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Una historia de desarrollo paulatino y seguro

De acuerdo con las estadísticas que entrega la Comisión Nacional de Energía (CNE), en 2009 la capacidad total instalada de ERNC en el país fue de 519, 8 MW, la cual está constituida por hidroeléctrica (185,8 MW); biomasa (166,4 MW) y eólica (167,6 MW).

En la antigüedad, el uso de las energías renovables se representó a través de la navegación a vela, las fuentes termales, los molinos de viento y de agua, entre otros. Posteriormente, y a nivel mundial, el interés por estas energías se retomó con gran intensidad en los años 1970 con la finalidad de buscar nuevas fuentes que permitieran minimizar la dependencia de los hidrocarburos, producto de la denominada crisis del petróleo que duplicó el precio real del crudo y generó cortes de suministro. Durante este periodo, Chile sólo se limitó a realizar estudios preliminares, que servirán como base para su potencial desarrollo en las décadas posteriores.

Producto de las sequías y racionamiento eléctrico que enfrentó nuestro país a fines de las década de los años 1990 y los cortes de suministro de gas provenientes de Argentina durante 2004, el Gobierno de Chile potenció el interés de las ERNC con el objetivo de diversificar la matriz, y de esta forma incrementar la seguridad energética y medioambiental del país.

Para ello, durante 2004 y 2005 el Gobierno implementó una serie de iniciativas legales, que se tradujeron en la aprobación de las leyes cortas I y II, orientadas a promover la inversión de proyectos eléctricos tradicionales y no convencionales como la energía eólica, solar, geotérmica y biomasa, entre otras.

Sin embargo, la aplicación de estas normativas dejaron entrever diversas barreras que limitaban el ingreso de las ERNC al sistema, como la incertidumbre debido a los costos reales de inversión y operación; inseguridad en la compra de energía; bajo precio de compra de la energía en comparación con los costos de inversión actual; dificultad para inyectar energía en redes de Media o Baja Tensión, tanto por razones administrativas como legales.

Con la finalidad de fomentar la inversión en ERNC y suprimir sus barreras, el 1 de abril de 2008 entró en vigencia la Ley 20.257, normativa que exige a las empresas generadoras, con capacidad instalada superior a 200 MW, que un porcentaje de la energía inyectada al sistema provenga de estas fuentes, cuya obtención sea a través de generación propia o contratos. Para las compañías, dichas exigencia se traducirán en la acreditación de un 5% de estas energías entre 2010 y 2014, y posteriormente deberán ir aumentando en un 0,5% anual, hasta llegar a un 10% en 2024.

De acuerdo a las estadísticas que entrega la Comisión Nacional de Energía (CNE), en 2009, la capacidad total instalada de ERNC en el país es de 519, 8 MW, la cual está constituida por hidroeléctrica (185,8 MW); biomasa (166,4 MW) y eólica (167,6 MW).

Energía del Viento
Los orígenes de la energía eólica en el país se remontan a 1993, cuando un proyecto Fondef permitió la instalación de una planta piloto en Magallanes, la cual generó 5 kW de potencia. Posteriormente, en 1995, se desarrolló el Programa de Electrificación Rural (PER), a través del cual se instaló una planta piloto en la
Isla Tac en Chiloé.

Sin embargo, seis años después se inició la construcción de las grandes centrales eólicas en Chile, con la inauguración del parque “Alto Baguales”, propiedad de Edelaysen, el cual inyecta 2 MW al Sistema Eléctrico de Aysén.

En noviembre 2007 entra en operación el primer parque eólico conectado al Sistema Interconectado Central (SIC), ubicado en la localidad de Canela, en la Región de Coquimbo. Esta iniciativa cuenta con once aerogeneradores de 1,65 MW cada uno, con una generación anual esperada de 46.000 MWh. Posteriormente, se sumaron a la interconexión Canela II (59, 4 MW); Lebu (3,6 MW); Totoral (46 MW) y Monte Redondo (38 MW).

