces una inversión en base al precio de corto plazo, sino que a 15 o 20 años. Y si tú analizas cuántas plantas de licuefacción van a entrar en operación después de 2010 habrá una sobreoferta de gas natural licuado», asegura el ejecutivo de la petrolera estatal.

Sin embargo, puntualiza que, a pesar de ello, el precio al que llegue aquel gas será «absolutamente superior al del gas natural argentino».

Es que la idea fundamental que tiene en mente el «pool de consumidores» es agilizar al máximo la llegada del combustible, para que esto acontezca durante 2008, para aminorar el efecto que significará no contar con el gas argentino.

En efecto, el impacto contemplado por el sector, en especial las generadoras eléctricas es de magnitud para los próximos tres años. Incluso Endesa, que prevé poner en operaciones su central de ciclo combinado San Isidro II durante 2008, tiene contemplado que al menos durante un año deberá operar con diésel, a la espera de que llegue el GNL.

Ofertas

Las compañías de la «lista corta» del proyecto están comenzando a entregrar sus ofertas vinculantes.

Nuevos mercados para cálculo de precios

Se incorporará en forma definitiva a Corea, Nueva York y Rotterdam.

El impacto que generaron en Enap las medidas adoptadas por el Gobierno para paliar las alzas del precio de las bencinas en el mercado local, al parecer, se quedarán por un buen tiempo.

Según explica el gerente general de Enap, Enrique Dávila, cuando en septiembre se suspendió de forma parcial la política comercial de la empresa, se hizo porque «no era lógico traspasar las distorsiones que un fenómeno natural produce en un mercado referente nuestro», y por eso hoy se está operando con el mercado de Nueva York y no con el del Golfo de México.

La medida, en tanto, va para largo porque ahora Enap incorporará a su política comercial, en forma definitiva, a los mercados de Nueva York (Estados Unidos), Rotterdam (Holanda) y Corea del Sur, tal como hoy lo contempla el fondo de estabilización de los combustibles.

Esto sucederá cuando empiece a operar el reglamento del fondo de estabilización, lo que pasará durante el presente mes.

«Vamos a incorporar esos otros mercados para el cálculo más eficiente de nuestra paridad de importación, porque vamos a mantener nuestra política comercial con paridad de importación, que es lo que ha demostrado ser eficiente y competitivo», comenta Dávila.

Próximo lunes

En el mismo ámbito, y en un tema relacionado, la consultora Econsult proyectó que los precios de las bencinas caerán hasta 1 el próximo lunes, en caso de que se apliquen las medidas que establece el nuevo fondo de estabilización de los combustibles.

Con ello, el precio de la gasolina de 93 octanos disminuiría en alrededor de 0,5% y la gasolina de 97 en cerca de 2,1%, equivalente a y 1, respectivamente, según las estimaciones realizadas por la consultora.

¿Por qué se dispararon las ganancias de la compañía?

La empresa asegura que no dejó de ganar dinero en su intento por paliar las alzas de los combustibles.

«Aquí lo que hubo fue la aplicación de una política para evitar que los consumidores pagaran algo que no correspondía».

Así defiende el gerente general de Enap, Enrique Dávila, el rol de «contención» que adoptó la petrolera estatal durante las fuertes alzas que tuvieron los precios de los combustibles en el mercado internacional.

Es que, a su juicio, la compañía no dejó de ganar dinero, ya que sólo se aplicaron precios de normalidad de un mercado distinto al de la Costa del Golfo. «Si hubiéramos actuado de manera distinta, las compañías -nuestros clientes- habrían importado las gasolinas porque el precio habría estado más arriba de lo normal. No se produjo ninguna distorsión», asegura el ejecutivo.

Es que la fuerte alza del precio de petróleo fue una sorpresa para la estatal, ya que a comienzos de año tenían proyectado un precio del crudo en torno a US$ 38 el barril promedio, pero el precio ha sido de US$ 55, a lo que se suma que tenían estimado un margen de refinación de US$ 6, pero ha sido de US$ 10.

Pero a este factor se suma el alza en la producción propia, lo que generó ingresos adicionales, además del alza que ha tenido su participación de mercado -de 85 a 89%- impulsada por la calidad de su producto final.

Aunque otro factor clave es la mayor capitalización con que cuenta hoy la compañía, gracias a los cambios en su política de utilidades. «Esto es parte de una política que se va a aplicar por los próximos 5 años, en que si se tiene rentabilidad sobre 14%, se capitaliza la diferencia, lo que se da también por las medidas de estabilización del precio del diésel, las que están operando hoy en forma eficiente», comenta Dávila.

Fuente: Emol.