El balotaje realizado el pasado 17 de enero pasó a la historia como la elección que permitió, por un lado, que un sector político retornara al poder tras más de 50 años de exclusión, pero también que la Concertación de Partidos por la Democracia perdiera su condición de “oficialismo” tras 20 años gobernando ininterrumpidamente desde la vuelta a la Democracia en 1990.
Al día siguiente de haber triunfado en la segunda vuelta, el ahora ex candidato y Presidente Electo, Sebastián Piñera, dio por iniciado un periodo donde personeros de su más extrema confianza tienen la misión clara de reunirse todas las veces que sea necesario con quienes hasta el 11 de marzo serán gobierno, con el fin de que el traspaso de información, documentación y archivos, entre otras cosas, sea óptimo, evitando así, en opinión del Mandatario Electo, minutos que se pueden utilizar para trabajar.
En cada uno de los Ministerios este proceso ya se inició. Sin embargo, es lógico pensar en cuáles serán las directrices que el nuevo gobierno imprimirá a cada una de las carteras. Concentremos la discusión en Energía. Hasta antes de la elección, el entonces candidato Sebastián Piñera respondía con ideas generales sobre temas clave del sector, como por ejemplo las centrales hidroeléctricas en Aysén o la energía nuclear, por citar temas emblemáticos. Pero el asunto es que con su triunfo, la profundización en el sector deberá ser aún mayor, las ideas deberán dar paso a políticas, procesos y procedimientos que definan una tendencia clara que permita saber el rumbo que el nuevo gobierno eligió para el destino energético del país.
La vara quedó bastante alta, la labor efectuada por las autoridades energéticas que estuvieron desde fines de 2006 hasta marzo de este año ha sido bien evaluada, tanto que el propio Piñera esbozó en un momento la posibilidad de que Marcelo Tokman, uno de los personeros de Gobierno, pudiera continuar al mando de la cartera, instancia que el mismo Tokman se encargó de descartar, no primero sin dejar de agradecer la loa, pero señalando fuertemente que “no estoy disponible”, misma respuesta que se ha escuchado por parte de otros funcionarios de energía. Es cierto, no están disponibles porque son parte de un sector político contrario al Presidente Electo, pero el tema pasa por algo más profundo y que tiene que ver con el concepto de “continuidad”, algo totalmente opuesto al slogan de la nueva administración (“El Cambio”), pero que en algunos asuntos no es viable –ni necesario– efectuar. Los esfuerzos por impulsar las políticas públicas en Energía han sido enormes, se han trazado líneas claras hacia lo que se debe conseguir como país en materia energética. ¿Es este camino compatible con las ideas de la nueva administración? Si así fuere, sería positivo para Chile porque continuaría por una línea bien demarcada; pero si no, significaría un cambio obligado para tomar la senda que Piñera, su ministro de Energía y sus asesores se plantearan seguir.
Algo que la nueva administración heredará será el Ministerio de Energía, en funcionamiento desde los primeros días de febrero. Este fue un logro del gobierno de la Presidenta Bachelet, con Tokman como cerebro del proyecto de Ley. La nueva Secretaría de Estado se encargará de la generación de las políticas del ramo, devolviendo la Comisión Nacional de Energía (CNE) a la tarea que siempre tuvo: la de regulación, y albergando en un solo ‘paraguas’ administrativo a cada una de las instituciones que componen el ramo. Quienes estén a cargo de esto deben entender la importancia de esta nueva figura y las atribuciones con las que llegan. En ese sentido Sebastián Piñera tiene que actuar con la celeridad necesaria para dotar a sus colaboradores del know how, del chip en el disco duro, que permita al ciudadano común saber cuáles son los horizontes que el Presidente plantea para temas clave, esos que no se pueden eludir, y que son materia de discusión, pero que necesitan de definiciones. Hablamos del carbón, la hidroelectricidad, el futuro de nuestra matriz energética y la tan objeto de debate, energía nuclear, entre otras. |