Frente a las tasas de crecimiento que posee el país, Santiago debe asumir una serie de desafíos que están relacionados con su condición geográfica, concentración de servicios y número de habitantes, como son los problemas ambientales, transportes seguridad ciudadana y la formación de guetos urbanos.
Santiago es una ciudad de contrastes. En su periferia, existen los llamados “guetos urbanos”, zonas donde miles de familias viven hacinadas en viviendas pequeñas y cuyos parques verdes y públicos son cada vez más escasos. Su antítesis es el sector nororiente de la capital; espacios que asemejan a una ciudad del primer mundo y donde –en la actualidad– se termina de construir uno de los íconos del progreso económico de Chile: el Costanera Center.
Pablo Allard, decano de la facultad de Arquitectura y Arte de la Universidad del Desarrollo, explica a Revista ELECTRICIDAD que en la capital existen comunas con “tremendas inequidades respecto a la distribución de los espacios públicos, verdes, regables y accesibles. En el sector nororiente de Santiago, existe 10 veces más áreas verdes, regadas, bien constituidas y accesibles que en lugares como Puente Alto, La Granja o La Pintana, donde viven más de medio millón de chilenos”.
Para invertir y mejorar la infraestructura de las áreas verdes de dichas comunas, se requiere cerca de US$3.500 millones. Sin embargo, Clemente Pérez, presidente de Copsa, señala que existen unos “25 seminarios” que concluyen sobre la necesidad de crear áreas verdes, pero ¿de dónde se van a obtener los recursos?
A juicio del académico de la Universidad del Desarrollo, unos de los actores más relevantes en la transformación de Santiago, ocurrido en los últimos 20 años, es el sistema de concesiones de infraestructura pública. “¿Por qué? Porque estamos hablando de más de US$6.000 millones que invirtieron privados para proveer servicios de calidad a la ciudad. Y ellos (el sector privado) cambiaron completamente el mapa de la ciudad”, afirma.
A este proceso de reflexión se suma Clemente Pérez y recomienda que se debiera aplicar la fórmula de concesiones para el fomento de áreas verdes en las comunas de la periferia de Santiago. “¿Por qué no utilizamos el mismo sistema que se usó para mejorar la industria sanitaria y las autopistas? ¿Por qué no vemos las posibilidades que tienen los privados de invertir en esas áreas verdes?”, se pregunta el ejecutivo.
Por ejemplo, agrega el presidente de Copsa que “el Estadio Nacional debería ser concesionado para que una empresa se haga cargo de esas inversiones y aproveche de desarrollar áreas verdes. ¿Cómo recupera la inversión? A través del sistema de cobro de entradas al estadio, cuando vengan artistas a realizar su show”.
En España existe un sistema de concesión que permite, en zonas de barrios, la creación de clubes deportivos. El retorno de la inversión es a través del cobro por membrecías cuyo valor aproximado es de $25.000.
La nueva conexión que presenta la comuna de Renca con el centro de Santiago, es considerada como uno de los casos de integración que permitió el sistema de concesiones. “Ahora Renca la lleva porque se acercó (al centro) gracias a la Costanera Norte”, enfatiza Pablo Allard, y agrega que “probablemente sale mucho más fácil llegar desde aquí (La Condes) a San Bernardo que al Campus Oriente de la Universidad Católica, pese a que nos queda mucho más cerca. Entonces, el tiempo, los espacios y la calidad de servicio han cambiado gracias a este sistema”.
Sistema de tarificación vial
Otros de los desafíos que debe enfrentar la ciudad de Santiago es la promoción de un transporte público de calidad y establecer iniciativas que permitan mitigar la congestión.
En la actualidad, existe aproximadamente cerca de 1,5 millón de automóviles circulando por la capital, lo cual equivale a un auto por cada cinco habitantes. Esta cifra es considerada baja, si se analiza la realidad de otras ciudades de la región.
Sin embargo, se espera que prontamente esta realidad cambie. De hecho, existen países desarrollados donde existe un automóvil por habitante, tal como ya ocurre en Providencia y Vitacura, “y si todo Santiago aspira a ser como estas comunas, que es lo razonable, eso significa que se va a quintuplicar el número de autos”, advierte Clemente Pérez.
El presidente de Copsa explica a Revista ELECTRICIDAD que “frente a este escenario (…) vamos a tener cinco veces más demanda con la misma infraestructura y eso evidentemente nos lleva a preocuparnos”.
Una de las soluciones para aquellas áreas altamente saturadas, y que podría actuar como una alternativa de mitigación para la zona de “Sanhattan”, es el sistema de tarificación vial. Para Allard, “la idea es que esté bien diseñado, y no se considere como un gasto, un gravamen o alguna barrera constitucional para la libre circulación”.
Frente a esta alternativa de solución, Clemente Pérez cree que la tarificación vial es una gran solución, sin embargo, lleva más de 15 años como proyecto de ley en el Congreso. “Entiendo que sea difícil aprobar una ley que cobre por el uso de infraestructura financiada por todos los chilenos, pero me parece que la gente tiene mayor disposición a pagar (…) se le está ofreciendo algo distinto… infraestructura nueva, como vimos en el caso de Costanera Norte”, indica el ejecutivo.
Pablo Allard, por su parte, dice que no existe ninguna barrera tecnológica para no implementar el sistema de tarificación vial “ya que casi el 99% de los autos tienen tag y estamos pagando hasta estacionamientos de esa manera”.
Foro Santiago 2041
Por tercer año consecutivo se realizó el Foro Santiago 2041, actividad que fue organizada por Grupo Enersis, IBM, Siemens, Copsa y la Universidad del Desarrollo. Su objetivo es generar un espacio de análisis para los representantes del sector público y privado y así abordar temas relacionados con la ciudad de Santiago, como el transporte, la energía, el desarrollo urbano y la calidad de vida. Mayor información en www.forosantiago2041.cl.
|