Con el paso de los años, las comunidades alrededor de las cuales se instalan todo tipo de proyectos productivos, tanto en Chile como en el mundo, han ido adquiriendo protagonismo. Es por eso que las empresas no sólo se circunscriben a su propio entorno sino que también se integran a las comunidades locales en donde se encuentran. La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) abarca también la integración de éstas a su entorno local, contribuyendo a su desarrollo.
Hace algunos años, la RSE y su vínculo con las comunidades locales no existía en Chile. “Antes, los proyectos llegaban, se construían y las empresas iban reaccionando en función de la resistencia que iban viendo en la comunidad o cuando los problemas estaban en la puerta de la oficina”, comenta Francisco Martínez, gerente de Asuntos Corporativos de Tinguiririca Energía. Hoy en día el modelo es distinto.
Ahora existe una alianza estratégica entre el mandante y las comunidades locales, alianza que se vio fomentada con el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), que marcó un hito en la participación ciudadana en torno a los proyectos. A partir del SEIA, “la gente comienza a empoderarse de cierto espacio e institucionalidad para poder hacer valer su mirada y, por lo tanto, las empresas comienzan a ver en las comunidades, un integrante más del proyecto que debe ser incorporado al diseño”, comenta Carolina Pellegrini, gerente de Asuntos Corporativos de Pacific Hydro.
“Para nuestra empresa, igual de importante que los permisos ambientales y sectoriales que nos da la autoridad para trabajar, es la licencia social que nos otorgan las comunidades. Por ello, buscamos que nuestras operaciones y proyectos sean localmente respetados y valorados por lograr no sólo un buen desempeño económico, ambiental y social, sino también por contribuir al desarrollo sustentable de las comunidades y del país”, sostiene Mariana Soto, vicepresidenta de Asuntos Corporativos de AES Gener.
Este fenómeno, a través del tiempo, se ha ido fortaleciendo, ya que en la actualidad no se concibe un proyecto sin la consulta a las comunidades locales.
El vecino grande
Las empresas han aprendido a comunicarse con las comunidades. “Hemos querido invertir en el tema de la relación con la comunidad, ya que más que un gasto, la consideramos una inversión. Hoy las comunidades son aliados estratégicos y nosotros somos el vecino grande que pasa a ser parte del círculo social que vive en la localidad y que llegó para quedarse por mucho tiempo”, señala Pablo Narváez, subgerente de RSE de Colbún. Pero, ¿cuándo es el momento ideal para sentarse a conversar? “Cuando no se ha movido ni una piedra del sector. Si esto se hace cuando ya se ha intervenido, levantado polvo y ruido, el escenario cambia y nos vamos a encontrar con un entorno más molesto y sensible”, apunta Narváez.
En el caso de Tinguiririca Energía, la relación con las comunidades se tenía considerado para la etapa de operación, “pero nos dimos cuenta que debíamos adelantarlo para la etapa de construcción. Nos mentalizamos en hacer de nuestros vecinos, nuestros socios. La construcción de La Higuera comenzó en 2005, y en 2006 ya teníamos la oficina en San Fernando y habíamos contratado un coordinador de relaciones comunitarias”, cuenta Martínez.
Pacific Hydro cuenta con un Plan de Relaciones con la Comunidad. “Y dentro de ese plan hemos establecido mesas de trabajo en las distintas localidades. Se desarrollan en forma periódica donde se ponen de manifiesto los temas de interés tanto para ellos como para nosotros. Este canal de comunicación ha sido sumamente efectivo para seguir desarrollando en conjunto nuevas acciones. Asimismo, contamos con un encargado de comunidades locales, un interlocutor entre nosotros y la comunidad”, sostiene Pellegrini.
Para AES Gener la relación con las comunidades es fundamental. “El trabajo en terreno que involucra múltiples conversaciones con las autoridades locales y con los representantes de la comunidad es vital. Nos acercamos a las comunidades, para darles a conocer nuestros proyectos y, por ejemplo, en el caso del Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo, a partir de los comentarios y sugerencias que nos hizo la comunidad, lo modificamos. En otras zonas, nuestra labor es a través de mesas de trabajo donde se desarrollan proyectos de adelanto de infraestructura comunitaria”, expresa Mariana Soto.