De acuerdo al informe “Proyecto Energéticos 2010”, entre dicho año y 2011 se planea construir cerca de 18 nuevos parques eólicos en las regiones de Antofagasta, Coquimbo, Valparaíso y Bobío. En la actualidad existen cerca de 3.500 MW aprobados ambientalmente, los cuales se sumarán a los 170 MW ya en operación en parques concentrados fundamentalmente en la Región de Coquimbo.

Uno de los proyectos más relevantes es el parque eólico Talinay, el cual es considerado como uno de los más grandes de Sudamérica, con una capacidad instalada de 500 MW en una franja de 12 km, los cuales serán aportados por 243 aerogeneradores. Ubicado en la ciudad de Ovalle, su fase de operaciones está proyectada durante el primer trimestre del 2012.

Cabe de destacar la iniciativa que se está desarrollando en la Región de Antofagasta denominada “La Granja Eólica de Calama”, que contará con una inversión de US00 millones y cuyo objetivo es otorgar energía limpia a las operaciones de Codelco. Este proyecto es pionero en la relación entre las compañías mineras y la energía, como una iniciativa de autosuministro.

MiniHidro
Las primeras centrales de pasada en el país se remontan a 1909, en la ciudad de Los Andes, año en que entró en operaciones la central Sauce Andes, cuya potencia fue de 1,1 MW. En ese mismo periodo comenzó a operar la central Florida (la unidadades 1 y 2), para luego entrar en operaciones las 3 y 4 (1993), 5 y 6 (1999) y la 7 en 2003, inyectando hoy 29 MW totales.

En mayo de 2008 se inauguró la central hidroeléctrica Puclaro (4,6 MW), la cual contó con una inversión superior de US millones. Esta iniciativa fue la primera generadora ERNC amparada en la nueva legislación eléctrica. Posteriormente, comenzaron a operar las centrales Ojos de Agua con una potencia de 9 MW (2008); Coya de 11 MW (2008); Lircay con 19 MW (2009) y El Manzano con una potencia de 5 MW (2009).

En octubre de 2010 el Presidente Sebastián Piñera inauguró el complejo hidroeléctrico de Tinguiririca Energía-propiedad de la australiana Pacific Hydro y de la noruega SN Power- que comprende las centrales de pasada La Higuera y La Confluencia. Marcando un punto de inflexión en lo que se entiende por centrales de pasada, ambas obras tienen una capacidad instalada de más de 310 MW de energía limpia y renovable, lo que equivale a casi tres veces la demanda de la ciudad de San Fernando y Rancagua juntas.

En un reciente catastro realizado en conjunto por la CNE y la Comisión Nacional de Riego (CNR) en ocho regiones del país, se encontró que existe la posibilidad de desarrollar 290 centrales entre 2 y 20 MW asociadas a obras de riego con un potencial de 860 MW.

Biomasa
En 1995 la empresa Energía Verde instaló dos plantas de 8,7 MW cada una en base a desechos forestales. Y en 1999 la CNE desarrolló un proyecto piloto en Isla Butacheuques, región de Los Lagos, abasteciendo a más de 30 familias.

Desde los residuos de los vertederos, en la década de los años 1980, se obtuvo biogás. En Negrete, Región del Biobío, ya existe una planta de electricidad y a mayor escala en la Región de O’Higgins la empresa aprovechará el biodigestor de purines de cerdo con el que ya cuenta para inyectar de energía al SIC. De acuerdo con los antecedentes que entrega el Ministerio de Energía, en 2008 la energía biomasa tenía una capacidad instalada de generación de 166,4 MW, y se estima que para 2025 su potencia bruta será de 14.000 MW.