Plan de acción
Sin bien no existe una receta de cómo acceder y mantener la relación con las comunidades locales (debido a que éstas van experimentando cambios en el tiempo y todas son distintas), las empresas citadas coinciden en dos pasos básicos que todo mandante debería contemplar a la hora de entablar un plan comunicacional.
Está claro que hay que incorporar a la comunidad desde el comienzo. Y para lograrlo, lo primero es generar confianza, lo que significa que la empresa tiene que ser totalmente abierta y transparente, mostrando qué es lo que va a hacer, qué es lo que se va a construir y cómo lo va a hacer, de manera sencilla y simple. Es por ello que “la primera preocupación que hemos tenido como empresa para desarrollar el tema de las comunidades locales ha sido generar las confianzas con nuestros entornos, que nos permitan sentarnos a conversar. Y mostrarnos como empresa, qué es lo que somos y qué hacemos”, sostiene Pablo Narváez de Colbún.
En Tinguiririca Energía se identifica “a todas las organizaciones comunales y de vecinos y a sus líderes.
Empezamos a tomar contacto con ellos personalmente, nos reciben en su casa o en la sede vecinal, y una vez que construimos esa red, los invitamos a participar”, comenta Francisco Martínez. En el caso de AES Gener, “nuestro relacionamiento comunitario lo entendemos como una relación a largo plazo, lo que responde a la política global y no sólo a temas o acciones coyunturales. Además, dentro de nuestra política se establece el actuar con las autoridades y líderes locales, donde el principal valor de relacionamiento es el de desarrollar relaciones de confianza y colaboración con ellos”, apunta Mariana Soto.
Una vez que se logra entablar esta relación y los lazos de confianza, hay que desarrollar la estrategia de gestión comunitaria. Ésta apunta a tener claro cuáles son los ámbitos de apoyo y los radios de acción comunitaria.
Iniciativas
Son variadas las iniciativas que las empresas han puesto en marcha como parte de su programa de RSE con las comunidades locales. Básicamente apuntan a programas que tienen como fin, potenciar las comunidades vecinas, creando alianzas y relaciones de confianza, desarrollando proyectos sostenibles.
Tinguiririca Energía impulsa desde 2007 el fondo comunitario “Tinguiririca Participa”, que ya ha beneficiado a 128 proyectos en las áreas de salud, educación y desarrollo comunitario. Estos proyectos son presentados por organizaciones vecinales de las localidades de Pedehue, Talcarehue, Bajo Lo Bravo, Puente Negro, Tinguiririca Alto y Bajo, Quicharco y San José de Peñuelas, entre otras. Este año, en su quinta versión, se presentaron 57 proyectos y ya se está trabajando para seleccionar a los mejores. La empresa dispone de un fondo de US$100.000, que se reparte entre los distintos tipos de proyectos por áreas: Salud, Educación y Desarrollo Comunitario.
Junto con eso, “elaboramos una estrategia de RSE, en la cual se inserta Tinguiririca Participa y otras actividades que realizamos con la comunidad. A principios de enero, la empresa inició la cuarta versión de su campaña de seguridad vial. La iniciativa incluyó gigantografías con mensajes de autocuidado, entrega de volantes y CD musicales con consejos para una conducción segura.
Pacific Hydro en tanto, posee un fondo comunitario llamado “Creciendo Juntos”, que reparte $50 millones anuales, a proyectos elaborados por las comunidades de Coya, Chacayes, Termas de Cauquenes y Perales, en distintas categorías, como Salud, Educación y Recreación; Medioambiente y Desarrollo Comunitario. “Además del fondo comunitario, tenemos programas de capacitaciones gratuitos, cuya particularidad es que no se trata de capacitaciones impuestas, sino que surgen de sus propias inquietudes”, comenta Carolina Pellegrini.
Colbún ha desarrollado “cursos de formación para líderes vecinales, proyectos en conjunto con los vecinos para adjudicarnos fondos, y también hemos exigido a las empresas que construyen nuestros proyectos que contraten mano de obra local”, sostiene Pablo Narváez de Colbún. La empresa posee una Política de Relaciones con la Comunidad, en base a tres pilares: generando confianza, generando oportunidades y generando futuro, todas acciones dirigidas a fortalecer las relaciones con los vecinos.
Un caso interesante de destacar es el de los productos Nahuén: “Santa Bárbara es la capital de la miel, pero de la miel a granel que se exporta desde Chile. Lo que hicimos fue aplicarle mayor ingeniería, y pudimos desarrollar el producto final, envasado y con un valor agregado. Hoy en día creamos la marca Nahuén, que la administra la fundación Colbún y que tiene varios productos más”, cuenta Pablo Narváez.
El trabajo de RSE en AES Gener se aborda desde tres pilares fundamentales: Educación (en la que cabe cultura, deporte, entre otros); Empleabilidad (capacitación) e Infraestructura (comunitaria). “En cada una de las comunidades en donde están nuestras plantas o se están construyendo nuestras centrales hemos definido programas particulares para aportar a la comunidad. Así por ejemplo, en Tocopilla y Mejillones quisimos colaborar con un refuerzo para el Simce de inglés y para esto dispusimos el Programa MUNK para alumnos de colegios municipalizados. En Renca, San José de Maipo y Puchuncaví hemos trabajado junto con la Fundación “Ganamos Todos” para llevar a cabo programas deportivos”, comenta Mariana Soto.
En la actualidad, existe el convencimiento de parte del sector que la factibilidad de proyectos de generación de centrales y otro tipo de proyectos, en un gran porcentaje, se está jugando en el ámbito de las comunidades locales.
Chacayes
La construcción de la Central Hidroeléctrica Chacayes marca un hito en la relación del mandante con la comunidad. “Enfocamos la construcción y el desarrollo del proyecto desde una perspectiva temprana en la relación con los vecinos. Cuando empezamos con los trabajos de ingeniería, nos dimos cuenta que era importante escuchar lo que la comunidad opinaba respecto a nuestro proyecto. Y eso nos permitió mejorar muchos aspectos, en términos ambientales y de relación con la comunidad”, comenta Carolina Pellegrini, de Pacific Hydro. “Nos dimos cuenta de que teníamos que buscar una alternativa para poder pasar con el tráfico vehicular, de manera de no afectar la vida de las personas. Otro punto destacado fue la construcción de un túnel, desde la bocatoma Chacayes hasta la bocatoma Cipreses, “que permitió minimizar el impacto visual. En vez de un canal abierto, se construyó un túnel con una máquina tuneladora, evitando intervenir y circular a través de la reserva”, finaliza Pellegrini. Por esta acción y otras más durante el proceso de construcción de la central, la empresa recibió la distinción “Iniciativa Medioambiental del Año”, otorgada por los Premios Internacionales de Túneles 2011.
Alto Maipo
Otro caso de relacionamiento comunitario es el convenio social del Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo (PHAM), experiencia única en Chile que se acordó con las organizaciones sociales y las autoridades locales de la comuna de San José de Maipo y que quedó incorporado en la resolución de calificación ambiental (RCA) del proyecto. “Este convenio social contempla fondos concursables por 30 años para la postulación de proyectos educacionales y de infraestructura comunitaria, entre otros. Se administra a través de un consejo social, conformado tanto por representantes de organizaciones sociales, de la compañía y de autoridades locales (alcalde, gobernador)”, relata Mariana Soto de AES Gener.
Desarrollo comunitario
En el caso de Tinguiririca Energía son varios los programas que desarrolla la empresa con sus vecinos. Destaca el programa de Energía Solar en Las Peñas, en que 20 mujeres agrupadas recibieron una capacitación avanzada en energía solar. “Esto les permitió no sólo aplicar estos conocimientos en sus hogares, sino que iniciar microemprendimientos”, indica Francisco Martínez. También la “Plaza Activa”, implementadas en Tinguiririca y Tres Puentes permitiendo a los vecinos no sólo hacer deportes y disfrutar en familia, también recuperar espacios públicos abandonados.
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