En la actualidad existen 10 plantas que se encuentran en operación en el SIC y que utilizan residuos forestales para la generación de electricidad. Dichas instalaciones son: Constitución, 10 MW (1995); Laja, 10 MW (1995); Arauco, con una potencia de 9 MW (1996); Celco, de 8 MW (1996); Cholguán, con 13 MW (2003); Licantén, con una potencia de 6 MW (2004); Nueva Aldea I, de 13 MW (2005); Nueva Aldea III con 25 MW (2008) y FPC con
una potencia de 12 MW (2008).

Otro de los usos que presenta la biomasa es la producción de gas, a través de un adecuado tratamiento a la basura de las ciudades. Un claro ejemplo es la central Loma Los Colorados I, ubicada a 55 km de Santiago. KDM inauguró en junio de 2010 la primera fase de esta planta generadora de electricidad que usa como principal combustible el biogás, el cual emana de los residuos sólidos que provienen de la basura que se deposita en el vertedero Loma Los Colorados de Til Til.

Otra interesante aplicación de la energía de la biomasa se encuentra en la generación de electricidad en localidades rurales aisladas. En 1999 la CNE, en conjunto con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), implementó en el marco del PER un proyecto piloto para generar electricidad, a partir de la gasificación de la biomasa y abastecer de energía eléctrica a 31 familias de la localidad de Metahue, Isla Butachauques, en la Región de Los Lagos.

Solar
A principios de los años 1990 Codelco División Salvador desarrolló una tecnología solar con el objetivo de secar 200.000 ton/año de concentrado de cobre. Dicho proceso fue utilizado hasta mediados de la década, cuando la minera estatal amplió su planta y cambió de tecnología.

Pese a los altos costos de inversión que requiere un proyecto solar, que bordea cerca de los US.000 por kW, en la actualidad ha surgido una serie de proyectos en la zona norte del país cuyos montos giran en torno a los US.300 millones en la zona norte del país. En total existen cerca de siete proyectos en carpeta, de los cuales dos se encuentran más avanzados, y son: Planta Fotovoltaica Calama I y Planta Fotovoltaica Calama II, cuyo EIA fue aprobado durante 2009 y a principios de 2010 respectivamente. Ambas plantas se ubicarán en la Región de Antofagasta, tendrán una potencia instalada de 9 MW cada una y una inversión estimada de US0
millones cada una.

Geotermia
Según las estadísticas que maneja la cartera del sector, Chile tiene un potencial de generación geotérmica de hasta 16.000 MW. Sin embargo, expertos prefieren hablar sobre un margen de factibilidad que va desde los 3.000 MW hasta los 16.000 MW, lo cual significa que en el escenario más negativo, se podría suministrar cerca del 25% de la actual capacidad energética instalada.

En 1921 la empresa italiana Larderello realizó un estudio preliminar de reconocimiento geológico en la zona de El Tatio, los cuales fueron continuados en 1960 por Corfo. El interés por desarrollar esta energía hizo que se creara en 2000 la Ley 19.657 de concesiones geotérmicas, del Ministerio de Minería, que se completó en 2006 con el reglamento que permite su aplicación.

En la actualidad, el Ministerio de Energía tiene abierta una licitación pública, la cual está dirigida a entregar 21 áreas en concesión para exploración geotérmica, cuyas superficies suman en total 965.200 hectáreas y una inversión estimada de US00 millones.

De acuerdo con los antecedentes que entrega el Ministerio de Energía, a la fecha existen sólo 10 empresas que poseen 23 proyectos geotérmicos aprobados por dicha cartera. De estas iniciativas, seis se refieren a proyectos que tienen el visto bueno para efectuar la fase de explotación, cuyas inversiones superan los US.000 millones, y corresponden a las regiones de Antofagasta, Los Lagos, del Maule, Biobío y Araucanía.

Apacheta es el proyecto geotérmico más avanzado. De hecho, los especialistas proyectan su puesta en marcha en 2013. Esta concesión de explotación está a cargo de la Empresa Geotérmica del Norte, sociedad que está integrada por Enel y Enap.